El Economista - 70 años
Versión digital

vie 24 May

BUE 7°C
Venta masiva de títulos

El riesgo se duplicó y los bonos tienen una TIR de casi 40% anual

Los especuladores del mercado esperaban bajarse del tren indexador para abril o para mayo de 2023. Lo sucedido en los últimos días les picó el boleto.

El riesgo país ayer superó los 2.000 puntos.
El riesgo país ayer superó los 2.000 puntos. Archivo.
Luis Varela 10 junio de 2022

Hasta que Alberto Fernández estuvo manteniendo la columna vertebral de su gabinete más o menos distanciada de los hilos directos de Cristina Kirchner, los grandes jugadores especulativos del mercado local venían manejando los tiempos, calculando que debían bajarse del tren algunas semanas antes de las PASO 2023, tratando de sacarle el jugo durante todo el tiempo que fuera posible a la jugada inversa de la licuación de Guzmán: por eso estuvieron comprando casi sin parar bonos ajustados por CER (inflación) durante treinta meses.

Pero el despido del ministro Kulfas, considerado por representantes casi primos del kirchnerismo, como Emmanuel Alvarez Agis o Fernando “Chino” Navarro, como uno de los mejores ministros que había en el gabinete de Alberto. Más la amenaza de bajarse del Frente de Todos de parte de Sergio Massa por el reemplazo de Matías Kulfas por Daniel Scioli. Y la entrada en el Congreso del proyecto de impuesto a la renta inesperada más el intento de ampliar la Corte Suprema para dominar por completo a la Justicia hicieron que los tiempos se adelantaran.

Sonó el silbato, y los jugadores que exprimen las finanzas como un limón se tiraron del tren, sin esperar que llegara a la próxima estación.

Así, fundamentalmente los bonos que evolucionan con el CER, pero también con castigo para los bonos nominados en dólares, una masa de fondos de inversión y grandes jugadores salieron a vender títulos. Y lo más extraño del caso es que uno de los que decidió abandonar el buque, como avizorando un iceberg, fue nada menos que el Fondo de Inversión Pellegrini, vinculado al Banco de la Nación Argentina. Por lo que puede decirse que vendieron propios y extraños.

Los desafíos que vienen

Todo este movimiento se da con dos grandes desafíos inminentes, que de salir mal pueden llegar a provocar un estruendo importante. Y los dos eventos ocurren el martes próximo: uno es la difusión de parte del Indec del IPC de mayo (a la Ciudad ya le dio 5,5% en mayo, 27,3% en enero-mayo y 58,8% en los últimos doce meses); y el otro gran acontecimiento es una nueva licitación de Guzmán, que volverá a intentar colocar deuda en pesos, sin que esta vez se le amontonen grandes vencimientos, pero en los últimos llamados las exigencias de los oferentes fueron cada vez más caras y cortas.

El martes 14, Guzmán necesita conseguir una cantidad de fondos menor para pagar vencimientos inminentes, pero en el llamado del martes 28 tiene que juntar nada menos que $ 300.000 millones y los denominados creadores de mercado y los fondos de inversión le estuvieron pidiendo últimamente de manera casi exclusiva bonos indexados por inflación y con plazos cada vez más cortos, todos con la intención de salir de la deuda en pesos antes de la definición electoral, ya que en el mercado hay dos temores: que se reperfile toda esa deuda (como hizo Hernán Lacunza con Mauricio Macri) o que directamente se realice una devaluación abrupta (como hizo Juan C. Fábrega con Cristina).

Pero lo de Kulfas, mas la renta inesperada, mas el intento por manipular la Corte encendieron todas las alarmas y hubo una salida muy fuerte de estos papeles, muchos de los cuales estaban sobre comprados. En los hechos tomaron ganancias luego de haber juntado sumas suculentas, y con los pesos obtenidos decidieron orientarlo a dos destinos: los fondos profesionales se bajaron a medias, ya que se pasaron de Bonos CER a plazos fijos CER, por lo que se cambiaron de vagón, para sacarle al limón las últimas gotas. Pero muchos de los inversores participantes prefirieron directamente salir del sistema.

¿Y cómo lo hicieron? Fugándose. Hubo una compra muy importante de los dólares financieros libres. Hubo algunos que se fugaron hacia el exterior a través del contado con liquidación. Y otros que se fugaron hacia cajas de seguridad o al colchón, a través del dólar MEP. Así, mientras el dólar de los pobres (el blue) se mantuvo quieto en $208, el dólar MEP saltó $8,35 hasta $217,50 y el contado con liquidación brincó $8,80 hasta $219,86.

Por lo que la brecha cambiaria entre el CCL y el dólar mayorista, en vez de seguir el "tranquilo sendero hacia el 40% de diferencia" que había pronosticado Guzmán con su vocecita baja y cansina, la brecha entre ambos tipos de dólar saltó otra vez al 80,8%.

