La Bolsa pudo revivir gracias al ventarrón del exterior

2 de junio, 2021

La Bolsa pudo revivir gracias al ventarrón del exterior

Por Luis Varela 

Mientras los argentinos promedio y los ahorristas comunes siguen viviendo la sensación de estar sufriendo las siete plagas de Egipto (con mucho virus, alta inflación y alto desempleo), los inversores sofisticados estuvieron ayer otra vez eufóricos, de fiesta, con gruesas ganancias, amparados por un ventarrón internacional de cola que pareciera indicar que se están alineando todos los planetas.

El dato más preocupante de ayer surgió del Covid-19: pese a los nueve días de confinamiento, el virus no cede, ya que se reportaron 641 muertos y 35.355 nuevos casos en las últimas 24 horas y subió a 7.417 la cantidad de personas que están en terapia intensiva, con 78,1% de camas ocupadas a nivel país y 77,3% a nivel AMBA, con provincias que están entrando en un momento complicado, como Córdoba.

También se siguen registrando aumentos que alejan a la gente del consumo: a un día de terminar el cese de comercialización de carne (con chance de que se extienda) los cortes llegaron a las carnicerías con un aumento adicional del 8%, por lo que luego de calcular para mayo una inflación cercana al 4%, varios analistas empiezan a advertir que junio también será otro mes con cifra alta.

Y el tema laboral se va complicando, alejándose cada vez más del 29% que dibujó en el Presupuesto un ministro Guzmán que luce cada vez con menos poder dentro del Gobierno. Los Moyano presionan para que haya un aumento del 45% en camioneros y peajes, y eso por supuesto terminará complicando más las cosas, en una sociedad que tiene cada vez más gente buscando empleo por no poder llegar a fin de mes.

Pero lejos de la inflación, del virus y del desempleo, las condiciones de la economía internacional están generando para el país un verdadero ventarrón de cola, que está impulsando un ingreso de divisas notable, el mayor desde 2003, lo cual llena las reservas del Banco Central y envalentona al Gobierno a no preocuparse demasiado por el “tic tac” que corre en el reloj del Club de París, que nos puede declarar en default el 31 de julio próximo.

El escenario externo

El gran impulso externo está ligado a la súper emisión que sigue haciendo Estados Unidos y otros países, con una cantidad de dinero que inunda el planeta y sostiene elevados los precios de los commodities. Los países altamente vacunados están recuperando sus niveles de actividad y con eso ayer mejoraron fuerte el petróleo (a un valor máximo en 31 meses (desde octubre de 2018, un año antes del Covid), con los granos también de fiesta, con subas importantes en Chicago y en Rosario.

El precio del petróleo impulsa la actividad de Vaca Muerta y los granos otra vez firmes (aunque por debajo del récord de hace tres semanas) generan una fuerte liquidación de divisas, que le permiten al Banco Central recuperar todas las divisas que había perdido en la corrida de octubre del año pasado, que obligó a vender dólares a dos manos y a regalar bonos con una tasa a vencimiento de casi 20% anual.

Ayer, a pesar de los estímulos gigantes que está lanzando el presidente de EE.UU., Joe Biden, el dólar global actuó sostenido. En el exterior, el billete verde saltó 0,7% en Chile, 0,4% contra la libra, 0,1% contra el euro, no cambió en México y bajó 0,1% contra el yen y retrocedió 1,2% en Brasil. Y en Argentina los dólares oficiales se anclaron un poco más de lo usual, el blue estuvo en baja y sólo los dólares financieros libres siguieron firmes.

Mientras el BCRA sigue agigantando la bomba de su deuda, ya que colocó otros $262.937 millones de pesos en Leliq al 38% anual, con los plazos fijos pagando 37%, el mercado cambiario estuvo bastante tranquilo. El dólar turista subió 23 centavos hasta $165,38, el oficial subió 14 centavos hasta $100,23, el blue bajó $2 hasta $155 y el mayorista no cambió: cerró a $94,73. El Banco Central logró sumar US$ 90 millones a las reservas, que ahora llegan a US$ 41.964 millones. El dólar MEP saltó 77 centavos hasta $161,09 y el Contado Con Liquidación (CCL) subió 55 centavos hasta $166,42. Y con todo eso, la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 54,6% y la del CCL con el mayorista saltó hasta el 75,7%. Al tiempo que, medidos en pesos, el real subió 24 centavos hasta $18,37, el euro bajó 7 centavos hasta $115,60 y la libra bajó 48 centavos hasta $133,92.

