Inversores descolocados

Los dólares libres reaccionan, pero el riesgo sigue bajando

Hay un rebote para los dólares libres adentro, pero con acciones y bonos sostenidos y un riesgo que declina lentamente

En el mercado interno los dólares oficiales subieron mínimamente, pero los dólares libres pegaron un salto.
En el mercado interno los dólares oficiales subieron mínimamente, pero los dólares libres pegaron un salto.
Luis Varela Luis Varela 20-04-2022
Compartir

Sin que se tengan todavía muy en claro cuáles son los efectos secundarios de la menor propagación del Covid-19, ni tampoco se conozca qué puede llegar a suceder si llega a ceder el ataque de Rusia en Ucrania, y mucho menos qué ocurrirá cuando acabe la embestida empecinada de Cristina para tratar de manejar la Justicia, los mercados de aquí, allá y todas partes tuvieron reacciones ciertamente notables, que dejaron a muchos inversores completamente descolocados.

El gran tema del día, por su impacto internacional, fue el vertical derrumbe en la cotización de la difusora de servicios audiovisuales Netflix, que cayó ayer nada menos que 35%, por lo que ya pierde 67% en los últimos seis meses, lo cual le confirmó a la Bolsa de Nueva York que el menor impacto del coronavirus sigue afectando de lleno a las tecnológicas, que sacaron ventaja durante la pandemia, y que en este momento se alejan de cotizaciones impensadas, tanto que ayer en Nueva York el índice industrial Dow Jones pudo subir 0,7%, pero el tecnológico Nasdaq bajó otro 1,2%, no solo por el derrumbe de Netflix, sino también por bajas agudas en papeles como Shopify y Spotify.

El dólar para abajo

Y otro de los grandes temas de la jornada tuvo que ver con la cuestión cambiaria. Desde máximos de seis meses, la canasta cambiaria se tomó venganza y el dólar bajó en bloque contra casi todas las monedas del mundo: en el exterior el dólar bajó 1% en Brasil, 0,8% contra el yen, 0,7% contra el euro y el chileno, 0,5% contra la libra y 0,3% en México.

Particularmente, los únicos dos lugares en los que el dólar subió fueron China y Argentina. Con la gigante economía oriental ralentizándose y a seis meses de la elección clave que puede dejar al líder del PC chino, Xi Jinping, al mando hasta que las velas no ardan, el dólar acentuó su suba en ese enorme mercado: pasó en dos meses de 6,31 a 6,42 yuanes, después de una estrategia de tres años en la que los chinos fueron mejorando el valor de su moneda, amparados por un crecimiento sólido y sostenido que últimamente se está viendo afectado, ahora especialmente por los confinamientos ante una nueva ola de contagios por el Covid-19, con todo el mundo preguntándose qué tan efectivas fueron las vacunas producidas en ese país.

Y en Argentina también hubo una luz amarilla en el frente cambiario. Después de las medidas consideradas como paliativos sin ningún impacto estructural anunciadas por Martín Guzmán antes de irse a Washington (el pago de un bono con gusto a poco y la creación de un impuesto que difícilmente pueda llegar a ser cobrado) y sobre todo por la jugada realizada por Cristina Kirchner, separando el bloque oficialista en el Senado para conseguir un puesto adicional en el Consejo de la Magistratura, con Sergio Massa haciendo una jugada en contrario en Diputados (entregándole un lugar a una representante de JxC), la intranquilidad del mundo de los negocios volvió a alterar el mercado del dinero.

La carta de la inflación

"Evidentemente -afirmó un operador- ni Guzmán está apurado por apagar la inflación ni Cristina tiene como principal preocupación resolver un cáncer que está carcomiendo los ingresos de los más humildes. En Argentina todo sigue sumergido en una pelea política constante, sin que nadie se ocupe de los problemas reales, y detrás de eso los inversores volvieron a inclinarse por la compra de dólares, a apenas 10 días de que finalice el plazo de 90 días que se inició a fines de enero, con el carry trade de los que vendieron dólares en ese momento, se montaron en plazos fijos CER a tres meses, y tomarán ganancias antes de que termine abril, volviendo a montarse en dólares con una ganancia notable".

Así, mientras ayer el dólar tuvo un ligero paso atrás a nivel internacional, en el mercado interno los dólares oficiales subieron mínimamente, anclándose frente a la inflación, pero los dólares libres pegaron un salto: el dólar blue subió otro $1,50 hasta $199,50, el dólar MEP saltó $3,55 hasta $195,24 y el contado con liquidación saltó $3,54 hasta $194,66. Y con un marco ciertamente preocupante, porque el BCRA perdió ayer otros US$ 88 millones, y desde que el FMI nos hizo el préstamo con el acuerdo de hace tres semanas Reconquista 266 lleva perdidos US$ 186 millones, en un período en el que se había acordado con el Fondo acumular reservas para encaminar al país a un convencimiento de los mercados voluntarios de que tendremos capacidad de pago.

