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BRICS: un grupo que crece, incluso en sus diferencias

Ya está fuera de discusión que el grupo BRICS, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, posee un gran poderío y que ya se encuentra a la altura de otros como el G7. Sin embargo, a distinción de lo que sucede en Occidente, las diferencias entre estos socios son cada vez más notorias.

BRICS: un grupo que crece, incluso en sus diferencias
Damián Cichero 02 agosto de 2023

Tras las cumbres de la OTAN y el G7, que demostraron un gran nivel de unidad entre Occidente, uno de los encuentros más esperado es el de los líderes del grupo BRICS, que se reunirán en Johannesburgo entre el 22 y 24 de agosto.

Conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, el grupo fue creado en 2009 para contrarrestar la influencia de Occidente. Y, desde ese momento, no ha dejado de crecer: actualmente, aportan el 26% del PIB mundial y reúne al 40% de la población de la Tierra.

Prueba del creciente poderío de los BRICS es que una gran cantidad de países, incluida Argentina, ya han solicitado unirse al grupo. Sin embargo, parece difícil afirmar que ya puede competir con otros importantes, como el G7.

En primer lugar, la cumbre de Johannesburgo todavía no comenzó y ya tiene algunos problemas: ni el ruso Vladimir Putin ni el indio Narendra Modi asistirán.

En el caso del mandatario ruso, este no podrá visitar Sudáfrica como consecuencia del pedido de captura internacional que la Corte Penal Internacional (CPI) publicó en su contra por la supuesta deportación forzosa de niños ucranianos hacia Rusia. 

En este sentido, aunque la CPI no tiene sus propias fuerzas para llevar a cabo la tarea, la detención de Putin depende de sus propios miembros, entre ellos Sudáfrica. Así, aunque desde el país africano difícilmente hubiesen realizado tal acción, para Putin representaba un gran riesgo realizar el viaje. 

Respecto a Modi, aunque aún su ausencia no está confirmada, varias fuentes en Nueva Delhi dijeron que difícilmente asista a la cumbre en la capital sudafricana.

Si bien Modi participará virtualmente del acto, es sabido que India no se siente para nada cómoda por formar parte de una agrupación en la que participa China, uno de sus grandes rivales geopolíticos.

Las relaciones entre Nueva Delhi y Pekín se debilitaron significativamente después de un enfrentamiento en la frontera del Himalaya, en 2020, en el que murieron 20 soldados indios y 4 soldados chinos.

Una evidencia de las tensiones entre los dos gigantes asiáticos es que, el pasado 22 de junio, Modi fue recibido por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en Washington, con bombos y platillos. 

Actualmente, EE. UU. e India forman parte del QUAD, un diálogo de seguridad en el que también participan Japón y Australia, y que tiene como objetivo contener el avance de China en la región del Indo-Pacífico.

En este contexto, durante su cumbre en la Casa Blanca, Biden y Modi firmaron una gran cantidad de acuerdos sobre semiconductores, minerales críticos, tecnología, cooperación espacial, y cooperación y ventas de defensa.

En este momento, EE. UU. es el principal socio comercial de India: el año pasado, el comercio entre ambos alcanzó la increíble cifra de los US$ 128.000 millones. En total, el 17,7% de las exportaciones indias van hacia el país norteamericano, mientras que el 7,1% de sus importaciones provienen de allí. 

Otras disputas internas

Por otra parte, aunque todos los miembros del grupo constantemente remarcan como un logro que muchos países quieran unirse a los BRICS, existen grandes divisiones respecto al método de aceptación.

En este sentido, si bien China y Rusia están dispuestos a discutir la expansión de los BRICS en la cumbre, India tiene reservas sobre esa idea, principalmente por el temor que le genera la gran influencia que Pekín tiene dentro del grupo.

Sin embargo, según tres funcionarios brasileños citados por Reuters, hoy en día es el Gigante Sudamericano quien más reacio se muestra a la hora de ampliar el bloque. 

Para China, en plena disputa global con EE. UU., y Rusia, cada vez más aislada por la guerra en Ucrania, la expansión de los BRICS les permitiría reforzar sus retóricas. De todas formas, como las decisiones se toman por consenso, deberán convencer a Brasil para lograrlo. 

Por su parte, Sudáfrica, el primer país que se benefició de una expansión de los BRICS en 2010, apoya la inclusión de nuevos miembros, aunque su presidente, Cyril Ramaphosa, considera que la fórmula de expansión requiere "un mayor escrutinio y comprensión".

Pero al país liderado por Lula da Silva le preocupa que una expansión le "reste" peso al bloque, ya que la inclusión de Irán, Venezuela o Arabia Saudita cambiaría la dinámica del grupo.

Por ello, el gobierno de Brasil argumentará que cualquier expansión debe ser gradual, manteniendo el equilibrio regional y los roles preeminentes para los cinco miembros permanentes.

Una posibilidad es que los nuevos miembros sean admitidos como países socios que participan en cumbres sin convertirse en miembros de pleno derecho, como en otras organizaciones internacionales.

Lula pide un papel más activo del NDB

Sin dudas, una de las herramientas de mayor influencia que poseen los BRICS es su Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que actualmente es presidido por la brasileña Dilma Rousseff.

Por ello, en un momento en el que el Fondo Monetario Internacional presiona a los países deudores como Argentina, Lula consideró que la entidad podría ser una alternativa de financiación para las naciones en desarrollo.

"El Banco de los BRICS tiene que ser más eficaz y más generoso que el FMI. Es decir, que el banco debe existir para ayudar a salvar a los países y no para sumergir a los países", aseguró Lula, citado por Télam.

"Los BRICS deben servir para ayudar a desarrollar financiaciones adecuadas. Esperemos que con el banco de los BRICS podamos reeducar a las instituciones financieras", agregó.

El NBD fue creado en 2014 con un capital inicial de US$ 100.000 millones, aunque China aportó US$ 41.000 millones de este total, algo que también incomoda a India. 

Además, el mandatario brasileño insistió con la necesidad de una "moneda propia de los BRICS para desdolarizar" el comercio entre los países: "¿Por qué Brasil necesita dólares para comerciar con China, con la Argentina? Se puede hacer con monedas locales. Europa lo hizo con el euro y nosotros somos más de la mitad de la humanidad. Por ello es que digo que debemos discutir, tener una moneda para negociar entre nosotros".

Respecto a una posible ampliación del grupo, Lula dijo que está "con mucha expectativa con la reunión de los BRICS porque hace mucho que no participo. Quizás podamos decidir por consenso el ingreso de nuevos países que cumplan con los requisitos para entrar".

"Queremos un BRICS más fuerte, creo importante discutir que el modelo del Grupo de los 7 está superado", sentenció.

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