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10 años de Francisco

José María del Corral: "Francisco solo renunciará por knockout"

A diez años de la elección de Francisco como Papa, El Economista dialogó con José María del Corral, presidente de la organización internacional de Derecho Pontificio, Scholas Ocurrentes.

José María del Corral: "Francisco solo renunciará por knockout"
12 marzo de 2023

Por Damián Cichero

El 13 de marzo de 2013, la historia dio un giro inesperado tanto para la Argentina como para el resto de América Latina: por primera vez en la historia de la Iglesia católica, una persona de la región era elegida Papa.

Ese día, Jorge Mario Bergoglio, que hasta ese momento se desenvolvía como Arzobispo de Buenos Aires, no solo era elegido como el Papa número 266, sino también como el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano.

El año 2013 ya había comenzado con sorpresas cuando, el 11 de febrero, el papa Benedicto XVI presentó su renuncia, convirtiéndose en el primer Sumo Pontífice en renunciar en 598 años, desde Gregorio XII en 1415.

Y un mes después, en la quinta ronda de votaciones del segundo día del conclave, el cardenal Jean-Louis Tauran fue el encargado de hacer el anuncio en latín: "Habemus Papam. Eminentissimum ac reverendissimum dominum, dominum Georgium Marium, Cardinalem Bergoglio; qui sibi nomen imposuit Franciscum" (Tenemos Papa: el eminentísimo y reverendísimo señor don Jorge Mario, cardenal Bergoglio, quien se ha puesto el nombre de Francisco").

Bergoglio, el primer papa jesuita, eligió ser conocido como "Francisco" en honor al santo de Asís, lo que ya era toda una noticia.

Pero, más allá de estos datos estadístico, durante estos diez años Francisco ha dejado un importante legado, que incluye una gran cantidad de viajes a países no católicos, así como la creación de Scholas Ocurrentes, una organización internacional de Derecho Pontificio.

A esto se suma su intento de hacer que la Iglesia católica sea más inclusiva: prueba de ello fue su declaración sobre que la "homosexualidad no es un delito" o su decisión de darles voz a las mujeres en el nombramiento de obispos.

Además, tampoco se puede dejar de mencionar su pedido público de disculpas a los indígenas en Canadá por el mal que les causaron los cristianos.

Sin embargo, más allá de que Francisco quedará en la historia como uno de los papas más conocidos del siglo XX y XXI, tampoco le ha podido escapar a la polémica: mientras que desde la Argentina se lo ha criticado duramente por no visitar el país, también ha tenido que convivir con Benedicto XVI hasta el 31 de diciembre de 2022, fecha en la que este último murió, dándole fin a la "era de los dos papas".

Para hablar de estas cuestiones, El Economista dialogó en exclusiva con el teólogo y pedagogo José María del Corral, quien actualmente es el presidente de Scholas Occurrentes y consultor del Dicasterio para la Cultura y Educación del Vaticano. 

A 10 años de la elección de Francisco como Papa, ¿qué recuerda de aquel 13 de marzo de 2013?

Yo venía trabajando con él, no como amigo, sino como empleado, y ejercía la presidencia del Consejo General de Educación del Arzobispado. Con Francisco habíamos pensado juntos un programa para cambiar, desde abajo, la educación porque él está convencido de que el problema de la Argentina era y es educativo y cultural.

Francisco quería hacer esto en lo práctico y no a través de una gran teoría. Por eso, empezamos a desarrollar juntos un programa que hoy mundialmente es conocido como Scholas Occurrentes.

A principios de 2013, él me llama para avisarme que se iba a Roma, pero me dijo que me quedara tranquilo porque tenía pasaje de vuelta. Un pasaje que hasta ahora nunca usó.

Ese 13 de marzo fui a la AMIA para participar de una reunión de jóvenes. Yo creía que la solución de la Argentina pasaba porque los chicos tuvieran un espacio para encontrarse.

Ese día, se confirma el "Habemus Papa", pero todavía no se había revelado el nombre. Cuando finaliza la reunión en la AMIA, me tomé el colectivo para ir a otro colegio.

Unos minutos después, una señora subió al colectivo y empezó a gritar "Bergoglio, Bergoglio". Yo sabía que mi jefe estaba en el Vaticano, por lo que creí que la señora estaba sufriendo algún tipo de alucinación. Pero, automáticamente, miré mi teléfono y me empezaron a llegar mensajes de felicitaciones

Evidentemente la señora estaba en lo correcto y yo me emocioné tanto que tuve que bajarme del colectivo y me puse a llorar como un niño durante varias cuadras porque sentí una inmensa alegría y también sabía que algo en mi vida iba a cambiar. 

