Este viernes, en un nuevo paso en su programa espacial, China lanzó una misión de casi dos meses para recuperar rocas y suelo de la cara oculta de la Luna, lo que convierte al Gigante Asiático en el primer país en hacer un intento tan ambicioso.
El Gran Marcha-5, el cohete más grande de China, despegó desde el centro de lanzamiento espacial de Wenchang, en la isla sureña de Hainan, con la sonda Chang'e-6.
Chang'e-6 tiene la tarea de aterrizar en la cuenca Aitken, del Polo Sur, en el lado oculto de la Luna, que perpetuamente está alejada de la Tierra. Allí, tomará y devolverá muestras a la Tierra.
En 2018, Chang'e-4 le permitió a China realizar su primer alunizaje no tripulado, también en la cara oculta del satélite, mientras que, en 2020, Chang'e-5 marcó la primera vez que los humanos recuperaron muestras lunares en 44 años.
Sin embargo, con Chang'e-6 China irá un paso más allá, ya que podría convertirse en el primer país en recuperar muestras del lado "oculto" de la Luna.
Más allá de sus propias ambiciones, las agencias espaciales de Francia, Italia, Pakistán y la Agencia Espacial Europea también enviaron cargas útiles para estudiar la Luna a bordo de Chang'e-6.
Después de que la sonda se separe del cohete, tardará entre cuatro y cinco días en alcanzar la órbita de la Luna y, a mediados de junio, debería aterrizar.
Una vez en la Luna, la sonda pasará dos días desenterrando 2 kilogramos de muestras antes de regresar a la Tierra, donde se espera que aterrice en Mongolia Interior.
Además de descubrir nueva información sobre el cuerpo celeste más cercano a la Tierra, Chang'e-6 es parte de un proyecto a largo plazo para construir una estación de investigación permanente en la Luna: la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), liderada por China y Rusia.
La construcción de esta estación les proporcionaría a los chinos un puesto avanzado para que ellos y sus socios se dediquen a la exploración del espacio profundo.
Justamente, es esto último lo que impulsa la actual carrera espacial con Estados Unidos: desde Washington, ante el temor de que Pekín se "apropie" de la Luna, planean enviar astronautas en 2026 para tomar la delantera.