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The Police

La sincronicidad al palo

En julio sale a la venta una reedición de uno de los mejores discos de la historia del pop: Synchronicity. Por qué significó el cierre definitivo y el punto final de The Police. Las características de la edición. Una obra maestra que cumplió 40 años.

Hace 41 años, el 1° de junio de 1983, la sincronicidad daba punto final a una de las mejores bandas de la historia de la música rock.
Hace 41 años, el 1° de junio de 1983, la sincronicidad daba punto final a una de las mejores bandas de la historia de la música rock. .
Pablo Manzotti 30 junio de 2024

En los primeros años de la década del ochenta, un Sting treintañero estaba enamorado de la obra del psicólogo alemán Carl Jung. Particularmente llamó su atención un concepto en particular: Synchronicity (Sincronicidad). 

La palabra expresa "la coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal". Sting, que siempre pensó la música desde un costado literario y filosófico, sentía que esa sincronía en tiempo y espacio lejos del control humano era lo que atravesaba la vida de su banda, The Police

En ese momento, precisamente, la biografía del grupo en el que lo acompañaban el guitarrista Andy Summers y el baterista Stewart Copeland estaba próxima a marcar el final: último disco y a otra cosa. 

Es así que, hace 41 años, el primero de junio de 1983, la sincronicidad daba punto final a una de las mejores bandas de la historia de la música rock. Synchronicity, el quinto disco de los ingleses, fue su obra cumbre y en julio, un año después de las cuatro décadas, estrena reedición especial con cantidad de perlas admirables en el marco del 40 aniversario. 

Como suele ser en estos casos, la caja supera el lujo en todos los aspectos posibles. El contenido, en términos cuantitativos, habla por sí solo: 6 CD que contienen, obviamente, el álbum original remasterizado, todos los simples, los lados B que acompañaron esos simples, cantidad de grabaciones inéditas, tomas extra de temas conocidos y sesiones en vivo. Una presa a pedir de boca de los cazadores coleccionistas. Por supuesto todo se corona con reedición del vinilo en "picture disc" (disco con foto impresa en el vinilo) y libro de fotos inéditas. 

Una obra maestra 

"Los tres hacíamos entre veinte y treinta temas para cada disco nuevo. ¿Por qué la mayoría son de Sting? Porque eran los mejores". Así, sin demasiadas vueltas, Stewart Copeland reflejaba la asimetría creativa de la banda en una entrevista para VH1 hace veinte años. La relación del trío había entrado en un extenso colapso desde la placa anterior, Ghost In The Machine (Fantasma en la Máquina). A los egos habituales de los músicos de rock se sumaron las historias personales. Y, más allá de que el trío se presentó siempre como tal, con una sensación de igualdad frente a su obra, la supremacía de Sting era evidente. 

Synchronicity encontró al autor de "Rusos" sufriendo los coletazos de su ruptura matrimonial y batallas judiciales con Virgin Records por los derechos de las primeras creaciones del grupo. Y es el mejor disco de la banda que tuvo una producción acotada pero exquisita: cinco títulos, todos excelentes. Pero, de nuevo, en ese combo Synchronicity es superlativo. Y, volviendo sobre la tesis de Jung y el nombre de la placa, ninguna situación particular es un hecho accidental. El fermento de esa obra maestra es bronca y catarsis extremas. Una sociedad de amigos quebrada, de genios musicales que colisionaron entre sí. 

Sting quería romper paredes. Ya lo había realizado con el disco anterior (el mencionado Ghost in the Machine) con el grupo ampliando los las fronteras del prolífico pos punk, hacia sonidos que concentraron una complejidad deslumbrante. 

Ya no eran una banda que incorporaba reggae a su cóctel de pop/rock. Los nuevos sonidos estaban trabajados desde la base de arreglos complejos y con Andy Summers en la guitarra y Copeland en la batería llegando a un punto de exquisitez y precisión en la ejecución pocas veces visto. De hecho, el notable percusionista, en una reciente entrevista para el sitio de la revista Wired y frente a la pregunta de un fan acerca de cuál era la pieza musical de The Police más compleja para la ejecución en la batería no dudó en señalar a Spirits In The Material World (Espíritus en el Mundo Material), uno de los cortes principales de Ghost In The Machine.  