La coyuntura internacional, con el Covid amainando (Gran Bretaña no tuvo ayer  una sola muerte) el petróleo siguió repuntando al ganar otro 1,5% en las puertas de otra reunión de la Opep. Los metales preciosos estuvieron débiles, demostrando que el mundo no está convencido de que el dólar se pinche. Los metales básicos actuaron flojos. Y hubo un descenso de entre 2% y 6% para las criptomonedas. Pero lo que más hizo festejar a la argentina vino de los granos: en Chicago hubo un brinco de hasta casi 5% sobre todo para el maíz, con el trigo y la soja acompañando. En Rosario los choclos directamente bailaron, con precios también muy sostenidos para la soja y el trigo.

Todo este oleaje de liquidación de granos se da un día después del desplante con el Club de París y a una semana de que el MSCI defina si Argentina siga ubicada en el club de mercados emergentes o es llevada al descenso al grupo de los denominados países de frontera, que son los mercados más impresentables del mundo. Hay grandes chances de que este descenso se concrete, y si sucede pasaremos de estar como los peores del grupo donde estamos a ser el mejor de la nueva agrupación de países. Y al ser el mejor se supone que habrá fuerte compra de activos de parte de los “hedge funds” que compran los títulos mundiales que están con precios de liquidación, por estar en mercados muy vapuleados.

Esa realidad hizo que los bonos anotaran ayer una nueva suba, con lo que en los últimos noventa días los títulos públicos argentinos anotaron una fuerte recuperación del 10% en dólares, mejora que permitió que el riesgo país se desinflamara desde 1.618 puntos de hace dos meses a 1.501 puntos ayer, el menor valor desde mediados de febrero último.

Pero la mejor parte se la llevaron las acciones. Las Bolsas de los mercados centrales siguen laterales, en plena rotación de papeles sin moverse demasiado. Los índices de Wall Street estuvieron ayer con más menos 0,1%. Pero algunas de las Bolsas de los países proveedores de materias primas estuvieron en alza: San Pablo por ejemplo logró subir 1,6%, aunque México estuvo con una leve baja.

Y la Bolsa de Buenos Aires y las ADRs argentinas estuvieron metidas en un festejo total. Desde precios que estaban en el quinto subsuelo, ayer el Merval de Buenos Aires subió 3,1% y las ADRs que cotizan en New York avanzaron hasta el 8%, con Central Puerto, TGS y Pampa Energía arriba de todo. El volumen porteño fue más suculento ($1.814 millones en acciones y $1.922 millones en Cedears) y solo basta esperar que esta corriente de flujo de divisas siga alimentándonos. Con los precios de ayer el Merval porteño sube en lo que va del año un tremendo 19,3% en pesos o 27,5% en dólares.

Con esto, claramente, los inversores sofisticados están agarrándola con pala, pero los ahorristas comunes la ven de afuera. Esto ocurre porque en la calle se siguen viendo cierres y una economía totalmente planchada. Por ejemplo, a pesar del plan Mi Moto del Gobierno, con tasas subsidiadas, la compra de motos 0 KM sufrieron una durísima caída del 30% en mayo contra abril, determinando el segundo peor mayo de los últimos años, solo superior al mayo del año pasado, cuando la pandemia empezaba a golpearnos.

¿Qué mirada tienen estos profesionales de la inversión? Por ahora no esperan que estos precios hayan iniciado un renacimiento tras el hundimiento de los últimos años. Ven una ventana de oportunidad, que deberá ratificarse con los votos de la elección de noviembre. Este domingo se vota en Misiones, y quizás empiecen a aparecer algunas señales que pueden indicar si los inversores se quedan o se escapan por la ventana del baño.