El riesgo en alza

Pero probablemente la luz del semáforo que más hizo girar la cabeza de todos los inversores fue la del riesgo país. Ese indicador, que había partido desde 1.022 puntos básicos en agosto de 2020 ni bien Guzmán realizó el canje de deuda por el que fue recibido con aplausos en Casa Rosada, saltó ayer a un récord de su mandato de nada menos que 2.029 puntos básicos, con una suba ayer de 64 unidades, lo cual demuestra que el desequilibrio sigue creciendo, convirtiéndose en algo cada vez más peligroso. Tanto que el bono más corto del canje ya tiene una tasa a vencimiento del 39,4% anual en dólares.
Todo esto llegó con novedades eclosionantes a nivel mundial.

Por un lado, luego de eliminar restricciones por el Covid, y de hacer algunos acercamientos con el gobierno norteamericano, China volvió a comprar soja en Chicago. Y a eso se sumó que aparecieron condiciones climáticas complicadas en el territorio estadounidense. Por lo que entre una cosa y la otra se produjo algo que debió haber convertido a los argentinos en gordos fumando habanos, viajando por el mundo: la soja saltó al mayor valor en diez años.

El "yuyito" quebró todas las expectativas y a media rueda llegó a cotizar a US$ 653  (luego terminó apenas abajo) pero igualando el máximo de agosto de 2012, que meses más tarde se convirtió en casi US$ 330 por tonelada, algo que dejó a Cristina sin zapatos y la obligó a mentir con el Indec porque se quedó sin reservas en el BCRA y se vio obligada a salir a pedirle al mercado internacional el 7 de mayo de 2014 el mayor bono argentino hasta ese momento: US$ 19.621.7 millones pedidos de una sola vez pagando una tasa del 8,75% anual, algo que heredó Macri, que tuvo que cubrir con lo que le pidió al FMI pagando sólo 3%.

La gran cuestión es que con los granos en niveles tan altos y con el petróleo arriba de 120 dólares (aunque ayer bajó apenas), todo el mercado supone que la inflación estructural mundial será persistente, por lo que ayer las tasas largas de los bonos de EE.UU. se aplanaron más arriba (en 3,1% anual a 5 años, 3,1% a 10 años y 3,2% a 30 años), lo cual impulsó a los inversores conservadores a seguir refugiándose en el dólar, por lo que el billete verde subió otra vez contra todas las monedas mundiales, sobre todo contra el euro, porque Christine Lagarde al mando del BCE achicó el nivel de compra de bonos europeos pero no tocó las tasas de interés.

Por eso, mientras en Argentina los dólares financieros se calentaban, en el exterior el dólar subió 0,9% contra el euro, 0,6% en Chile, 0,4% contra el real, la libra y el mexicano y 0,1% contra el yen.

La economía global

En general, la expectativa de mínima de todos los mercados es que las principales economías van por lo menos a una estanflación, temiendo entrar en un proceso como el japonés, que tuvo ayer su yen más débil en 24 años (134,3 yenes por dólar, desde los 103 yenes de hace unos meses). Y el freno en la economía hizo que los insumos de las industrias cayeran, con los metales básicos anotando bajas del 2,4% promedio. Y con los refugios apagados por la tasa de EE.UU. que puede seguir subiendo: de ahí que los metales preciosos estuvieron débiles, con la criptomonedas entre quietas o con bajas de hasta el 2,6%.

Obviamente, todo esto tuvo impacto en todos los activos de riesgo. Las bolsas asiáticas y europeas estuvieron con rojos no muy intensos. La Bolsa de Nueva York cayó un consistente 2,3%, con duras bajas para el Nasdaq. Y con descensos de algo más del 1% para San Pablo y México. ¿Cómo le fue a la Bolsa de Buenos Aires? Con $1.249 millones operados en acciones y $4.881 millones en Cedear, el índice S&P Merval la sacó baratita con una merma del 1,2%, pero los ADR argentinos en Nueva York tuvieron una estocada, con caída en bloque del 3% al 9,5% para todos los papeles sin excepción, y los más castigados fueron Mercado Libre, Despegar, Galicia, Macro, Cresud, Edenor y Francés.

¿Cómo puede seguir este tranvía? El desinterés por los papeles argentinos es absoluto y total. Y el riesgo es que todo esto se traslade a la economía real. Porque la falta de gasoil ya paralizó buena parte de la actividad (con faltantes de suministros y con producción que se tira porque no se puede trasladar). Pero el gran temor es que las fichas del dominó se extiendan a los bancos. Es que el dinero que hay en titulos es meramente transaccional, para pagar impuestos y aguinaldos. Ayer, pese a la soja en las nubes, el BCRA sumó reservas por apenas US$ 6 millones, un chiste, pero al mismo tiempo chupó de las entidades depósitos por medio billón de pesos en Leliq cortas. ¿Qué pasará el martes con el IPC y con el llamado de Guzmán? No se pierda el próximo capítulo, porque esta historia continuará…

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés