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Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo y Sin Novedad en el Frente arrasaron con los Oscar: qué significa para Hollywood y la industria

Los dos títulos se llevaron casi todos los premios, algo que no sucedía desde 2009. La señal de Hollywood parece querer marcar el rumbo en el afán de hacer grande al cine de nuevo: generar consenso sobre producciones que, con mucho menos presupuesto del habitual, logran más.

Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo y Sin Novedad en el Frente arrasaron con los Oscar: qué significa para Hollywood y la industria
Pablo Planovsky 14 marzo de 2023

Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo arrasó con los premios Oscar. Más allá de los gustos personales sobre la película en sí, esta victoria puede significar un cambio de paradigma en la industria del cine. La más ganadora de la noche fue una comedia de fantasía y ciencia ficción que utiliza el concepto de los multiversos para contar un drama familiar. Una película independiente de A24, un estudio que produce películas de bajo presupuesto y hace años crece en Hollywood. 

La segunda película que más Oscar ganó en la noche (4, contando mejor película internacional) fue un drama bélico alemán, una nueva adaptación de la novela Sin Novedad en el Frente. Esa película arrasó en los BAFTA, la versión inglesa del Oscar. No es descabellado suponer que, de las 10 nominadas, estuvo detrás de Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo en la votación para ganar el premio a mejor película. El gran triunfo de ambas merece un análisis profundo que puede revelar hacia dónde se dirige Hollywood (y, por extensión, el cine) en los próximos años.

La película bélica no se caracteriza por ser un relato innovador que rompa con la tradición del género. Su principal fortaleza es contar algo conocido con un nivel de proeza técnica envidiable, aún para los estándares de las superproducciones de Hollywood. 

Sin Novedad en el Frente (con apenas US$ 20 millones de presupuesto) no tiene nada que envidiarle a 1917, Dunkirk o Hasta el Último Hombre, que la triplicaban o cuadriplicaban en presupuesto. Se convirtió en la película más ganadora en la historia del Oscar para Netflix. Es irónico, pero el estudio de streaming se dio cuenta muy tarde que tenía un gran título en su catálogo. 

Pensando que este año no iban a tener chances, desde Netflix invirtieron millones en publicidad para que Pinocho, de Guillermo De Toro, peleara en más rubros que el de película animada. Cambiaron la estrategia a fines de diciembre, cuando descubrieron que Sin Novedad en el Frente, que se había estrenado en septiembre de 2022, le gustaba mucho al público y a la industria. 

Atrás había quedado Bardo (Falsa Crónica de unas Cuantas Verdades), de Alejandro González Iñarritu que fue un fracaso de público y crítica, dejando estériles las posibilidades de alguna nominación para el multiganador de premios.

Los Oscar para Sin Novedad en el Frente pueden verse como un reconocimiento a las grandes películas tradicionales, de estudio, hechas con un talento técnico envidiable. Todo en Todas Partes... es más atípica, y no solo porque película rompió algunas varias estadísticas recientes: era la más nominada de la noche y resultó ser, también, la más ganadora. 

Se llevó 7 Oscar de los 11 a los que aspiraba.

Desde el año 2009, cuando Slumdog Millionaire ganó 8 Oscar, que ninguna película arrasaba. Antes era más común que las películas ganadoras del premio principal se llevaran casi todo el oro: Titanic, Forrest Gump, La Lista de Schindler, El Paciente Inglés, Shakespeare Apasionado o El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, entran en esa lista. 

Las películas que arrasan: ¿el retorno a los años gloriosos?

Para que una película arrase se necesita un combo triunfador en varios aspectos: consenso crítico favorable, apoyo de la industria y del público, traducido como éxito de taquilla. En la última década solo La La Land (6 premios en 2017), Mad Max: Furia en el Camino (6 en 2016) y Gravedad (7 en 2014), estuvieron cerca, pero perdieron mejor película. Esas tres películas, en mayor o menor medida, fueron exitosas en la taquilla. Pero la Academia de Hollywood (y el mundo) cambió. 

La industria del cine, con Hollywood a la cabeza, se visualizó como el arte que debía impartir justicia social. Luz de Luna (un drama sobre una historia de amor y sufrimiento entre personajes negros y homosexuales), Spotlight (drama sobre la investigación periodística de los abusos por parte de la Iglesia) y 12 Años de Esclavitud fueron las que vencieron al trío (un musical, una de acción y una de ciencia ficción) que "casi" arrasa en estos últimos 10 años. Las tres vencedoras tuvieron un desempeño bueno en taquilla, en términos de costo y recaudación, pero ni cerca de lo acumulado por las otras. 

A juzgar por los puntajes que tienen por los usuarios de IMDb y Letterboxd, tampoco generaron el mismo nivel de pasión.

