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(Posible) cambio de escenario

Las acciones viven, los bonos están quietos y el dólar avanza

Y la gran pregunta que se hacen todos a partir de mañana: ¿volverán los toros o los osos seguirán reinando?

Tras ocho semanas en baja, las bolsas del mundo tuvieron un rebote
Tras ocho semanas en baja, las bolsas del mundo tuvieron un rebote
Luis Varela Luis Varela 29-05-2022
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Los norteamericanos no ahorran colocando su dinero en los bancos. Hay plazos fijos y bonos, por supuesto, pero el grueso de la población de EE.UU. pone su dinero esencialmente en acciones. Asistieron a centenares de quiebras, faltas de pago y bancos desaparecidos, y por eso atan sus fondos a la suerte de grandes compañías que, vigiladas por la Security Exchange Commission (SEC), deben pagarle puntillosamente dividendos a sus accionistas minoritarios.

Así, las compañías que cotizan en Wall Street, se agrupan en una decena de índices. Hay muchos. Uno no tan difundido, por ejemplo, es el Russell 2000, que agrupa la cotización de 2.000 empresas de pequeña capitalización, algo así como las famosas pymes conocidas en Argentina. 

Pero los tres índices principales, los que más mira todo el mundo, son el Dow Jones Industrial (donde están las grandes compañías tradicionales), el Standard & Poor's 500 (que se basa en la capitalización bursátil de 500 grandes empresas) y el más juvenil índice Nasdaq (donde están en general las compañías vinculadas a la tecnología). El DJ tiene más de cien años de historia, el S&P se consolidó hace ocho décadas y el Nasdaq es más joven, arrancó en el inicio de los años '70, hace medio siglo.

Esos tres índices miden el promedio del núcleo de la Bolsa de Nueva York, es decir la evolución del ahorro de los norteamericanos. Y tienen vaivenes diferentes, con algunos pequeños desvíos, pero en general viajan bastante alineados. Con el inicio de la pandemia de Covid-19 los tres índices trastabillaron en marzo de 2020, cinco meses después de que se iniciara el virus en Wuhan (China) en noviembre de 2019. Pero desde ahí en adelante (a pesar de que EE.UU. tiene por la enfermedad más de un millón de muertos), los tres índices se colocaron en una escalera alcista de felicidad, que encontraron sus últimos máximos a comienzos de noviembre último (hace siete meses) y desde ahí los osos y los toros (pesimistas y optimistas) están colocados en una pulseada para definir cuál es la dirección que viene.

El ataque de Putin 

En los últimos días de febrero, cuando Vladimir Putin invadió Ucrania, muchos osos afirmaron que el canal bajista estaba sellado, recomendando que había que salir de las acciones, porque los precios bursátiles se harían trizas. Sin embargo, cuatro semanas después del ataque de Rusia, los tres índices volvían a empinarse. Y en ese momento un experto de Citibank advirtió "la única bomba atómica que puede tumbar a Wall Street es la Fed, cuando defina qué hará con la tasa de interés para apagar un proceso inflacionario durísimo, el mayor en cuatro décadas"

Y, efectivamente, cuando se conoció que marzo tenía una inflación anual del 8,5% anual, el titular de la Fed abandonó la posición paloma, se convirtió en halcón, y anunció que la tasa corta, que estaba cerca del 0% iniciaba una escalada alcista, a lo que se incluiría la venta mensual de bonos, para secar de dólares la principal plaza bursátil del mundo.

Y el pronóstico del hombre del Citi fue casi milimétrico. Tras tocar una nueva cumbre en la semana finalizada el 26 de marzo, los tres índices de Wall Street se sumergieron en ocho semanas seguidas de baja, en la que el Dow Jones perdió casi 12%, el S&P 500 cedió 16% y el Nasdaq fue el más castigado con un derrumbe del 23%. Esos fueron promedios, lo cual quiere decir que hubo algunas subas y hubo muchos desbarranques, algunos notables, de más del 70%. Pero la semana pasada algo cambió: la Fed difundió lo que se denominan minutas, la letra chica de lo que debate, y allí hubo dos sorpresas. 

Por un lado, la suba de tasas y el retiro de dólares continuarán, pero quizás no sea tan duro como se temía. Y por otra parte, se distinguió que la inflación núcleo había regresado al 0,3% mensual, mucho más manejable, y que lo que seguía desbocado era únicamente lo energético, lo vinculado al petróleo.

Esa minuta de la Fed determinó que la semana pasada ocurriera un cambio. 

Las bolsas para arriba

Tras ocho semanas consecutivas de baja, que se iba retroalimentando, con el riesgo de entrar en una zona de pánico, como ocurrió otras veces, con el crac del jueves negro 24 octubre de 1929 por ejemplo, que dio origen a la denominada "Gran Depresión", hizo girar el ánimo de los inversores, tanto que la semana pasada hubo un gran rebote, tanto que el Nasdaq subió 6,8%, el S&P 6,6% y el Dow 6,2%, y eso impulsó a todas las bolsas del mundo, que se mueven bastante en línea: la semana pasada la bolsa de Chile saltó 8,1%, la de Buenos Aires 6,3%, Madrid 5,3%, Frankfurt 3,4%, San Pablo 3,2%, México 1,8% y Tokio apenas 0,2%.

¿Cuál fue la explicación que se encontró para este rebote? En la minuta de la Fed, Jerome Powell confirmó que habrá suba de tasas y retiro de dólares, llevando las tasas cortas hacia fin de año a lo sumo hasta el 3% anual, con una venta de dólares que irá retirando del mercado unos US$ 95.000 millones por mes, buscando un aterrizaje suave, para que la economía tenga un proceso corto de estanflación, sin caer en una temida recesión, que puede tener derivaciones peligrosas. 

