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A la espera de la aprobación del acuerdo

Línea de largada para aplicar un plan con bajas expectativas

Alberto tiene los ojos puestos en el Senado. Ni bien se consiga el “sí” al FMI, lanzará una batería de medidas

Los bonos y las acciones argentinas tuvieron un buen día, mientras que los dólar
Los bonos y las acciones argentinas tuvieron un buen día, mientras que los dólar
Luis Varela Luis Varela 17-03-2022
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Con gran desconcierto en la mayoría de los centros de análisis económico, la imagen que fue ganando espacio ayer en los operadores fue la de un Alberto Fernández que está colocado en una especie de línea de largada, esperando que el Senado le dé el "sí" con el Fondo, para lanzar una batería de medidas que, con solo ser nombradas, dejó con la boca abierta ayer a decenas de inversores.

El Gobierno ya entendió bien el mensaje. El Indec le confirmó el martes que la inflación de febrero fue altísima, y los estudios especializados en precios preanuncian que marzo estará bastante arriba del 4,7% de febrero, 52,3% en los últimos doce meses y un posible 65% en los doce por venir. 

El Indec también le mató ayer el relato sobre "milagro argentino", al anunciar que por primera vez en once meses bajó el uso de la capacidad instalada de la industria, ya que el sector estuvo en enero al 57,9% de su potencial, apenas 0,7 puntos por arriba del 57,2% de enero de 2021. 

Y según el estudio Arklems de la Universidad de San Andrés, la productividad argentina ha caído a niveles de la década del '70.

La aprobación del Senado

Por esas razones, a horas de que los senadores den el "sí" al refinanciamiento con el FMI (urgidos por los gobernadores, ya que de otro modo se quedarán sin crédito de parte de otros organismos), el Presidente y todo un grupo de funcionarios del ala albertista (sin ningún kirchnerista) se preparan para lanzar mañana, si hoy el pulgar del Senado es hacia arriba, un cúmulo de medidas que hará que muchos argentinos sientan que viajan en el tiempo, hacia los primeros meses de 1974, cuando el peronismo intentaba salir de un período de precios aplastados, culpando como siempre a los empresarios especuladores, aves de rapiña sin límites.

Habrá que ver si las medidas deslizadas terminan siendo tomadas. Algunas ya empezaron a avanzar, antes de que el Senado se expida, como por ejemplo la suba de dos puntos (del 31% al 33%) en la retención a la exportación de aceite y harina de soja, a la que se sumaría una suba de la retención del 27% al 29% para el biodiesel. Y también es vox populi una gran pulseada con los frigoríficos, que primero anunciaron que se bajaban de la entrega de cortes baratos y, tras ser intimados por Roberto Feletti, el ministro de Agricultura les ratificó que el que no cumpla con las medidas no va a poder exportar, y habría aún un diálogo muy tenso para encontrar una vía intermedia. Con por ejemplo Miguel Schiariti (Ciccra) advirtiendo que “ya cerraron la exportación y en el primer bimestre la carne subió 15% y lo que ocurre es que acá no nos dejan hacer lo que hay que hacer, que es producir más”. 

Y dentro de esas discusiones, que vienen atadas a lo acordado con el FMI (donde habrá menos emisión directa, pero sí emisión blue, ya que el BCRA le cambiará al Tesoro Leliq por bonos), la pelea con cada sector para que se frenen los aumentos son repetidas, pero cada vez más amenazantes. Repetirán por ejemplo lo de precios cuidados, lo de precios máximos, lo de comercios de cercanía, pero esta vez con un agregado: anunciarían (potencialmente) valor máximo para la leche, la yerba, el azúcar y la polenta. Y eso llegaría con una advertencia: a los que no cumplan con los precios se aplicará la ley de abastecimiento de 1974, con multas de $10 millones y clausuras de noventa días; inhabilitación de cuenta bancaria por cinco años, pérdida de concesiones y decomiso de mercaderías. Y desde la CGT, Antonio Caló lanzó un pedido aún más duro: "Las empresas que no cumplan con estas disposiciones del Gobierno tienen que ser expropiadas".

Con ese marco tan complejo, el mercado financiero local tuvo una particular rotación: los catorce dólares de Alberto volvieron a subir, pero también hubo una mejora para los bonos y las acciones, con apuesta de algunos inversores altamente especulativos que están convencidos de que un acuerdo con el FMI y la llegada de dólares al BCRA le dará al Gobierno aire para llegar tranquilo por lo menos hasta julio, por lo que ven posible que los papeles argentinos tengan un veranito que puede durar uno o dos meses.

Una nueva licitación

En este marco se sumó, además, una nueva licitación de Martín Guzmán, que siguió tomando deuda a cuatro manos, y casi toda atada a una inflación que se va espiralizando, y que nadie sabe qué pasará cuando lleguen los nuevos vencimientos, ya que la montaña de pesos que se va formando es cada vez más gigantesca. 

