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El diálogo interreligioso y la visión geopolítica del Sumo Pontífice
A 10 años de Francisco

El diálogo interreligioso y la visión geopolítica del Sumo Pontífice

Francisco visitó 59 países (Grecia y Cuba en dos ocasiones cada uno): 12 de América, 20 de Europa, 10 de África y 16 de Asia

Manuel Ignacio Carreras 13 marzo de 2023

El 13 de marzo de 2013 dio lugar a uno de los sucesos más relevantes en la historia de la Iglesia. Tras un debatido cónclave, Jorge Mario Bergoglio fue elegido como Sumo Pontífice, convirtiéndose en el primer Papa proveniente del continente sudamericano, el primero nacido fuera de Europa desde el Papa Gregorio III en el 731 y el primero perteneciente a la Compañía de Jesús.

Desde San Pedro (uno de los doce apóstoles de Jesús y considerado como el primer Papa) hasta la fecha, y a los largo tres milenios distintos, la Iglesia contó con 266 papas. El pontificado de Francisco, lejos está de ser de los más extensos como los de Pio IX (31 años), Juan Pablo II (26 años), León XIII (25 años), Pío VI (24 años) o Adriano I (23 años).

Sin embargo, uno de los puntos fuertes a destacar es la vigencia demostrada a pesar de su avanzada edad (86 años), sobre todo si tenemos en cuenta que solamente dos papas fueron más longevos durante sus respectivos mandatos: León XIII (llegó a gobernar con 93 años) y Clemente XII (87 años).

Por otra parte, el actual pontificado dejó una huella en lo que respecta al diálogo interreligioso y la visión geopolítica impartida por el Sumo Pontífice. Al tratarse no solamente de un líder religioso, sino también de un gobernante de un país soberano, como lo es la Ciudad del Vaticano (desde 1929, cuando Papa Pio IX y Mussolini suscribieron los Tratados de Letrán, en donde la Ciudad del Vaticano fue reconocida como un Estado soberano por el Estado italiano y viceversa), la responsabilidad asumida por Francisco es doble: por un lado eclesial, como el representante de Dios en la tierra, y por el otro terrenal, como el gobernante de una estructura estatal de órganos de gobierno (curia romana), conformada por la Secretaría de Estado, los Dicasterios, los Organismos de Justicia y los Organismo Económicos.

Durante una década, Francisco se encargó de visitar un total de 59 países en todo el mundo (Grecia y Cuba en dos ocasiones cada uno): 12 de América, 20 de Europa, 10 de África y 16 de Asia, mientras que el único continente ausente por el momento es Oceanía.

Una característica particular sobre los viajes emprendidos por el Papa, fueron los destinos a países no católicos, especialmente aquellos en Medio Oriente, como Israel, Jordania y Palestina (2014), en donde se reunió con el rey Abdullah II en Jordania y visitó el Monumento a las Víctimas de Actos de Terror con el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. 

Además, visitó Emiratos Árabes Unidos en 2019, Irak en 2021 (país en el cual la población católica cayó de 6% a 1% en los últimos 20 años) y Bahréin 2022. En todos esos destinos, el objetivo era lograr estrechar lazos con aquellas religiones que durante siglos existieron conflictos de carácter bélico en más de una oportunidad. Aquellos países en donde predomina el islam (tanto en sus vertientes sunita como chiita) y el judaísmo, Francisco se encargó de lograr fomentar el vínculo político con todas estas naciones, creando puentes que consigan amoldar intereses comunes, con el objeto que la violencia no sea un recurso utilizable.

Otro continente que fue de especial interés en estos años de pontificado fue África. Luego de dos años de papado, emprendió viajes en 2015 a Kenia, Uganda y la República Centroafricana (tres países con predominio del cristianismo sobre otras religiones). En 2017 se realizó el primer viaje a un país africano no cristiano como lo es Egipto (predominio del islam) y en 2019 visitó el Reino de Marruecos, otro país con raíces musulmanas, además de Mozambique, Madagascar (ambos con mayoría de cristianos) y Mauritania (más del 90% es musulmán suní). Sumado a sus recientes expediciones a Sudán del Sur (70% de población cristiana) y a la República Democrática del Congo (cuya religión más extendida es el cristianismo).

En Asia, los objetivos del pontificado se centraron tanto en países con una larga tradición católica como Filipinas (2015) con un 80% de católicos (debido a su ocupación por el imperio español siglos atrás), de tradición protestante como Corea del Sur (2014), budistas como Sri Lanka (2015) o Birmania (2017) y musulmanes como Bangladesh (2017).

En Europa, los destinos se destacaron por ser de mayoría católica (Francia, Polonia, Grecia, Portugal, Irlanda, Eslovaquia, Malta, Lituania, Suiza y Hungría), además de protestante (Suecia y Letonia), ortodoxa (Bulgaria, Rumanía, Estonia, Chipre y Macedonia del Norte) y musulmana (Bosnia y Herzegovina, Turquía y Albania).

Mientras que, en el continente americano, casi todos los destinos incluyeron países de extensa historia católica (Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Cuba, México, Colombia, Chile y Perú), con la excepción de Canadá y los Estados Unidos, los cuales conforman dos naciones protestantes a pesar de contar con una inmensa cantidad de católicos (21% de estadounidenses y 29% de canadienses).

Es evidente que, a pesar de las diferencias existentes entre cada una de las religiones, se produjeron conflictos de carácter político en más de una oportunidad. Debido a esa problemática, la Iglesia Católica impulsó la asimilación de distintas doctrinas, pero sin propulsar fusionarlas (como así lo propone el sincretismo). El diálogo interreligioso se diferencia del ecumenismo (implica el fomento de la unidad entre los cristianos, sean protestantes, ortodoxos o católicos), porque lo que intenta lograr es alcanzar un entendimiento mayor sobre las distintas perspectivas y prácticas religiosas existentes.

El papado de Francisco puede resumirse en la primacía de cuatro pilares que desde que asumió siempre los recalcó como ejes fundamentales de su pensamiento: el tiempo es superior al espacio, el todo es superior a la parte, la unidad prevalece al conflicto y que la realidad es más importante que la idea. El segundo de estos principios es el que se logra vislumbrar con mayor facilidad cuando se analiza su estrategia geopolítica en sus viajes, considerando que cada religión es una parte de la realidad que a su vez coexiste con las demás religiones. Negar la existencia de otras religiones o incluso desafiarlas a su extinción, sería un retroceso gigantesco en la evolución del ser humano.

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