Panorama Si hay miseria, que no se note
Cuando Milei se acoraza con la Generación del '80 no tiene idea de lo que aquellos criollos (los hijos de los "barbaros") construyeron.
Economista
Lic. en Economía Política UBA - Post Grado en Econometría ULB (Bélgica)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Español
Cuando Milei se acoraza con la Generación del '80 no tiene idea de lo que aquellos criollos (los hijos de los "barbaros") construyeron.
El "éxito" de Milei es que suben los bonos, baja el riesgo país y el dólar. ¡Y el pedal vuela! ¿A costa de qué? Mirar las consecuencias. Recordar "la cuarentena": Alberto subía en las encuestas.
"Amo. Amo ser el topo dentro del Estado. Soy el que destruye el Estado desde adentro", dijo Milei. No viene a mejorar, viene a destruir. No es nuevo.
La cuestión clave, a futuro, es que para Milei la pobreza no es un "problema colectivo". Lo expresa con claridad al afirmar "la justicia social es un robo"
Es oportuno citar a un nieto que recordó a M. Sánchez Sorondo como "un patriota de los que sienten que el país es su casa, no un hotel". Justamente el carry trade es un hotel para los dólares. La Nación es un hogar, no un hotel. Tal vez en esa confusión este el origen del extraño problema argentino.
Está muriendo la idea de una Argentina que estaba orgullosa de "m'hijo el dotor", de una sociedad donde era posible integrarse socialmente.
Al desastre heredado por el nuevo Gobierno nos prometen (Francos dixit) dolarización, apertura a viva la pepa y una larga "noche de la industria". Siempre amanece.
Para salir del estrecho entre Escila y Caribdis hay que reconstruir la alianza "producción, campo e industria y política" para crear trabajo, única medicina social: no hay otra.
Milei es el autor de un espectacular "bluff" que, sin embargo, mantiene la adhesión mayoritaria de los que lo votaron, a la que se han sumado muchos de los que no lo hicieron.
En el océano de la decadencia, que es la gigantesca pobreza en que vivimos, destruir valores es usar la pedagogía del poder para adoctrinar que "la justicia social es una aberración" mientras 1 millón de niños se acuestan sin comer. Señor ¿qué nos pasa?
No hacemos políticas que favorezcan el desarrollo de la actividad económica privada. Así nos va y así nos va a ir. Ese es el futuro que no ven.
Una vez más, "la política" ha renunciado a debatir las ideas maduradas para, desde el Estado, construir la Nación.
¿Por qué razón nos empeñamos en no emular las estrategias que han permitido el desarrollo, en algunos casos vertiginoso, de los países que han crecido?
El dinero será escaso y "el mercado" producirá, sin errores de cálculo, el mayor beneficio social posible en el menor tiempo posible.
Chaplin, vidriero, programaba que "el pibe" rompiera vidrios: Carlitos se ofrecía a repararlas. "Reparadores de daños", que ellos mismos producen, para el galardón de salvadores.
La pregunta del momento es si es posible pretender la estabilidad liquidando el crecimiento.
En economía, contabilidad no alcanza: el equilibrio fiscal sólo es posible si se compadece con el equilibrio del sistema económico y social. Por Carlos Leyba
El reemplazo del plan de transición actual profundizaría la visión "financiera internacional" de la política económica hasta ahora ejecutada.
Es cierto que "nuestro Estado" se ha convertido en una organización criminal: con abundancia ha producido pobreza y ha amparado la evasión y la fuga de capitales.