Por las actas se supo que 8 de los 18 directores de la Fed pretenden que para fin de año la tasa corta esté en 5%, incluso el extitular de la Reserva Federal Ben Bernanke advirtió que Powell está corriendo a la inflación desde atrás. Pero los inversores creyeron en el manejo prudente de Powell y que su joystick ajustará algo las clavijas, sin caer en un riesgo destructivo.

En ese sentido, con papeles que anotaron desde noviembre caídas de más del 60%. Solo por tomar un ejemplo, las cinco tecnológicas más grandes, denominadas por sus siglas FAANG se hicieron puré: Facebook bajó de US$ 380 a US$ 195, Amazon de US$ 3.720 a US$ 2.300, Apple de US$ 180 a US4 149, Netflix de US$ 690 a US$ 195 y Google de US$ 2.980 a US$ 2.245. 

Y la gran pregunta que se hace a partir de la apertura de hoy es: ¿volverán los toros o los osos seguirán reinando? Por supuesto, lo que determinará esta pelea será la inflación, pero debe decirse que en todos y cada uno de los procesos de suba de tasas y de restricción de dólares que hizo la Fed en su historia siempre se terminó en recesión. Y a pesar del rebote de la semana pasada, Deutsche Bank, JP Morgan y Goldman Sachs pronosticaron cada una por su lado que haya chances de que EE.UU. entre en recesión en marzo de 2023. Y el rebote de la semana pasada puso en el centro de la discusión cuán grande será la recesión, y cuánto tiempo le llevará a los papeles recuperar los precios que tuvieron en noviembre del año pasado.

El mercado argentino

En el caso argentino las cuentas son diferentes. El índice Merval medido en dólares tuvo, como los índices de Nueva York, una suba impresionante entre abril de 2020 y noviembre de 2021: subió de US$ 250 a US$ 475, con un tremendo incremento del 90% en dólares en apenas un año y medio. Y desde noviembre hubo bajas, pero en una corriente que se pareció más a una tendencia lateral, que se agachó hasta US$ 430 cuando la corriente de osos de Wall Street se hizo más fuerte, y que terminó el viernes pasado en US$ 454, es decir apenas 4,5% debajo del pico de noviembre, con un daño notablemente inferior al registrado en Wall Street.

Con los bonos argentinos la situación es diferente. El acuerdo firmado con el FMI no los mejoró en nada. Desde setiembre a esta parte no hacen otra cosa que caer. El índice MAE achicó de 112 a 81 puntos, con un derrumbe de casi 28 puntos. Los analistas saben que Martín Guzmán aprobó el examen del cierre de marzo con un "4" por usar contabilidad creativa. Pero tal como vienen las cosas, será muy complicado pasar la auditoría de junio. No se achica el rojo fiscal, se sigue emitiendo, no se devalúa en línea con la inflación, las tasas siguen siendo negativas y el Banco Central sigue sin juntar reservas, ya que no se está yendo a una situación en la que el país demuestre que pueda juntar dólares para volver a financiarse en los mercados voluntarios. 

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 Los analistas saben que Martín Guzmán aprobó el examen del cierre de marzo con un "4" por usar contabilidad creativa

¿Tendrán razón los de Wall Street? ¿Entrará EE.UU. en un aterrizaje suave? Las cotizaciones de las materias primas se bifurcaron. 

En mayo todos los metales y las criptomonedas bajan entre 2% y 25%, pero los granos y el petróleo siguen enarbolados con subas de entre 5% y 12%. A pesar de tener granos en el cielo, el BCRA lleva perdidos en mayo reservas por US$ 267 millones: hay liquidación récord del campo (más por precios que por cantidades, incluso con adelanto de ventas, ya que se está vendiendo trigo que aún no se sembró). Los productores temen que Ucrania y Rusia, que tienen los silos de granos a tope, empiecen a vender y que los precios de oro actuales se desplomen. 

  • No es la primera vez que pasa. Hoy en Chicago la soja vale US$ 636 por tonelada, el trigo US$ 425 y el maíz US$ 306. Y en Rosario, el trigo y el maíz están en récords de US$ 360 y US$ 268. Y la soja está otra vez en US$ 420, como tuvo Cristina eterna en agosto de 2012. Pero ese mismo año el "yuyito" se desplomó en Chicago, cayó de US$ 420 a US$ 320 en Rosario, los ingresos vía retenciones se hundieron en el BCRA y en vez de bajar el gasto, Cristina resolvió romper el Indec, y el resto es historia conocida.

Mientras en EE.UU. se debate si habrá un aterrizaje suave o una recesión corta, en Argentina la discusión es más inmediata: dentro de un mes y medio termina el grueso de la liquidación del campo, la semana próxima arranca el frío intenso, la salida del dólares para importar gas será mayor, tanto que los dólares que lleguen por el campo se irán por compra de energía. En ese contexto hay una certeza, un interrogante y una seguridad absoluta. Los bonos en dólares se van a reestructurar, los bonos en pesos tienen chance de ser reperfilados y el precio actual del dólar es de regalo. Notablemente, todo el mundo cree que el dólar está barato, pero en las últimas seis semanas todos los dólares libres le ganaron a la tasa de interés. 

Desde el 18 de abril a esta parte, un plazo fijo pagó una renta del 4,6%, el dólar blue subió de $195 a $207, con un alza del 6%, el MEP avanzó de $189 a $210,  con una suba del 11%, y el CCL trepó de $188 a $210, con un incremento del 12%. Lo cual demuestra que las acciones siguen vivas, los bonos siguen muertos y la suba del dólar ya ha comenzado, y los pronósticos parecen indicar que esas tendencias continuarán.

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