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5 series y películas para ver este fin de semana en HBO Max

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana en HBO Max.
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana en HBO Max. El Economista
Oscar Mainieri 12 enero de 2024

 

1. Miniserie para ver en HBO Max: The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst

Éste es uno de los mejores documentales de investigación disponibles, que estructura sus 6 episodios en torno de una extensa entrevista a Robert Durst, un millonario neoyorquino sospechado de haber asesinado a tres personas. No sólo sobresale por la manera en que va desnudando a tan cuestionado personaje, también porque muestra los límites éticos de este tipo de producto: mediante subterfugios inmorales el periodismo puede imponerse a la tarea de la policía y de la justicia en pos de una primicia.

Durst, heredero del emporio edilicio más importante de Nueva York, fue sospechado de haber asesinado a su esposa desaparecida en 1982. También a su propia amiga, Susan Berman, en el año 2000. Al año siguiente, asesinó y descuartizó a su vecino Morris Black en Galveston, Texas. 

Por ese último hecho fue juzgado. Pero gracias a una treta de sus sofisticados abogados defensores -que repetían ante un jurado estupefacto el mantra de que Durst no era culpable del homicidio sino de su descuartizamiento- quedó en libertad provisional.

Siendo el primogénito del matrimonio entre Seymour y Bernice Herstein, se preparó para dirigir la compañía, pero su padre eligió a otro hermano para tal tarea. Durante años, Douglas Durst contrató a un guardaespaldas ante el temor de que su hermano mayor lo matara.

Robert, que podía hacerse pasar por una mujer muda para huir de sus investigadores, es un hombre con apariencia de lagarto y ojos tan negros como el carbón mojado. De una inteligencia superior, acepta todas las preguntas de su entrevistador, Andrew Jarecki, director de esta miniserie (y de Capturing the Friedmans, que le valiera un sinfín de premios y también se encuentra en HBO Max). 

Pero Jarecki y su equipo de investigación tienen en su poder unas pruebas que la policía ignora y le tienden una trampa. El sexto episodio concluye con un traspié de Durst, error que lo llevará ante la justicia y a una condena de cadena perpetua.

Con abundante material de archivo -hay fragmentos de una entrevista a la última esposa de Robert, una mujer tan bella como maquiavélica- y una mirada inquisidora a los trapos sucios de la elite empresarial neoyorquina, Jarecki ya está armando una segunda parte que narrará los últimos años de su personaje, fallecido en prisión, en el año 2022. Imperdible.

2. Serie para ver en HBO Max: 30 monedas

Quienes gocen con el universo de Alex de la Iglesia (El día de la bestia, La comunidad) se harán un festín con esta serie (2 temporadas de 8 episodios cada una), plena de excesos en los territorios de lo fantástico y el humor grotesco.

La trama gira en torno a las 30 monedas que le pagaron a Judas para traicionar a Jesús. Una de ellas la tiene el padre Vergara (Eduard Fernández), recién llegado al pueblo de Pedraza, con un pasado a cuestas que implican exorcismos y la pasión por el boxeo, entre otros vicios. Simultáneamente, una vaca da a luz a un bebé que en cuatro días alcanza los dos metros de altura, antes de transformarse en otra cosa.

Hay una veterinaria (Megan Montaner) muy aguerrida que, en alianza con Paco (Miguel Ángel Silvestre), el despistado alcalde del pueblo, inicia una investigación a raíz de ese natalicio.

También una secta religiosa que encarna el Mal con mayúsculas, en busca de esa moneda que posee el padre Vergara y capaz de orquestar robos a bancos con un tendal de muertos a manos de un zombie.

Con grandes dosis de gore, logrados efectos especiales, un humor esperpéntico, muy buenos actores y guiones que operan por acumulación de eventos, una producción generosa en todos los sentidos, de la Iglesia se las arregla para mantener al espectador muy entretenido.

En la segunda temporada se suman al elenco Paul Giamatti (Entre copas, Los que se quedan) y Najwa Nimri (Sagrada familia, Berlín).

