Reacción de los mercados a las elecciones

El día después no fue tan bueno como con las PASO

A diferencia de lo que ocurrió luego de las primarias, la victoria de la oposición no fue tomada con euforia

Las acciones argentinas tiraron a la baja, mientras que los bonos subieron.
16-11-2021
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Argentina estuvo ardiendo durante los últimos dos meses, en una pelea sin fin entre las PASO del 12 de setiembre y las generales del domingo 14 de noviembre.

A lo largo de estos dos meses interminables el Gobierno hizo un despliegue de gastos enorme, que volvió a enarbolar la inflación, obligando a aplicar precios congelados y generando un clima anti inversión todavía más profundo, con chances de que la creación de empleo en blanco, genuino, sea cada vez menor.

Y si bien es cierto que hubo un importante acercamiento entre el resultado que obtuvo la lista encabezada por Santilli por Juntos en Provincia de Buenos Aires contra la lista liderada por Tolosa Paz por el Frente de todos, si se computan los votos obtenidos a nivel nacional, la enorme erogación que se realizó para ganar votos terminó siendo completamente inútil.

En las PASO, Juntos por el Cambio sacó a nivel país el 42,18% de los votos, 8,31 puntos más que el 33,87% alcanzado por el Frente de Todos. Mientras que este domingo Juntos consiguió el 41,96% de los sufragios, 8,40 puntos más que el 33,56% logrado por el Frente de Todos. Por lo que hicieron que el país se incendiara dos meses, se perdieran una cantidad enorme de reservas, para terminar en el punto de partida.

Y el resultado ya es bien conocido por todos: a nivel parlamentario, el Frente del Todos perdió el quórum propio en el Senado y en Diputados se convirtió en la primera minoría, a apenas dos bancas de ser alcanzado por Juntos, que con algunos aliados como los de Avanza Libertad puede llegar a convertirse en una traba importante también en la Cámara baja.

La cuestión es que como el oficialismo logró un acercamiento en el Gran Buenos Aires, el Presidente y algunos de los barones del conurbano consideraron que la remontada fue un avance, una mejora, conseguida desde el mismísimo aparato bien peronista, con muchos participantes de ese espacio preguntándose quién es más opositor de Alberto, si los participantes de Juntos o el propio kirchnerismo.

La respuesta del mercado

Más allá de todos esos cabildeos, el día después de las legislativas transcurrió sin tantos cimbronazos como el día siguiente a las PASO. El 13 de septiembre, los mercados argentinos volaron, con gran suba de acciones y bonos, y con una caída contundente en el precio del dólar, que retrocedió en el mercado blue de $185 a $181, casi sin intervención de los aparatos oficiales.

Sin embargo, ayer, la reacción fue completamente diferente. Los bonos subieron y el riesgo país mejoró. Pero las acciones bajaron. Y el mercado cambiario tuvo un intrincado estrangulamiento, con una marcada quietud intervenida en el dólar blue, pero con un fuerte salto para los dólares financieros, con el Banco Central volviendo a perder una gruesa cantidad de reservas.

El centro de la escena política giró en torno a un mensaje dual del presidente Alberto Fernández, que para su propia tribuna dijo una cosa, pero para la sociedad y los inversores planteó que a lo largo de los próximos 30 días enviará al Congreso las condiciones de un plan plurianual que ya tiene bastante cerrado con el FMI, y que estaría acordado con sus dos principales socios del Frente, Cristina Kirchner y Sergio Massa.

Sin embargo, con el correr de las horas representantes de Juntos por el Cambio dijeron que no recibieron ningún tipo de convocatoria ni comunicación del Gobierno. Es más, dijeron que increíblemente estaban festejando la derrota por 8,40 puntos como si fuera una victoria, y el secretario de Comercio Roberto Feletti fue el único que manifestó, con todas las letras: "Hay que aceptar que fue una derrota".

Conocido este planteo de Alberto sobre un hipotético lineamiento del acuerdo con el FMI, la reacción de profesionales de la economía fue absolutamente crítica. Por un lado se deslizó que la idea del Gobierno sigue siendo no hacer un ajuste, y hacer crecer la obra pública, para pagar con más actividad y más crecimiento.

Y, frente a eso, un profesional de la talla de Miguel Kiguel, de Econviews, dijo de manera muy sensata que "un acuerdo con el FMI no se puede hacer sin cambios en la política económica". 

El contexto global

Todos estos enredos argentinos, sin que se tomara ninguna medida económica nueva concreta, sucedió mientras en el mundo se inició el tapering en EE.UU. Mientras el premio Nobel Joseph Stiglitz reclama que se expulse de su cargo a Jerome Powell, la Fed empezó a compra menos bonos en Wall Street. Y detrás de eso la Bolsa de Nueva York evolucionó con menos nafta, y el dólar mejoró contra casi todas las monedas del mundo.