¿Cuál es el legado más importante que dejará Francisco? 

Desde mi punto de vista, el gran legado de Francisco es el cambio que propone en la educación. Él está convencido de que, si la educación no cambia, el mundo tampoco lo va a hacer.

Recientemente se acaban de ir de aquí, del Vaticano, 24 estudiantes israelitas que estuvieron trabajando con nosotros y que eran parte del programa de intercambio que tenemos con la Universidad de Jerusalén.

Ellos me decían que no podían creer de lo que era capaz el Papa, de cómo logró juntar a estudiantes universitarios tan distintos en un mismo proyecto. Esto no es una universidad católica que recibe estudiantes de otros lados. Esto, en realidad, implica hacer el trabajo juntos.

Yo creo que el gran legado es, justamente, mostrarle al mundo entero que, si queremos tener Fratelli Tutti (Todos hermanos) y Laudato si´ (Alabado seas), hace falta cambiar la educación, no solo en la Argentina, sino en todo el mundo.

Por otra parte, para el Papa ser católico significa responder en concreto a lo que el otro necesita. Cuando muchos cardenales le cuestionaban por qué creó Scholas por decreto, ya que no catequizaba y no trabaja solo con católicos, él explicaba que Scholas es algo concreto y que lo católico o es concreto o es ideológico.

El Papa no viene a trabajar por la ideología, sino por lo concreto de la humanidad y eso es lo que hoy, a diez años de haber asumido, se le reconoce en todos los países. Se lo considera un líder político y moral único en la actualidad, que trasciende a un tema religioso. 

Sin dudas, dentro de su legado se encuentra "Scholas", organización de la cual usted es director. ¿Cuál es el principal objetivo del proyecto? ¿Qué mejoras y efectos crea en los jóvenes que participan?

Scholas aún no cumplió sus objetivos porque, el día que los cumpla, el mundo ya no va a necesitarla. Nosotros somos la muestra de que la educación está mal.

Como dice Francisco, Scholas nació de la crisis y lo que hacemos es sacar a los chicos de las paredes de los colegios para que se vuelvan a encontrar. 

Lo importante es que chicos de distintas religiones, culturas y niveles sociales puedan tener un espacio en el que aprendan juntos. Gracias a esto nosotros pusimos en agenda, por ejemplo, el tema del suicidio adolescente, cuando casi estaba prohibido hablar de ese tema.

En sus diez años de papado, Francisco visitó países de la región como Brasil o Chile. Sin embargo, aún no lo ha hecho con Argentina. ¿Por qué cree que la visita nunca se concretó? ¿Algún día sucederá?

La visita aún no se concretó porque él siempre que va a un lugar lo hace para unir, porque sabe que yendo suma. Por eso yo creo que la tarea para que una visita de Francisco se concrete la tenemos los propios argentinos.

La pregunta debería ser "¿Qué debemos hacer los argentinos para que el Papa venga?". Él quiere la unidad, pero en Argentina evidentemente hay intereses para que eso no se dé. Pero Francisco no va a servir a esos intereses, sino que siempre se brindará a la misión de la unidad.

Prácticamente han dicho que Francisco no vino a la Argentina por cada uno de los políticos del país. Pero la realidad es que no importante quién esté de turno en el poder. 

Creo que los argentinos necesitamos volvernos a encontrar. Y es mentira que no se puede cambiar, porque si nos volvemos a encontrar y ponemos la agenda educativa como prioridad, entonces estaremos cumpliendo el gran deseo del Papa.

Desde la muerte de Benedicto XVI, los rumores sobre una posible renuncia de Francisco han ido en aumento. ¿Qué tan reales son estas suposiciones?

El Papa solamente va a renunciar por knockout, cuando vea que ya no puede ejercer de pastor. Mientras que pueda mandar, él va a mandar siempre porque para él mandar es servir.

Scholas está dentro del Vaticano, pero nosotros pagamos un alquiler. Los eclesiásticos de jerarquía antes no pagaban alquiler, pero Francisco ahora ha obligado a todos a que lo paguen, lo que demuestra tanto su pensamiento como que ni siquiera piensa en renunciar. 

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