Luego del histórico triunfo de la selección argentina en las semifinales de la Copa del Mundo de Estados Unidos, continúa la polémica por la bandera desplegada por los jugadores tras la victoria sobre Inglaterra.
El miércoles, tras la agónica victoria por 2 tantos contra 1, un grupo de jugadores argentinos -entre ellos Giovani Lo Celso, el "Cuti" Romero y Lisando Martínez – desplegaron una bandera en la que se podía leer: "Las Malvinas son argentinas".
Como era de esperar, el mensaje no tardó en llegar a Londres, en donde el saliente primer ministro Keir Starmer declaró, a través de su portavoz, que "puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son".
Por su parte, el secretario de Comercio del Reino Unido, Peter Kyle, calificó el accionar de los jugadores como "totalmente inapropiado" y le reclamó a la FIFA que "lleve a cabo una investigación exhaustiva".
Cabe recordar que el código disciplinario de la FIFA establece que puede abrir un expediente y sancionar tanto a los jugadores como a la federación por mensajes considerados inapropiados para un evento deportivo. Sin embargo, si se tienen en cuenta los diferentes antecedentes, las sanciones no deberían ir más allá de multas económicas por la Asociación del Futbol Argentino (AFA) y/o los jugadores.
Por su parte, quien también se expresó al respecto fue el presidente Javier Milei, quien aseguró que el accionar de los jugadores "es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan".
Además, aseguró que "las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático, con una inteligencia en el accionar".
En sintonía con las declaraciones de Milei, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Argentina afirmó haber expresado recientemente su "rechazo más contundente" a los movimientos del buque de guerra HMS Medway cerca de las Islas Malvinas.
Según el canciller Pablo Quirno, la embarcación había transitado por aguas territoriales argentinas sin la notificación previa requerida, afirmando que los movimientos del buque eran "no autorizados e ilegales" y violaban los acuerdos bilaterales existentes.
El canciller informó que el incidente ocurrió entre el 1 y el 2 de julio, cuando el HMS Medway navegó por aguas reclamadas por Argentina rumbo a la ciudad chilena de Punta Arenas.
En esta línea, la nota diplomática afirmaba que el viaje había "incrementado las tensiones en el Atlántico Sur" y formaba parte de un patrón de acciones unilaterales británicas que son incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas.
El comunicado concluyó reafirmando los "legítimos e imprescriptibles derechos soberanos" de Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y las áreas marítimas circundantes.