Es probable que nadie quiera admitirlo, pero la era de las redes sociales e internet jugaron un rol fundamental para que ninguna película volviera a arrasar con los Oscar durante 14 años. Antes era más sencillo lograr el consenso entre críticos, público e industria. Hoy no hay película que no sea criticada hasta en los menores detalles. Era común, por ejemplo, leer en redes sociales comentarios en contra de Top Gun: Maverick (la segunda película más taquillera de 2022, la que Steven Spielberg calificó como la "salvadora de Hollywood") acusándola de propaganda militar o de ser "básica". Los Fabelman: un relato "autoindulgente" de Spielberg que mostraba "los sufrimientos de un niño blanco de clase media al que no le faltaba nada". 

O las críticas contra La Ballena (uno de los mayores éxitos del cine independiente en 2022: en Argentina llevó más gente al cine que casi todas las nominadas al Oscar a mejor película) que la acusaban de "gordofóbica" por las decisiones estéticas y narrativas del director. 

La idea que subyace es la siguiente: ninguna película, en épocas de Internet, va a volver generar un nivel de consenso como, por ejemplo, en los noventa. Por eso ninguna, hace años, escapa de críticas que hacen eco en las redes sociales o se trasladan a artículos de opinión de medios influyentes en California, como Variety o The Hollywood Reporter.

Frente a estas tendencias, cada vez más comunes, el cuerpo de votación de los Oscar (que incluye a más de 9.000 miembros por todo el mundo) optó por "dividir el oro": darle premios a casi todas las nominadas. No hubo películas que arrasaran. Y las que ganaron el premio principal fueron las menos polémicas, las que menos pasión (a favor y en contra) generaron. 

El camino estaba destinado a perder o perder para la institución de premios más importante del mundo. Los cinéfilos rechazaron a la mayoría de las ganadoras recientes arguyendo que son títulos "olvidables", aunque la historia del cine demostró que es muy difícil (cuando no imposible) dilucidar cuáles serán, o no, más o menos recordados en 20 o 30 años. Memoria cinematográfica que, además, depende de factores que no tienen que ver con las películas en sí.

Lo popular, lo masivo y la agenda política

La Academia también evitó premiar con el reconocimiento mayor a las que vendieron muchas entradas en las salas: Guasón, Bohemian Rhapsody, Duna, etc. La ganadora del Oscar más popular en su paso por salas, en los últimos 10 años, fue Green Book. Recaudó más de US$ 321 millones en todo el mundo, con un presupuesto de US$ 23 millones. 

En IMDb tiene un puntaje de 8.2/10, de los más altos de 2018, el año en que se estrenó. Sin embargo, en la burbuja cinéfila de las redes sociales y los medios especializados o no en cine, como The New York Times o Variety, el Oscar a Green Book sobre Roma (la película mexicana en blanco y negro dirigida por Alfonse Cuarón para Netflix) se tomó como una de las desgracias más grandes en la historia del premio. 

El argumento: Green Book es, en realidad, una "película racista". Hasta se indagó en la vida de los guionistas para sacar a luz hechos que favorecieran ideas contra la película.

El cine, con la pandemia, cambió. Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo recaudó, a nivel mundial, poco más de US$ 100 millones contra un presupuesto de US$ 25 millones. Eso le alcanza para ser considerada un éxito. En cualquier otro año, antes de 2020, no hubiera sido para tanto festejo. Un estudio independiente, A24, venció a los nuevos grandes jugadores (como Netflix) y viejos (Disney, Focus, Paramount). 

La película, la tercera de fantasía en los 95 años de historia del premio en ganar mejor película, cumple con una agenda progresista de esas a las que Hollywood le encanta premiar: actores "de color" (como les gusta remarcar a los estadounidenses) envalentonados por narrativas en donde fueron excluidos de una industria en la que trabajaron durante años, para tener ahora su regreso triunfal. En la obsesión que tienen por definir todo según la etnia o color de piel, Brendan Fraser también se acomoda a esa narrativa, "pese" a ser blanco.

Con los 7 premios a Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo y los 4 para Sin Novedad en el Frente, por primera vez en muchos años, la Academia de Hollywood parece querer estar recuperando el brillo perdido, volviéndose a erigir como una suerte de faro para la industria, que da indicios para orientar al resto. Dos películas que, con una fracción de lo que suele gastar Hollywood, tuvieron ganancias. 

Que, pese a que reciban críticas que hacen eco en redes sociales, tuvieron valoraciones positivas tanto de los críticos como del público. 

Las dos cumplen, también, con parte de la agenda política y cultural de Hollywood (un relato antibélico cuando se produce la guerra entre Ucrania y Rusia; una comedia sobre minorías hablada en los dos idiomas de los mercados más importantes del mundo para el cine). 

Ambas, con calificaciones muy positivas para usuarios en sitios como IMDb o Letterboxd.

Con consenso crítico (en Metacritic o RottenTomatoes) favorable. Por primera vez, en más de una década, el Oscar no hizo caso a las críticas y decidió apostar fuerte a generar consenso por dos modelos de producción diferentes. 

El futuro dirá si logran volver a la época de los títulos que arrasan o vuelven a la tibieza de la época en la que trataban de dejar contentos a todos.

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