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Poco para ilusionarse tras la visita de Blinken a China

Se realizó la postergada visita oficial del Secretario de Estado norteamericano Anthony Blinken a China.

Poco para ilusionarse tras la visita de Blinken a China
Patricio Giusto 23 junio de 2023

Se realizó la postergada visita oficial del Secretario de Estado norteamericano Anthony Blinken a China. 

Si bien no estaba previsto inicialmente, el presidente Xi Jinping recibió personalmente a Blinken, tras dos extensas reuniones que este tuvo con el canciller Qin Gang y con el máximo diplomático chino, Wang Yi. 

En particular, la reunión de Blinken con Qin duró cinco horas y media, una más que lo programado. A lo que se sumó ese mismo día una cena de dos horas, junto a otros funcionarios. 

El presidente Xi reconoció "progresos" en la relación, tras la visita. Pero un tono de distancia y evidente frialdad primó durante los encuentros. La elección de la mesa de discusión, con Xi en la cabecera y Blinken y los demás funcionarios en ambos costados, fue todo un gesto del modo en que China quiso retratar la visita de Blinken. Una escena completamente diferente al tratamiento especial dado al "amigo" Bill Gates, en los días previos. 

Recordemos que la gira de Blinken estaba prevista para febrero pasado, pero se canceló tras el escándalo del supuesto "globo espía" chino. "Es un tema superado", dijo el propio Blinken, ante una pregunta de la prensa.

Como aspecto positivo, se exhibió un claro consenso entre ambas partes en que es necesario desescalar la tensión bilateral e, incluso, analizar la posibilidad de lograr nuevos acuerdos. Nada que sorprenda: Taiwán y Ucrania volvieron a ser los temas más ríspidos y fundamentales en las discusiones. No hubo cambios de posición al respecto en ninguna de las partes, pero al menos se notó espíritu de compromiso para apaciguar las tensiones. 

El propio Blinken reconoció que las discusiones con sus contrapartes chinas fueron "sinceras, sustantivas y constructivas". Un dato no menor: Blinken enfatizó la concordancia con China sobre la "necesidad de privilegiar la paz en el Estrecho de Taiwán". La pregunta es: ¿obrará EE.UU. en consecuencia?

El secretario de Estado norteamericano también destacó los esfuerzos de China por lograr la paz en Ucrania, incluso elogiando algunos de los principios propuestos por el presidente Xi Jinping, como el de proteger la integridad territorial de Ucrania. Asimismo, dijo que "no hay evidencia" de que China tenga intenciones de suministrar armamento a Rusia, aunque "preocupa el accionar de algunas empresas chinas". 

En ese sentido, China reclamó el fin de las sanciones unilaterales contra empresas chinas y pidió a EE.UU. abandonar las ideas de "desacople" y "de-risking". "Seguiremos tomando decisiones que protejan nuestra seguridad nacional", fue la áspera réplica de Blinken al respecto. China rechaza tajantemente este enfoque.

Por otra parte, se volvió a ratificar la idea de avanzar en un mecanismo de consultas a través de un grupo específico, tal como se comprometieron los presidentes Xi Jinping y Joe Biden en la cumbre del G20 de Bali, en diciembre pasado. 

También se acordó explorar la creación de un grupo de trabajo para controlar el flujo de precursores químicos (por el fentanilo). Lo que seguro no sucederá próximamente es la reactivación del diálogo en materia militar, algo frustrante para EE.UU.

Siguiendo el protocolo, Blinken invitó a su par Qin Gang a visitar EE.UU. y el canciller chino expresó su disposición a realizar la visita "en un momento conveniente para ambas partes". La misma se realizaría en transcurso de los próximos dos meses. 

En paralelo, es probable que EE.UU. envíe a China a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen; a la secretaria de Comercio, Gina Raimondo; y al enviado climático John Kerry, tal vez a partir de principios de julio. También es probable que haya un aumento en los vuelos comerciales, tema en el que hubo acuerdo en las conversaciones.

Todo indica que las cosas no empeorarán en los próximos meses y pueden incluso mejorar marginalmente en algunos planos, como el comercial. Blinken destacó la importancia del vínculo comercial frente a empresarios estadounidenses en China. 

En tanto, a Xi Jinping le vendría bien una reducción de la presión externa para ayudar a la economía doméstica, que atraviesa una muy delicada situación. Asimismo, Xi quiere tener una visita exitosa a los EE.UU. en noviembre para la cumbre de APEC y, tal vez, otra reunión bilateral con Biden. 

Ambas partes parecen advertir el valor de mostrarle al mundo que están haciendo un esfuerzo por manejar mejor la relación. 

Ahora bien, mientras no haya cambios fundamentales en la postura de EE.UU. en temas como Taiwán y las sanciones a empresas tecnológicas chinas, es poco probable que la relación mejore sustancialmente en el corto plazo. Sobre todo, teniendo en cuenta se avecina la campaña electoral estadounidense, donde China será otra vez un tema crucial. 

Tal es así que cuando Blinken todavía estaba en viaje de retorno hacia los EE.UU., el presidente estadounidense llamó "dictador" a Xi Jinping, durante un acto de campaña. La respuesta de China fue tan dura como inmediata: calificó las expresiones de Biden de "absurdas" e "inaceptables". 

China tiene claro que el real clima de la relación seguirá transitando más bien por la tensión creciente y las renovadas agresiones desde la Casa Blanca. El opaco intento de apaciguamiento de Blinken en Beijing parece haber naufragado rápidamente en la verborragia impredecible (¿y sincera?) de Biden. En definitiva, poco para ilusionarse de cara al futuro de las relaciones sino-estadounidenses.

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