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Día positivo para el mercado argentino

El oficialismo se pelea cada vez más y el mercado se alivia

Los inversores se van convenciendo de que en 2023 llegará un Gobierno más amigable con el mercado

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Archivo.
Luis Varela 04 mayo de 2022

En un día particularmente positivo para el mercado argentino, con algún repunte para el dólar blue, pero tranquilidad para los financieros, mejores precios para las acciones y los bonos, un Banco Central que pudo juntar reservas y un riesgo país que retrocedió tras varias jornadas en alza, el centro del escenario estuvo ocupado por las disputas del oficialismo, que se están lanzando misiles con un calibre cada vez más pesado.

La presión del kirchnerismo viene incrementándose desde que el ministro Martín Guzmán fue contundente: "No nos inmiscuimos en cuestiones de poder, y vamos a seguir gobernando con los funcionarios que se alineen", afirmó el titular de Economía la semana pasada, al tiempo que llamó a audiencias para finalmente aumentar las tarifas de gas, electricidad y agua, valores frenados a ultranza por el kirchnerismo, "como una forma de quitarle el peso de esos gastos a la gente, para que tenga más dinero libre para gastar, y mantener el consumo".

La gran cuestión, como sabemos todos, es que "no existe tal cosa como un almuerzo gratis", y la boleta de gas, electricidad y agua, si no son pagadas por los que los consumes, serán pagadas por todos, a través de un Estado que tiene encima una mochila que pesa cada día más, generando rojo fiscal y obligando a realizar una emisión de pesos sin fin para poder cubrir los gastos de todos. Y en el programa con el FMI, cuya auditoría se realizará dentro de cuatro semanas, se puntualizó que las tarifas deben ser incrementadas.

Por supuesto, con la idea de que el ajuste debe recaer sobre los que más tienen, Guzmán está preparando un complejo modo de ajuste donde la quita total de insumos recaerá sobre el 10% de la población más rica, o con mayores ingresos actuales, aplicando subas menores a la gente con recursos más escasos. Y con eso como objetivo, están lanzadas las audiencias públicas que definirán el tema.

El conflicto político

Pero como contraparte, en un burdel político que muchos analistas no creen demasiado, desde el ala más dura del kirchnerismo se está buscando presionar para que Alberto saque del Gobierno a los tres ministros que más lo sostienen: Guzmán de Economía, Kulfas de Producción y Moroni de Trabajo. 

Pero analistas desconfiados creen que esta estrategia de Cristina de mostrarse como opositora es para mejorar su plafón con vistas a la elección de 2023, que hoy es una nebulosa.

El gran tema fue que ayer el número dos de La Cámpora, inmediatamente debajo de Máximo Kirchner, Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la provincia de Buenos Aires, salió a disparar otra vez, y con munición muy gruesa, contra el Gobierno nacional. Desbocado, al ser entrevistado por radio dijo: "El Gobierno es nuestro, Alberto no se lo va a llevar a la mesita de luz”. 

Inmediatamente hubo respuestas de parte de Alberto Fernández y de su ministro de Seguridad Aníbal Fernández. Alberto le contestó a Larroque que "ni yo, ni nadie es dueño del Gobierno". Y Aníbal replicó “buscan voltear a un muñeco para hacerle daño al Presidente”.

Lo particular de todos estos berrinches o presiones políticas es que con cada cosa que destaca pelea en la coalición oficialista es música celestial para el mercado, porque es una señal que puede indicar que finalmente el kirchnerismo quedará fuera del Gobierno en 2023, por lo que habría chances de que llegue a la Casa Rosada un Ejecutivo más amigable con el mercado, con la inversión, y por ende con la creación de empleo.

El mundo mira a Powell

De esta forma, mientras el mundo financiero estará mirando hoy hacia la Reserva Federal de EE.UU. para finalmente saber si Jerome Powell y su directorio definirán una suba de 0,5% la tasa corta norteamericana, insinuando además cómo seguirá la escalada de intereses de acá a fines de año, los mercados globales también estuvieron tranquilos, con las Bolsas con movimientos más leves, y con un dólar global ya no tan firme.