Ayer, a dos días del vencimiento del bono TX22, por el que el Gobierno debía pagar $505.000 millones (aunque ya canjeó más de la mitad), Guzmán hizo una nueva licitación y con 1.470 ofertas, colocó más deuda en Lelites, Ledes, Boncer y canasta de Lecer por $381.115 millones, el 83% fue colocado en papeles ajustados por inflación. 

De manera detallada, el 42% del dinero captado fue en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 16 de diciembre de 2022 (x16d2 - reapertura), el 29% en una Letra del Tesoro nacional en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 17 de febrero de 2023 (x17f3 - reapertura) , el 9% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustado por CER 1,45% vencimiento 13 de agosto de 2023 (t2x3 - reapertura), el 7% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 30 de junio de 2022 (s30j2 - reapertura), el 5% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de julio de 2022 (s29l2 - reapertura), el 3% en una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de marzo de 2022 (nueva), el 2% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de agosto de 2022 (s31g2 - reapertura), el 2% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustados por CER 1,55% vencimiento 26 de julio de 2024 (t2x4 - reapertura) y el 1% en un Bono del Tesoro nacional en pesos con ajuste por CER 2,00% vencimiento 9 de noviembre de 2026 (Boncer 2026 2,00%) (tx26 - reapertura).

El dólar a contramano

Con ese marco, el dólar volvió a moverse en la Argentina a contramano de lo que ocurre en el mundo. 

Ayer también, el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, anunció la primera suba de tasas desde 2018, con un incremento de un cuarto de punto porcentual, en un aumento que tomado como conservador por el mercado, por lo que las Bolsas festejaron, pero el dólar dejó de seducir, y tuvo una baja global contra la mayor parte de las principales monedas del mundo. 

En el exterior el dólar subió 0,3% contra el yen, pero luego bajó 0,8% contra el euro y la libra, 0,9% contra el mexicano, 1,5% en Chile y cayó 1,7% en Brasil. Mientras que en Argentina hizo la "U", dejó de bajar y rebotó: el blue volvió a $202 ($205 en el interior) y tuvieron fuertes repuntes el MEP y el CCL, con subas de más de $5 cada uno, aunque todavía se colocan unos $8 por debajo del paralelo. 

Las variables financieras mundiales están bombardeadas por infinidad de temblores que mueven todo el tablero. 

Ayer hubo un terremoto en Japón, que causó mucha inquietud. Aumenta el daño de la cepa Omicron nuevamente en Asia. En Ucrania la guerra sigue alargándose, con muchas muertes civiles, y con el presidente Biden calificando a Putin como "criminal de guerra". 

Pero a los inversores de riesgo que juegan sus cartas en Wall Street lo único que les interesa es el joystick de la Fed y como la movida fue leve, a pesar de que puede haber otras seis o siete subas este año, la Bolsa de Nueva York festejó con una suba promedio del 2,5% (con las tecnológicas volando, sobre todo las chinas, por alguna posibilidad de que el deslistado no se realice). Y la mejora también se extendió a la Bolsa de San Pablo que subió 2% y la de México que mejoró 0,8%. Y a nivel local, esperando que los senadores voten, con $1.388 millones operados en acciones y $3.293 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires repuntó 4%. 

Y los ADR argentinos en Nueva York mostraron mayoría de subas, de hasta el 13%, con Mercado Libre como la gran estrella del día y solo con Edenor, Pampa E y TGS, ya que el petróleo se tranquilizó, al igual que casi todos las commodities. 

En realidad, como si se creyera que a la larga habrá algún acuerdo entre Rusia y Ucrania, y sin que la Fed ponga las tasas en el cielo, ya que el mundo corre el riesgo de entrar en una estanflación, las materias primas tuvieron ayer otro día muy tranquilo, bajándose del cielo. El petróleo tuvo una leve baja. También tuvieron precios débiles los metales preciosos, los metales básicos e incluso los granos, con un desplome para el trigo en Chicago. Y solo las criptomonedas tuvieron un buen día, con subas de 3% al 5% tras semanas de largo castigo. ¿Cómo pueden seguir las cosas? A nivel internacional, Powell dio una larga conferencia en la que estimó que la inflación internacional se irá desacelerando, aunque empiezan a tomar previsiones para una nueva ola de Omicron que castiga mucho a China, y puede llegar pronto a Europa, EE.UU. y América Latina. Y a nivel local, el foco está en la pelea del gobierno bifronte, con posiciones muy distantes entre Alberto y Cristina. 

Pero ayer, mientras los bonos y las acciones mostraron un pulso por lo del fondo, el BCRA también vio que los depósitos siguen goteando, por lo que hoy, tras la fuerte inflación de febrero, se terminará anunciando una nueva suba en la tasa de interés de los plazos fijos. Veremos si eso alcanza como para seguir anclando al dólar, como pasa con el mayorista, que subió 2,6% en los últimos treinta días, con una inflación del 4,7%.

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