Para acercarse a la complejidad compositiva de Synchronicity se puede dar un primer paso prestando atención a sus cortes principales. Además del tema de apertura que da nombre a la placa, hay cuatro piezas más que trascendieron mundialmente: Every Breath You Take (Cada Vez Que Respiras), King of Pain (Rey del Dolor), Wrapped Around Your Finger (Bajo Tu Dominio) y Synchronicity II. Cada uno de los simples suenan diferente. Todos cuentan con arreglos superlativos apoyados en el buen trabajo del productor Hugh Padgham. El estilo ecléctico del disco fue la consecuencia de que, prácticamente, los músicos grabaron separados, en distintos momentos de uso del estudio. La tensión había llegado a lo máximo soportable. 

Todo formó parte de una dinámica de relación muy difícil de romper. Años más tarde, en una entrevista televisiva Sting recordó una anécdota de la fiesta de su casamiento, esta vez con su actual esposa, Trudie Styler, tiempo después de la separación de la banda. Como era una gran fiesta con show en vivo, los músicos (obviamente Summers y Copeland eran invitados principales) subieron a realizar una zapada privada. No había finalizado el primer tema en ejecución que Sting ya estaba "retando" a Copeland porque había entrado fuera de tempo. Sí, en su fiesta de casamiento. 

Como toda buena reedición de una obra maestra, la próxima caja deluxe de Synchronicity, contará con numerosos extras, entre los que se destacan las primeras versiones de las canciones que terminaron quedando en el disco. El adelanto del estudio vino por el lado de la primera versión de King Of Pain. Ese primer acercamiento a la creación de la canción permite ver cómo se sumaron cantidad de elementos, de arreglos orquestales, coros, que embellecieron notablemente la composición. 

La vida actual de los tres músicos

Luego de una reunión más armónica que los tuvo de vuelta en el año 2007 con una gira mundial (que tuvo dos presentaciones a estadio lleno en River Plate y entregó un disco de ese concierto) los músicos continuaron con sus proyectos por separado. 

Andy Summers tuvo varios proyectos interesantes en solitario. Lo más destacable fueron sus discos de jazz entre los que el más relevante es un homenaje a Thelonious Monk: Green Chimneys. En la actualidad parece reconciliado con la idea The Police. De hecho llegará a Sudamérica, a Chile, en agosto con su banda Call The Police con un espectáculo en el que repasa clásicos del grupo. En el trío lo acompañan los músicos brasileños Rodrigo Santos (voz y bajo) y Joao Barone (batería). Barone es el baterista de Os Paralamas y siempre comentó que decidió dedicarse a eso luego de ver a Stewart Copeland en un show en 1978.

Copeland es muy prolífico en redes. Luego de una extensa carrera componiendo muy buenas bandas sonoras ha sido uno de los que más se ha encargado de revisar el legado de The Police. Con entrevistas, videos, charlas y mucho movimiento en sus plataformas digitales ofrece un crisol de contenido muy interesante. En la actualidad está trabajando en un álbum de fotos (de su autoría) con la historia de la banda y con imágenes detrás de escena nunca antes publicadas.

Sting es, por supuesto, el que sigue concentrando la atención y quién tuvo la vida artística más prolífica y popular post The Police. Él mismo, más allá del trío histórico, puede formar parte de varias largas notas. Después de años de presentarse con un show personal repasando toda su carrera en Las Vegas (el exquisito álbum My Songs) se encuentra en una gira actual junto a otra leyenda: Billy Joel. Sting inicia el show con un set de unas veinte canciones y luego se suma Joel, comparten el escenario, y sigue el último con su show propio. Una delicia para mayores de cuarenta y más. 

Lo cierto es que el trío, de cara a la reedición de su obra máxima, ofreció varias entrevistas por separado. Y ninguno de los tres, ni Copeland, ni Summers, ni Sting, negaron la posibilidad o cerraron la puerta a una nueva reunión. Y, como sabemos, en el mundo del show y la industria musical, todo revival es posible.

Ojalá. 

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