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Elecciones: Francia y el Reino Unido se enfrentan a un punto de inflexión en su historia

Los próximos 30 de junio y 4 de julio, Francia y el Reino Unido celebrarán elecciones. Para el líder británico, Rishi Sunak, los comicios son mucho más "críticos" que para Emmanuel Macron, aunque también para el francés la situación está muy lejos de ser la ideal.

Elecciones: Francia y el Reino Unido se enfrentan a un punto de inflexión en su historia
27 junio de 2024

Por Victoria Rinaldi y Damián Cichero

El mundo se encuentra ante una semana de decisiones y definiciones para la política europea: Francia atravesará sus elecciones anticipadas el domingo 30 de junio, con un potencial balotaje el 7 de julio, mientras que el Reino Unido hará lo mismo con sus elecciones generales el día 4. Y si las tendencias continúan de la misma forma que son entendidas hasta el momento, las fechas pueden representar momentos de cambio en la historia política reciente de ambos países. 

En Francia, el triunfo de Agrupación Nacional, partido que encabeza Marine Le Pen y que es considerado como de ultraderecha, tuvo un impacto tal que Emmanuel Macron, presidente de la República, convocó a elecciones legislativas anticipadas. 

En el Reino Unido, las elecciones previamente pensadas para la segunda mitad del año fueron anticipadas al 4 de julio por el primer ministro conservador, Rishi Sunak. Sin embargo, esta medida puede no tener utilidad frente a los 20 puntos que los laboristas le llevan a su partido rival en las encuestas de opinión. 

En estas particulares circunstancias cabe preguntarse qué es lo que está sucediendo en dos de los países más importantes del continente europeo y qué implican estos posibles cambios de color político tras las elecciones. 

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¿El retorno del laborismo? 

En el Reino Unido, las próximas elecciones no parecen representar el mejor de los escenarios, ni para Sunak ni para el Partido Conservador. Encontrándose 20 puntos por debajo del Partido Laborista en las encuestas de opinión de Politico y tan solo unos puntos por sobre los demás partidos, los conservadores poseen una imagen desgastada tras catorce años ocupando el poder en el país. 

Los sondeos por parte de YouGov indican que el laborismo puede obtener 425 escaños, la mayor cantidad en la historia para el partido. Los números de los escaños estimados para el conservadurismo apenas alcanzarían los 108, de acuerdo con la misma fuente. 

Estos resultados pueden encontrar sus causas en diversos factores. Es claro que la turbulenta salida del gobierno por parte de Boris Johnson tras el partygate y el sucinto gobierno de Liz Truss han afectado a los tory, pero ¿qué más?

Múltiples cuestiones aquejan a los ciudadanos británicos. En los últimos años, a partir de la pandemia de COVID-19 y el conflicto entre Ucrania y Rusia, los costos de vida en la isla se han disparado. 

Y si bien es cierto que la alta inflación que el país enfrentaba hacia fines de 2022 ha sido reducida, el crecimiento de apenas un 0,1 % en la economía, así como la baja productividad y el bajo nivel de inversiones se han convertido en importantes preocupaciones para el electorado británico. 

Entre otras problemáticas, se encuentra aquella relacionada con el NHS (National Health System): a pesar de los intentos del gobierno por mejorar el servicio de salud público, las listas de espera persisten. El NHS también se ve profundamente afectado por las huelgas y los paros llevados a cabo por sus trabajadores, quienes reclaman aumentos salariales, pedido que también se ha extendido a otros sectores, entre ellos el de la educación. 

La migración, a su vez, representa una de las principales preocupaciones para los ciudadanos británicos. Habiendo sido priorizado por el gobierno de Sunak, el lanzamiento del Plan Ruanda ha generado tensiones tanto entre opositores como entre quienes apoyan al gobierno. 

La medida, que implica la deportación hacia el país africano de aquellas personas que hayan ingresado de forma ilegal al Reino Unido y soliciten asilo, registró opiniones negativas de figuras como Emmanuel Macron y organismos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

En este contexto, surge la figura de Keir Starmer, opositor y líder del Partido Laborista. Sus planes se enfocan en crear riqueza, evitar el aumento de impuestos para los trabajadores, mejorar el sistema de salud a partir de mayor disponibilidad de turnos como también de nuevos equipos, retirar el Plan Ruanda, apuntar a las energías limpias hacia 2030 y reclutar un mayor número de maestros y profesores, así como abrir nuevos colegios primarios. 

En cuanto a la Unión Europea, las intenciones del laborismo son las de reiniciar la relación y mejorarla, mostrándose más colaborativos. 

Sin embargo, existen dudas sobre la efectiva realización de estos planes si el laborismo verdaderamente pretende no aumentar los impuestos en ningún momento. De la misma forma, muchos se preguntan cómo serán los votos hacia los partidos más pequeños, pero que igualmente poseen cierto apoyo. 

Mientras que el partido Reform UK, creado luego del Brexit y en apoyo a la moción, se acerca a los valores del conservadurismo, los liberales-demócratas y los verdes poseen el 12 % y el 6 % de intención de voto en la encuesta de Politico previamente mencionada. Si las tendencias continúan, los vientos de cambio serán inevitables para el Reino Unido. 

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La arriesgada apuesta de Macron 

A diferencia de lo que les sucede a los conservadores en el Reino Unido, la crisis para el oficialismo francés es mucho más reciente: hace un par de semanas, el presidente, Emmanuel Macron, reelecto en 2022, vio cómo su partido Renacimiento era ampliamente derrotado por Agrupación Nacional (RN), de Marine Le Pen, en las elecciones del Parlamento Europeo.

