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Sinead O'Connor: nada se compara y todo se transita

La muerte de la cantante irlandesa a los 56 años abre una nueva página en la historia de la música y la vida de sus protagonistas. Tremendamente talentosa, una declaración pública que hoy es abordada de diferentes perspectivas marcó su carrera profesional para siempre.

Pablo Manzotti 31 julio de 2023

"What else could I write? I don't have the right
What else should I be? All apologies
In the Sun, In the Sun I feel as one
In the Sun, In the Sun
Married, buried"  

(¿Qué más podría escribir? No tengo derecho ¿Qué más debería ser? Todo disculpas
En el sol, en el sol me siento uno, en el sol, en el sol. Casado, enterrado)

En 1994, Sinead O'connor editó su álbum más complejo y personal. Con el ambicioso título de Universal Mother (Madre Universal) abre un abanico de composiciones complejas, que surfean por diferentes estilos desde el rap, al rock pasando por el rhythm & blues, el gospel y pop con arreglos de piano y samples de Miles Davis.

En medio de la placa, un cover de Nirvana resignifica todo el trabajo. La canción es All Apologies del disco In Utero, de 1993, unos años antes del suicidio de Kurt Cobain. La mujer que desde siempre cuestionó la maquinaria industrial se apropió de la composición de la banda de Seattle y la reformuló en su estilo: susurrando un grito de protesta. No hay nada por qué pedir disculpas

Sinead O'Connor falleció demasiado temprano, a los 56 años. Su muerte, al igual que la canción de Nirvana que hizo carne, disparó cantidad de relecturas posibles. Como si fuera parte de un terremoto (en cierta medida su vida lo fue) se puso el ojo sobre el epicentro, evento ocurrido hace 30 años en el programa Saturday Night Live.

Fue su declaración pública más memorable, en el otoño de 1992: rompió una foto del Papa Juan Pablo II mientras actuaba en vivo. El objetivo era protestar contra el abuso sexual infantil en la Iglesia Católica.

Por supuesto es una salida demasiado simplista decir que esa acción fue un acto de protesta adelantado a su época (nadie hablaba públicamente de los abusos en la Iglesia en 1992) en el marco de una personalidad y una biografía tan compleja como la de la cantante. Lo cierto es que su carrera, después de un pico de popularidad altísimo al que nos referiremos más adelante, nunca volvió a ser la misma.

"Todo el mundo quiere una estrella del pop, ¿ven?", relató en Rememberings, sus memorias editadas en 2021. "Pero soy un cantante de protesta. Solo tenía cosas que sacar de mi pecho. No tenía ningún deseo de fama".

Esa noche del 3 de octubre de 1992, Sinead cantó una versión a capella de War, el tema de Bob Marley. Sobre la parte final de la composición, reemplazó algunas letras con las palabras abuso infantil y rompió en primer plano una foto de Papa Juan Pablo II mientras miraba fijmente a la cámara y decía: "Lucha contra el verdadero enemigo". El video se puede encontrar fácilmente en YouTube.

La historia cuenta, tras bambalinas, que el productor de SNL, Lorne Michaels, ordenó que se apagara el letrero de "aplausos" en el estudio, generando un silencio profundo en la sala. La cantante ya había tenido otras acciones de protesta menos comentadas: se había negado a tocar The Star-Spangled Banner antes de un espectáculo y realizó un boicot a los premios Grammy el año en que fue nominada. Envió una carta a la Academia de Grabación argumentando que los premios "reconocen principalmente el lado comercial del arte" y " sólo ponderan la ganancia material".

Sinead intentó (re)construir a la persona antes que a la cantante. Atravesó la muerte trágica y temprana de su madre y los abusos de su padre. La espalda de los colegas y el rechazo del público.

En los últimos años los problemas mentales marcaron su cotidianeidad y el suicidio de su hijo adolescente el año pasado, parece haber abierto la puerta a su triste final.

Fue unos días después del incidente que vetaría para siempre a la artista de la cadena NBC, que Sinéad O'Connor participó en un concierto tributo a Bob Dylan en el Madison Square Garden a tope. Allí recibió una mezcla de abucheos y gritos de aliento en el escenario. El único que puso el cuerpo, carrera y reputación para cuidarla fue el gran Kris Kristofferson, actor reconocido y uno de los cantantes de country más famosos de la historia. La abrazó y le dijo: "No dejes que los bastardos te depriman".

O'Connor respondió gritando nuevamente su versión de War de Bob Marley.