Mientras las tasas largas de EE.UU. mostraron un pulso alcista (hasta 1,25% anual a 5 años, 1,62% a 10 años y 2,1% a 30 años) en el exterior el dólar subió 0,7% contra el euro, 0,3% contra el mexicano, 0,2% contra el yen y 0,1% contra la libra y el real, pero cedió 0,5% en Chile, donde el candidato de derecha va avanzando en las encuestas para la presidencial que se hará el domingo próximo.

Así, mientras el euro bajaba a nivel global a su peor posición contra el dólar en más de un año, en el mercado argentino, a contramano de lo que esperaba todo el mercado, los dólares oficiales siguieron subiendo con el crawling peg mínimo que se mantiene desde hace seis meses, y se logró frenar la marcha del blue y del Senebi, pero no pudieron parar la fuerte suba del MEP y del CCL, que entre rulo y fuga siguen avanzando.

Mientras las tasas locales siguen en 38% las Leliq y 37% los plazos fijos (a pesar del goteo de depósitos), el dólar turista subió 10 centavos hasta $174,70, el oficial subió 6 centavos hasta $105,88 y el blue bajó 50 centavos hasta $199,50. El mayorista subió 5 centavos hasta $100,27, con el BCRA perdiendo US$ 85 millones de las reservas (US$ 50 por importaciones y US$ 35 en el MULC para evitar que el billete verde siguiera brincando). 

Así, el dólar Senebi bajó $4,50 hasta $208,50, el MEP saltó $4,80 hasta $188,78 y el contado con liquidación saltó $4,96 hasta $189,04. Y con eso la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 88,4% y la del CCL con el mayorista fue del 88,5%. Y, medidos en pesos, la libra subió 9 centavos hasta $134,56, el real bajó 2 centavos hasta $18,37 y el euro bajó 65 centavos hasta $114,03.

Bonos aquí y allá

En el mercado de titulos públicos, con los papeles más usados de todo el espectro (AL29 y AL30) rozando una tasa a vencimiento del 23% anual en dólares, el promedio de bonos tuvo una ola de arbitrajes, con muchos inversores pasándose hacia bonos ajustables por CER o por dollar linked. Y ese movimiento derivó en una consistente baja de 65 unidades en el riesgo país, hasta 1.683 puntos básicos.

El tapering del ahora tan criticado Powell hizo que la Bolsa de Nueva York terminara casi sin cambios. Al tiempo que las bolsas latinoamericanas estuvieron con bajas sensibles: San Pablo achicó otro 1,2% y México declinó 0,5%.

Mientras que tras las fuerte suba preelectoral, la Bolsa de Buenos Aires entregó el peor resultado del día. Con 2$.346 millones operados en acciones y $2.835 millones en Cedears, el índice Merval bajó 2,1%. Con una dura estocada para los Cedears y con bajas de hasta 3% en los ADR argentinos que operan en Nueva York, con Francés, Edenor, Cresud, Despegar e YPF como las peores, y con buena rueda para Central Puerto, Mercado Libre y Telecom.

Con el tapering de la Fed en la mira, y con datos de ralentización económica mundial, los commodities no tuvieron un buen día. El petróleo volvió a bajar, los metales básicos achicaron aún más, los granos tuvieron un día con menos fuerza (sobre todo en Rosario), los metales preciosos se estacionaron y el panel de criptomonedas se llenó de dudas porque los gobiernos siguen avanzando para intentar atrapar a los que se mueven con ese tipo de valores, que se siguen escapando como liebre en su salsa.

¿Qué ve venir el mercado de acá en más? Juan Manuel Pazos, operador de TPCG Valores, hizo su lectura: "El peronismo todo junto y con toda la carne en el asador sacó 33% y no 45% como antes, y con eso no llega a la Presidencia en 2023. Una gran parte de la sociedad es profundamente antikirchnerista, y el Gobierno debe afrontar dos años con acuerdo con el FMI, lo cual significa ajuste. El déficit primario está estacionado desde mediados de año y esa es la realidad para los próximos dos años para los K".

"Para el día 15 -por ayer, Pazos interpretó- los inversores temían cómo iba a reaccionar Cristina, y hasta ahora no se vio nada, y es probable que siga guardada varios días. Alberto dijo lo esperable, que el acuerdo con el FMI está en camino. Y algo de eso puede ser cierto, ya que durante la negociación con los bonistas privados no se pagó nada, pero en la negociación con el FMI se está pagando todo".

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