3. Serie para ver en HBO Max: Pagan Peak

En la frontera aparece el cadáver de un hombre. Se convocan a dos investigadores, uno representando a Alemania, la otra a Austria. Él es un hombrón del estilo de Orson Welles, hosco, apático, con problemas de adicción y un pasado turbulento en la fuerza policial, pero de una mente aguda cuando se compenetra en el caso. Ella es muy intuitiva pero tiene a enredarse afectivamente con jefes casados.

Esta adaptación alemana de la serie sueco danesa El puente, aporta un bosque cubierto de nieve en donde se hallarán más cadáveres que parecen estar relacionados con rituales folclóricos de la zona (el mito del Krampus), un asesino serial de una precisión poco común en sus quehaceres, y un tono oscuro y desesperado.

Son 3 temporadas (8 episodios cada una) en que la investigación se ramificará con altas cotas de suspenso y en donde la agente Ellie Stocker (Julia Jentsch) pasará de ser una mujer luminosa a una figura aquejada por diversos traumas, y el agente Gedeon Winter (Nicholas Ofczarek) supurará una herida emocional relacionada con su infancia.

Saludada por la crítica internacional como una de las mejores producciones alemanas de la última década, ganadora de 10 premios internacionales, con un nivel de producción apabullante y guiones que no aflojan en tensión, vale la pena echarle un vistazo.

4. Película para ver en HBO Max: Emily, la criminal

Emily (Aubrey Plaza) tiene deudas importantes por estudiar en la escuela de arte. Además, su trabajo no la satisface. Pero conoce a Youcef (Theo Rossi) que la introduce en el mundo de las estafas con tarjeta de crédito.

Un poco asustada al principio, resulta ser una alumna aventajada, tanto que empieza a fantasear con manejarse sola en ese mundo. ¿Está preparada? Su independencia puede provocar cierta violencia, lo que no la amedrenta porque en su legajo ya fue acusada de violentar a un ex novio

Emily la criminal es un formidable estudio de un personaje, una muchacha que esconde mucho más de lo que aparenta. Dirigida por John Patton Ford en base a un guion propio, el film no carece de tensión, es dinámico y muestra que Aubrey Plaza (de destacada interpretación en la segunda temporada The White Lotus) es una de las actrices más interesantes de su generación.

5. Película para ver en HBO Max: El escritor oculto

Uno de los mejores thrillers de las últimas décadas, El escritor oculto de Roman Polanski, merece verse más de una vez.

En El inquilino (1976), un inmigrante polaco llamado Trekolvsky (interpretado por el mismo Polanski), consigue alquilar un departamento parisino hasta hace poco habitado por una mujer que se suicidó. De a poco, víctima de una conspiración vecinal que lo tiene como centro o de sus propios delirios, Trekolvski terminará adoptando la personalidad de la muerta, saltando no una sino dos veces por la misma ventana por la que la mujer se arrojara.

En esta ocasión Polanski pone al encantador Ewan McGregor en los zapatos de un escritor fantasma (uno de esos que realmente hacen el trabajo) que viene a suplir a otro que -aparentemente- se suicidó mientras escribía las memorias de un ex primer ministro inglés (Pierce Brosnam, cercano a la perfección). 

El personaje de McGregor no tiene nombre y tampoco pasado, como tampoco lo tenía la protagonista de Rebecca, una mujer inolvidable (Alfred Hitchcock, 1940). Es un ingenuo y no sabe que será una pieza en una delicada partida de ajedrez donde no tiene el control de nada, como corresponde al antihéroe de una ficción del polaco.

Polanski tuvo una gran formación en la escuela de Lodz, abrevó en las fuentes del teatro del absurdo y también tiene una filiación surrealista. No hay más que recordar su famoso corto Dos hombres y un armario, donde dos hombres emergen del mar cargando un pesado armario sobre sus hombros, hacen un largo recorrido y viven diversas situaciones llevando esa carga para volver a sumergirse en el mar. O si no, a la joven católica de uno de sus films más famosos (Mia Farrow en El bebé de Rosemarie), que al comenzar la ficción se mete en el edificio Dakota junto a su marido (también van a alquilar un departamento) y que a lo largo del film sufre la conspiración de un grupo de vecinos cultores del demonio que logran -en su delirio, alimentado por su férrea educación campesina y religiosa- que tenga un hijo del mal, y que, una vez llegado el desenlace del film, es mostrada, casi al pasar (hay que observar muy bien), volviendo a entrar al mismo edificio... Y la historia vuelve a repetirse aquí, en el seno de un thriller de construcción pausada y sostenida, no apto para ansiosos.