Un grito susurrado

Cuando se piensa en las grandes cantantes del jazz hay tres nombres que, casi unánimemente, sobresalen: Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan y... Billie Holiday. Sarah y Ella representan a la perfección técnica en diferentes aspectos. Billie es el canto desgarrador. 

Su interpretación de la composición Strange Fruit (1939) es una de las piezas de protesta más significativas del jazz contra el racismo en la historia del siglo XX.

"De los árboles del sur cuelga un fruto extraño/ sangre en las hojas, sangre en la raíz/ Cuerpos negros balanceándose en el viento del sur/ Fruto extraño colgando de los álamos".

Ese fruto extraño que cuelga de los árboles en el sur de Estados Unidos no es otra cosa que los cuerpos de los perseguidos, las víctimas de los linchamientos. Pero más allá de la profundidad lírica, la forma del canto de Billie es la clave de la fama de la canción. Holiday no canta: susurra, desgarra y pone toda su historia en el tono de esa composición. Una historia, al igual que la de Sinead, marcada por los abusos y la depresión.

En 1985, Prince editó uno de los tantos proyectos en paralelo que manejó en su carrera solista. The Family fue el nombre de ese disco que, entre otras cosas, cuenta con una de las primeras versiones de la canción Nothing Compares 2 U. El genio de Minneapolis ya exudaba discos excelentes al por mayor y todavía estaba muy presente en el aire la genialidad de Purple Rain. No pasó demasiado ni con ese proyecto ni con la hermosa canción. Varios años después, Sinead O'Connor eligió ese tema para incluir en su segundo disco, I Do Not Want What I Haven't Got.

Le cambió los arreglos, la llevó a un costado más acústico y menos recargado y fue su catapulta a la fama mundial. Nothing Compares To You fue su carta de presentación y su susurro desgarrador. Y es imposible pensar en la canción sin el video: un primerísimo primer plano de su cara irlandesa perfecta, rapada, cantándole al espectador en un juego masivo pero, a su vez, de carácter íntimo. "Esta soy yo y nada se compara a tí", sentíamos que nos decía Sinead a todos por aquellos días.

El álbum maldito que es excelente

En el momento de la famosa presentación en Saturday Night Live, O'Connor se encontraba con disco flamante: Am I Not Your Girl? (¿No soy tu chica?) Un título en pregunta que, lejos de ser un pedido condescendiente marcaba su camino por el lado más complejo: "No soy ESA chica que vos querés que sea", era el mensaje que le gritaba al mundo. La historia de la placa es hermosa: un cúmulo de covers de standards del jazz vocal y la comedia musical.

"Estas son las canciones con las que crecí escuchando. Son las que me hicieron querer ser una cantante. Ese es el porqué", dice en el libro del disco. Otra vez la idea de la artista que trata de (re) construir a la persona. Un disco excelente que conviene revisar, que cuenta con dos versiones de No Llores Por Mí Argentina, una vocal, personalísima a cargo de la cantante y una instrumental, de cierre, a cargo de la Big Band de Jazz que la acompañó en el disco. Está completo para escuchar en Youtube.

También abre el texto con un llamado: "Si estás ahí afuera, quiero verte" y le sigue una larga declaración acerca de los abusos que puede sufrir una persona y la necesidad de buscar ayuda. Verdadera ayuda. Casi un preludio de lo que haría luego en vivo en televisión.

Otro de los textos que sigue es una dedicatoria: a la personas de Nueva York, principalmente a los que viven en las calles, a la gente que conoció en St. Marks Place (una conocida zona en el este de New York que, sobre todo en inicio de los '90, habitaba la mayoría de la gente en situación de calle y recibían, allí, ayuda social). Y la última parte de la dedicatoria es "al ángel Peter Gabriel".

Gabriel no solo tuvo una relación amorosa con Sinead sino que la contuvo durante mucho tiempo y la sumó a sus giras de presentación de su disco Us, ya que ella aporta las voz en dos de sus temas: Blood of Eden y Came Talk To Me. Fue esa situación la que debería haber traído a Sinead a la Argentina en 1993. Pero la relación entre la irlandesa y el autor de Sledgehammer estalló en medio de la gira y Sinead abandonó al grupo.

Este evento le dio al rock argentino una de sus mejores anécdotas porque la reemplazante para los tres conciertos pautados (Córdoba, Rosario y Buenos Aires) fue la genial Celeste Carballo que cumplió con creces poniendo su voz a los coros en tres canciones.

Cuentan que, en los ensayos, Celeste se acercó al micrófono que le asignaron y, en el piso, un papel pegado con cinta y marcador, indicaba: "SINEAD".

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