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Nuevo conflicto rodea a la torre Trump de Punta del Este

La decisión de suspender las obras fue resuelta por el desarrollista Moisés Yellat al tensarse la relación con el consorcio de dueños de unidades.

The New York Times llegó a denominar el edificio cilíndrico como "el elefante blanco de Punta del Este".
The New York Times llegó a denominar el edificio cilíndrico como "el elefante blanco de Punta del Este". EE
Ismael Grau 03 mayo de 2024

Al igual que el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, que parece no poder escapar a los problemas, la lujosa torre que lleva su apellido todavía por terminar en Punta del Este vuelve a estar envuelta por dificultades. 

Ahora por el despido de cerca de un centenar de obreros por parte de la empresa Feroy, según el sindicato, alegando problemas financieros, lo cual desencadenó en medidas de lucha de los trabajadores.

La tortuosa historia de la construcción de la Trump Tower parece de nunca acabar. Hoy hay una "situación bastante compleja, donde de manera arbitraria la empresa despidió a alrededor de 100" personas que hacían tareas en áreas comunes del complejo, argumentando que "ya no cuenta con los recursos económicos para seguir con la construcción de la obra", explicó Michel Pistone, presidente de la filial de Maldonado -el departamento (provincia) donde se ubica Punta del Este- del Sindicato Único Nacional de la Construcción (Sunca). 

La apuesta de los obreros es a recuperar los empleos por la vía de la "negociación bipartita o tripartida", con intervención del Gobierno, aunque desde esta semana están ejerciendo presión difundiendo el conflicto mediante cartelería callejera y no descartan movilizarse en torno a la torre, el próximo 16 de mayo, en el marco de un paro nacional convocado por el Sunca. 

El dirigente cuestionó que Feroy violó un acuerdo vía judicial "donde esta empresa se comprometía a darle continuidad de trabajo" a aquellos que estaban antes de la primera paralización. 

El proyecto fue anunciado en 2012 y empezó a construirse dos años después; hasta los hijos del magnate estadounidense, luego presidente de su país, llegaron al más famoso balneario oriental para promocionarlo. La obra, sobre la Parada 9 y medio de La Brava, debía estar pronta para 2016, pero se fue demorando por problemas económicos de los inversores, algunos de ellos argentinos.

En 2019 el emprendimiento inmobiliario parecía destinado al fracaso. The New York Times, que le había prestado atención por la marca que estaba detrás, llegó a denominar el edificio cilíndrico como "el elefante blanco de Punta del Este". El proyecto salió adelante cuando, en noviembre de 2020, los compradores tomaron el control por medio de un fideicomiso como administradores de la torre que desarrollaba la empresa licenciataria del nombre Trump.

Son 160 departamentos que conforman el edificio de 26 pisos, construida con una inversión que era, según se anunció inicialmente, de US$ 100 millones, cifra que se fue engrosando.

Por octubre de 2022 se empezaron a entregar unos 70 departamentos. Entonces hubo un acto de inauguración formal de la torre al que asistió el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. Luego los propietarios fueron tomando posesión, unos pocos por mes.  

Muchos de los compradores de estas lujosas unidades —la más barata cuesta entre US$ 600.000 y US$ 800.000— son argentinos.

En su edición de este jueves el diario Correo de Punta del Este atribuyó la situación actual a una "serie de diferencias existentes entre la firma Faroy Sociedad Anónima y los promitentes compradores del complejo".

Señaló que la decisión de suspender las obras fue resuelta por el desarrollista Moisés Yellat al tensarse la relación con el consorcio de dueños de unidades, que tiene a los argentinos Jorge Garber y Rolando Rozenmblum como dos de sus referentes. Por eso "el flujo de dinero quedó cortado", según la crónica. 

Correo de Punta del Este aseguró que el producido del remate de uno de los penthouses, previsto para los próximos meses, será empleado para recomprar los bonos emitidos por la empresa. Se espera que la venta alcance los US$ 5 millones. "De todas formas, las diferencias entre las partes se dirimirán en el juzgado civil correspondiente. Otro tramo duro y que en los hechos no permitirá el avance de las obras en el primer y segundo subterráneo donde se proyecta una piscina climatizada y un restaurante de lujo", cierra el diario.

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