Polanski busca, necesita, de espectadores curiosos e inteligentes, que no caigan en la trampa del MacGuffin que dispara la acción (la oculta colaboración de un primer ministro británico con el gobierno estadounidense que aludiría a un personaje histórico, el ex ministro Tony Blair) y que sepan distinguir en todo esto una farsa que baña tanto las relaciones personales como políticas con el cinismo que le es propio. El gusano de la corrupción anida en todos los personajes -aún en nuestro inocente protagonista, que acepta este trabajo sucio por una elevada suma de dinero.

El escritor oculto tiene mucho en común con Ojos bien cerrados, el film postrero de Stanley Kubrick. No sólo porque recrea locaciones de Estados Unidos en otros países (Kubrick reconstruye Nueva York en un estudio londinense; Polanski la famosa isla de Martha Vineyard, ésa a la que suelen ir de veraneo muchos políticos y en la que transcurría la acción de Tiburón, en una playa germana), sino porque ambos son thrillers que se ocupan de poderes tan malsanos como impunes, casi naturalizados en el mundo contemporáneo.

También tienen en común la teatralidad. En el film de Kubrick una de las secuencias más comentadas tenía lugar en una mansión que se convertía de un teatro donde se hacían rituales orgiásticos, toda la carne al desnudo pero al mismo tiempo baile de máscaras y disfraces. El protagonista mostraba su identidad como médico como un pasaporte mágico que le permitía tener un lugar en la sociedad (y ser útil a los poderosos en -momentánea- desgracia). Aquí Polanski se desembaraza de mascaradas; hay un plus irónico en las acciones de sus personajes, como si fueran demasiado conscientes de estar cumpliendo un rol en una farsa digitada por un demiurgo. Nuestro protagonista es un personaje vacío que encarna al ex primer ministro -su escritura dará forma a su discurso-; es su "fantasma". 

Lo que iremos descubriendo a lo largo de la investigación que el personaje de McGregor realiza es que la voz de Lang -un actor devenido político- es otro fantasma de alguien que no se muestra y digita toda la farsa.

La puesta en escena de Polanski está cuidada hasta en el mínimo detalle. El escritor fantasma trata de buscar claves en los que lo rodean pero se muestran tan opacos y abstractos como los cuadros que decoran las paredes del bunker donde se refugia el ex primer ministro. Habrá otro refugio, enclavado en un bosque, lleno de madera y calidez y cuadros con motivos figurativos, contrastando con el frío granito del bunker... pero quienes vivan ahí no serán más transparentes que los miembros de la corte del ex primer ministro. Hasta esa casa lo conducirá la voz de un muerto, mediatizada por uno de los últimos hallazgos de la tecnología.

Polanski ya homenajeó directamente a Hitchcock en Búsqueda frenética, aquel thriller de 1988 con Harrison Ford buscando su mujer perdida en París para encontrarse con una nueva identidad y un nuevo amor. Aquí Hitchcock aparece más mediatizado, en el tono y en la inspiración para ciertos encuadres y situaciones. La modernidad del bunker como la del edificio londinense donde está la editorial recuerdan en mucho a Intriga internacional, con su casa en la montaña o los rascacielos espejados del inicio. Las escenas con el personaje de McGregor en la playa, tienen el clima ominoso de la famosa escena de Cary Grant esperando que una avioneta fumigadora lo arrase. Vértigo es citada indirectamente (el tinglado en el que es contratado James Stewart para investigar el caso de una misteriosa mujer que encarna el fantasma de otra muerta).

Abundar en más claves arruinaría el placer de disfrutar de este film cautivante. Baste agregar que quien dispone toda la puesta en escena en la ficción representada -el alter ego de Polanski- está travestido, como el Norman Bates de Psicosis o, para volver al inicio de este comentario, el Trelkovsky de El inquilino.

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