De hecho ayer en el exterior el dólar cayó 2,3% en Brasil, 0,8% en México, 0,6% en Chile y 0,2% contra el euro, y no cambió ni contra el yen ni contra la libra. Y en Argentina se tranquilizaron los dólares financieros libres, que habían subido mucho en las últimas ruedas, y esta vez el que se movió un poco más fue el blue, que se incrementó ya que muchos asalariados comenzaron a recibir sus ingresos, y buscan al dólar como refugio.

Finalmente, el frente cambiario sigue sin modificarse demasiado. Los tipos de cambio oficiales muestran un crawling peg (micro devaluación) más acelerada pero muy inferior a la inflación. El dólar mayorista ya roza los $116, el blue llegó a $203,50, con el MEP y el contado con liquidación moviéndose alrededor de los $208.

Visiones más optimistas

Con ese marco, aparecieron varios especialistas que, a contramano de lo que se dijo en los últimos días, "si las cosas se hacen apenas un poco bien, será posible ir acordando con las auditorías del FMI para que se vayan llevando exámenes trimestrales de a poco, con algunos waivers o perdones manejables, sin necesidad de caer en una crisis de proporciones.

Con nombre y apellido, el analista José Echagüe, de Consultatio, reconoció que "los vencimientos de la deuda en pesos son un desafío, pero con alguna buena letra se podrá evitar un reperfilamiento como el grueso error que cometió el ministro Lacunza al final del Gobierno de Macri. El panorama no es sencillo, tenemos una luz amarilla, pero por ahora es manejable".

Con ese marco político y con algunos financistas entendiendo que el camión no chocará contra el paredón, los bonos argentinos lograron subir ayer más del 1%, por lo que el riesgo país bajó 23 unidades, hasta 1.795 puntos básicos, en un día en el que el BCRA logró sumar reservas por segunda jornada consecutiva: Reconquista 266 sumó US$ 54 millones, en un momento de gran liquidación del campo. Pero esto vino con una mancha: Reconquista 266 chupó ayer de los bancos otros $710.000 millones en Leliq y Notaliq, y nadie sabe cómo se va a resolver eso.

Al mismo tiempo, con una señal de nepotismo en un país que tiene 50% de pobres (en el BCRA quieren mantener el privilegio que los hijos de los funcionarios que mueran hereden sus puestos), el ministro de Agricultura Julián Domínguez anticipó que hoy en conferencia de prensa presentará un plan ganadero, para financiar y aumentar la producción. Aparentemente, se buscará estimular la exportación de carne vacuna, tras dos años de aplicar cepos para cortarlas, por los altos precios locales, cuando los productores no piden financiamiento sino apertura comercial y que los dejen trabajar en libertad, para que criar vacas sea negocio.

Bolsas expectantes

Más allá de todos esos contrasentidos, el ambiente bursátil global está expectante. La Bolsa de Nueva York siguió ayer sostenida: subas del 0,2% para el Dow y el Nasdaq y mejora del 0,5% para el S&P. Al tiempo que se vio una merma del 0,1% en la Bolsa de san pablo y un descenso del 1,6% en la  de México. 

Mientras que en el mercado bursátil local, con $1.037 millones operados en acciones y $2.304 millones en Cedears, hubo una suba del 2,3% para la Bolsa de Buenos Aires, con un muy buen día para los ADR argentinos que cotizan en Nueva York, ya que hubo subas de hasta el 5,6%, con Francés, Macro, TGS, Loma Negra, IRSA I, IRSA P y Galicia como los papeles más beneficiados, y con baja del 3,5 al 4% para Bioceres y Despegar.

¿Anunciará Powell solo 0,5 puntos de suba o habrá algo más? Los analistas confían en que la suba de intereses para los próximos meses no será tan intensa porque las commodities están frenando, sobre todo por la desaceleración china. De hecho ayer hubo una baja del 2,3% para el petróleo, los metales preciosos estuvieron mixtos, los metales básicos anotaron una baja pronunciada y las criptomonedas también achicaron. La única distorsión llamativa ocurrió con los granos, ya que bajaron en Chicago, pero en Rosario siguen subiendo a todo vapor. Algo que invita a liquidar, una decisión que el Banco Central espera como si fuera agua bendita.

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