En total, RN obtuvo el 31,4 % de los votos, contra el 14,6 % de Renacimiento, confirmando que el crecimiento de la extrema derecha en Francia ya es una realidad.

Cabe recordar que, en 2022, justamente Macron derrotó a la propia Le Pen en un histórico balotaje, aunque el líder galo también vio cómo su partido perdía la mayoría en el Parlamento francés.

Por ello, como él mismo explicó, tras escuchar el "mensaje" de los franceses, decidió convocar a elecciones legislativas anticipadas porque "Francia necesita una mayoría clara para actuar con serenidad y armonía".

La decisión de Macron parece similar a la del ex primer ministro británico David Cameron, hace ya casi una década, cuando, intentando silenciar a los euroescépticos, convocó al ya conocido referéndum sobre el Brexit.

Como en aquella situación, a la hora de analizar qué explica el avance de RN, sin dudas, la cuestión de la inmigración lidera las principales preocupaciones de los franceses: según la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos de Francia, el 51 % de los franceses ya no se siente en casa en Francia, frente al 43 % del 2022.

Además, ese sentimiento se eleva al 91 % entre los partidarios de RN, a lo que se suma que, en general, el 43 % de los franceses piensa que la inseguridad se debe principalmente a la inmigración, frente al 83 % de los partidarios de RN.

Y a este sentimiento se agrega que, aunque las cifras económicas de Macron no son "malas" (la inflación apenas supera el 2 % y la tasa de desempleo se ubica en el 7,5 %, la cifra más baja en décadas), muchas de sus decisiones, como elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años por decreto, ha molestado a la mayoría de la población.

Esto nos lleva a la actual situación, en donde los sondeos proyectan que el RN alcanzaría el 35 % de los votos y se convertiría en la principal fuerza del Parlamento, seguido por una alianza de izquierda, conocida como el Nuevo Frente Popular (NFP), con el 27 %. Por su parte, la alianza centrista de Macron no llegaría al 20 %. 

Ante este panorama, la decisión de Macron de llamar a elecciones anticipadas parecería poco razonable, aunque el líder galo podría tener un as bajo la manga: con estos resultados, RN obtendría entre 220 y 260 escaños, muy por debajo de los 289 para tener mayoría propia.

Y es Jordan Bardella, líder del RN, quien dijo que sólo asumirá como primer ministro si su partido tiene mayoría propia.

Este "freno" al avance de la extrema derecha encontraría su razón en el sistema político francés: cada legislador debe obtener el 50 % de los votos o recurrir a un balotaje. Y es allí donde se hace muy difícil creer que los centristas y la izquierda se inclinen por el RN.

En todo caso, la opción más probable es que se forme un parlamento sin mayorías, tal como sucede ahora, lo que sin dudas generaría un importante período de inestabilidad. 

En ese contexto, Macron tendría la posibilidad de nombrar a quien quiera como primer ministro, aunque, teniendo en cuenta que el Parlamento puede forzar la renuncia del gobierno, debería elegir a alguien por consenso, algo difícil en las actuales condiciones. 

Cabe recordar que, pase lo que pase, Macron tiene derecho a terminar su mandato y, aunque ya no se encargaría de los asuntos internos del país, seguiría decidiendo sobre la política exterior y de defensa.

Pero, por otro lado, suponiendo que el RN dé un batacazo y alcance la mayoría, no todo estaría perdido para Macron: un primer ministro de extrema derecha podría demostrar que no está a la altura de gobernar, dándoles un duro golpe a las aspiraciones presidenciales de Le Pen de cara a 2027. 

Así, durante sus últimos tres años de mandato, Macron podría denunciar los excesos de un gobierno liderado por RN. 

Más allá de la futurología, la realidad es que Macron entrará en un período de "cohabitación" con un parlamento controlado por la oposición.

Esto último no es una novedad, ya que ha sucedido tres veces a lo largo de la historia de Francia, aunque sí sería la primera vez en la que cohabitan un presidente de un partido tradicional y la extrema derecha, lo que abriría otro gran interrogante.

Podemos decir que solo hay una certeza: la Constitución francesa establece que no puede haber nuevas elecciones parlamentarias hasta dentro de un año.

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Nuevas realidades

No caben dudas de que dos de los tres países más importantes de Europa enfrentan tiempos de cambio: las imágenes de dos de sus tradicionales actores políticos parecen visiblemente agotadas.

No obstante, lo llamativo es que, mientras que la "derecha" gana terreno en Francia, lo pierde visiblemente en el Reino Unido.

Así, podríamos reflexionar que el cansancio de las poblaciones está más allá de las ideologías, y en realidad lo que observamos es un creciente descreimiento, tanto de los británicos como de los franceses, de los partidos y candidatos de los oficialismos, sin importar sus banderas.

De todas formas, aunque la derrota de ambos oficialismos parece estar definida, Macron puede tener un poco más de margen de maniobra que los conservadores en el Reino Unido, los cuales podrían sufrir una derrota histórica y quedarse con el menor número de escaños en sus casi 200 años de historia.

A la hora de analizar los resultados desde la perspectiva de la Unión Europea, para Bruselas el verdadero problema se encontrará en Francia, país líder del bloque: con el RN en el poder, la UE verá cómo uno de sus países líderes se vuelve mucho más reacio al proyecto europeo e incluso no podríamos descartar el resurgir de un Frexit.

Como consuelo, Bruselas seguramente verá un acercamiento menos agresivo por parte del laborismo, aunque esto no parece de mucha ayuda. 

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