Debe decirse, además, que esta pérdida de reservas se está dando en un momento en el que el país goza de precios locales e internacionales de los granos insólitos, que ya se está empezando a cobrar la cosecha gruesa (mañana se hará efectivo el primer remate concreto de soja en Rosario) y los productores están encolumnándose para realizar una marcha de protesta hacia Buenos Aires, para concurrir el sábado por la tarde a Plaza de Mayo para hacer un firme reclamo contra las políticas intervencionistas del Gobierno, que afectan de plano a toda la producción agropecuaria.

Las reserva del Central

Y lo que deja a todos con la boca abierta es que el BCRA pierde reservas con un gigantesco bloqueo de importaciones, ya que varias empresas de varios sectores se quejan por falta de insumos para producir, y sin embargo el Indec informó ayer que en marzo las importaciones volaron al mayor nivel en nueve  años (US$ 7,072 millones), con US$ 7352 millones de exportaciones, el mayor monto en seis meses. Esta combinación, con un combo que llega con dólar mayorista anclado frente a la inflación (el crawling avanza a media máquina contra la marcha de los precios), superávit comercial se hunde, ya que el mes pasado se lograron apenas US$ 279 millones, 66% menos que en febrero y 30% menos que en marzo del año pasado. Y si se considera el primer trimestre de cada año, el superávit de 2022 es de US$ 1,384 millones, 45% menos que los US$ 2.530 millones de enero-marzo de 2021, y esta es la única fuente genuina de divisas que le queda a una Argentina descartada por el crédito internacional.

Señales mixtas

A todo esto se suman otros elementos, algunos a favor y otros en contra. Ayer por ejemplo, la soja subió otro 1,7% en Chicago, alcanzando su mayor valor desde mediados de 2012 (US$ 642 por tonelada). Y de alguna manera por la sequía, por la falta de gasoil y por las dificultades por los fletes de los últimos días, el trigo saltó otro 2,1% en Rosario, por lo que alcanzó su valor más alto de todo este siglo (u$s 342), un precio que generará muchas complicaciones para los valores de la harina, el pan, los fideos y todos los derivados, azuzando un poco más la inflación. Considerando además que ayer mismo el Indec anunció que los precios mayoristas subieron 6,3% en marzo, dejando una herencia complicada para abril, que Orlando Ferreres ya está calculando en 5,4% de suba para el IPC.

Por supuesto, sin encontrar medidas concretas que empiecen a arreglar el tema, el Gobierno sigue tapando agujeros entregando bonos, ayudas, dando aumentos del 10% para los empleados públicos y con el gremio bancario amenazando con paralizar la actividad, ya que exige una suba salarial del 60%, que las empresas rechazan, después del incremento de más del 80% pedido por los camioneros. Por lo que la economía en su conjunto está entrando en una suerte de indexación automática, con la titular del FMI Kristalina Georgieva advirtiendo que el mayor desafío que tiene la Argentina en este momento es bajar la inflación, mientras Guzmán espera verla este viernes en Washington para ver si puede aplacar las metas de la auditoría que se hará dentro de menos de seis semanas.

Por supuesto, Covid y guerra de por medio, las complicaciones económicas se ven en todas partes, y la mayoría de los bancos centrales están subiendo sus tasas de interés, por lo que el nivel cero de los ejes cartesianos de los niveles de riesgo país se están elevando lentamente, mientras que los títulos argentinos se arrastran prácticamente sin cambios, por lo que como la base suba el riesgo argentino bajó ayer otras 15 unidades, hasta 1.672 puntos básicos, colocándose en el menor nivel de los últimos seis meses.

Analistas de todas partes repiten que Argentina tiene todo para salir: granos, energía, metales, materias primas que escasean en el mundo, y ni bien termine esta batalla política sin freno que se vive desde hace 10 años, y aparezca una conducción que ataque todos los problemas juntos, con un plan macro unificado y acordado con todos los sectores, la mejora del país puede ser rápida, porque la base de la riqueza está ahí, solo falta que termine la pelea. Así, mientras Wall Street estuvo mixto ayer, la Bolsa de San Pablo bajó 0,6% y la de México perdió 1,5%, pero la Bolsa de Buenos Aires logró subir 0,6%, con $894 millones operados en acciones y $2.658 millones en Cedears. Aunque los ADR que se operan en Nueva York estuvieron mixtos, reflejando la vuelta de la tensión cambiaria y la inestabilidad política: hubo un salto del 6,3% para Cresud, pero se anotaron bajas de hasta el 4,5% en la mayoría de los papeles, con Mercado Libre, Central Puerto y TGS como los papeles más perjudicados.

Expectantes, viendo la marcha del Covid y de la guerra en Ucrania, las commodities se movieron con suerte diversa. Hubo una leve suba para el petróleo, los metales preciosos actuaron sostenidos, los metales básicos estuvieron mixtos, las criptomonedas anotaron bajas de hasta el 3% y lo mejor del día estuvo en los granos, con Niña en el Norte y en el Sur, la soja y el maíz siguen enarbolados, y como dijimos el trigo alcanzó en este mercado un valor ciertamente incomprensible.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés