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Postergan deuda y nos declaran en default selectivo

Los dólares financieros subieron a otro récord. Los bonos bajaron y el riesgo subió. Las bolsas mundiales pendientes de la Fed.

Con una aceptación del 64% el Gobierno logró postergar a 2024 o 2025 una deuda por $2.44 B que deberían haberse pagado en los próximos 100 días.
Con una aceptación del 64% el Gobierno logró postergar a 2024 o 2025 una deuda por $2.44 B que deberían haberse pagado en los próximos 100 días.
Luis Varela 10 marzo de 2023

La Secretaría de Finanzas logró una aceptación del 64% por lo que logró postergar vencimientos por $ 4,34 billones, y desde ahora hasta fines de junio aún restan por resolver casi $ 2,44 billones, que según algunos analistas privados se estiraba a unos $ 2,7 billones, lo que sin dudas presionará al mercado en los próximos noventa días.

Veremos cuál es el número definitivo que Sergio Massa logra reprogramar para que la deuda gigantesca tomada por este Gobierno sea pagada por el Gobierno que viene. Pero las estimaciones que había parecían indicar que gran parte de los $ 2,7 billones de bonos en pesos en poder de inversores privados no entrarían al canje y que eso obligaría al Gobierno a tener que pagar desde ahora hasta fines de junio una suma gigantesca de dinero, equivalente a unos US$ 7.240 millones, una cantidad impagable que determinó que ayer mismo la calificadora de riesgo Standard & Poor's bajara la nota de la deuda argentina en pesos a default selectivo, tras la confirmación de canje que ratificó Argentina. En nomenclatura de calificaciones, ubicó a la deuda en pesos en 'SD/SD' (Default Selectivo) desde 'CCC-/C', pero -atención- también rebajó la calificación en escala nacional de Argentina a 'SD' desde 'raCCC+'.

Las concesiones de Economía

Para lograr la aceptación conseguida, el equipo económico tuvo que hacer concesiones sucesivas hasta que apareciera algún tipo de postergación. Lo primero fue la confirmación oficial del "put" o garantía que les dan a los bancos, que podrán salir de los títulos si se desploman, con el BCRA pagando una diferencia máxima del 0,5% respecto del cierre del día anterior a la operación. Y como semejante seguro no parecía alcanzar, luego se agregó que los bancos podrán usar a los bonos postergados para usarlos como encajes, sin poner dinero propio inmovilizado, un regalo gigantesco a las entidades.

¿Cuál fue el resultado obtenido? Para los vencimientos de abril, mayo y junio el nivel de aceptación alcanzó el 61,5%, mientras que para los vencimientos de marzo (incluyendo la operación realizada en enero) la participación superó el 72%. En suma, el porcentaje de adhesión alcanzó el 64% de los títulos elegibles.Y entre los participantes más relevantes se destacaron los bancos, BNA, BAPRO, Galicia, Santander, Credicoop, Banco Ciudad e ICBC. Y según Finanzas hubo una significativa participación de fondos comunes de inversión y tesorerías corporativas, que por sus flujos de negocio mantienen un horizonte de inversión de corto plazo.

Se recuerda, en esta operación el Gobierno llamó a convertir los títulos Boncer TX23, Ledes S31M3, S28A3, S31Y3 y S30J3, Lecer X21A3, X19Y3 y X16J3, Bono Dollar Linked TV23 y Bono Dual TDJ23 por una canasta de nuevos instrumentos, con dos formatos:

  1. Una primera opción integrada 30% por Bonos CER 3,75% con vencimiento el 14 de abril de 2024, 40% en Bonos CER 4% con vencimiento el 14 de octubre de 2024 y 30% en Bonos CER 4,25% con vencimiento el 14 de febrero de 2025.
  2. Una segunda opción integrada 30% en Bono Dual con vencimiento el 28 de febrero de 2024, 40% en Bonos CER 4% con vencimiento el 14 de octubre de 2024 y 30% en Bonos CER 4,5% con vencimiento el 14 de febrero de 2025.

La primera reacción internacional frente a la operación fue la mala nota plantada por S&P. Pero además ayer hubo un día bien complicado para el mercado argentino. Con gran gasto de reservas y más endeudamiento del Banco Central (vendió US$ 47,5 millones en el Mulc y perdió US$ 88 millones en las reservas y se endeudó en otro $ 1 billón en Leliq a 27 días). Con esa intervención, la autoridad monetaria logró planchar el valor del dólar blue, pero se aceleró la salida de dólares (fuga hacia afuera y hacia adentro) con nuevos récords históricos para los dólares MEP y CCL. Al tiempo que los bonos anotaron una caída del 1,6%, lo cual llevó al riesgo país a casi el máximo nivel de todo 2023: subió otras 36 unidadess, hasta 2.134 puntos básicos. Y con un ambiente bursátil general malo, por el dato de empleo que dará hoy EE.UU., la Bolsa de Buenos Aires también volvió a caer, aunque esta vez no fue la peor de todas.

En números concretos, se espera que hoy EE.UU. difunda su dato de empleo (ayer se conoció que los pedidos de ayuda por desempleo en EE.UU. subieron a 211.000 casos, cuando el pronóstico esperaba sólo 195.000), y eso sirvió para que se frenara la suba de tasas largas norteamericanas: se pagó 5,2% anual a 1 año de plazo, 4,3% a 5 años, 3,9% a 10 años y 3,9% a 30 años. Por lo que en el exterior el dólar subió 1,6% en México, 0,5% en Brasil y 0,2% en China, pero bajó 0,3% contra el euro, 0,6% contra la libra, 0,8% en Japón y cayó 1,1% en Chile.

Otra caída del blue

A nivel local, con todo pendiente del canje, con gran intervención del BCRA, el dólar blue cayó $5 hasta $373, pero el dólar Qatar subió 54 centavos hasta $414,98, el dólar Senebi brincó $7,65  hasta $390,40, el MEP subió $2,57 hasta $375,43 y el contado con liquidación saltó $7,74 hasta $386,78. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 80% y la del CCL con el mayorista fue del 93%, la más alta en semanas.

Este ambiente se desarrollo con inversores sacando dólares de los bancos, hacia el exterior o hacia cajas de seguridad, o hacia el colchón, y con los bonos argentinos perdiendo otro 1,6% promedio. Y lo más llamativo del caso es que el dato que indicó que el empleo norteamericano está empezando a sentir el ajuste de Jerome Powell,  no alcanzó para sostener a la Bolsa de Nueva York. Ayer hubo una dura baja del 1,7% para el Dow, del 1,9% para el S&P y del 2% para el Nasdaq. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 1,2% y la de México subió 0,1%.

A nivel local, el resultado no fue bueno. Con $4.095 millones  operados en acciones y $9.678 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó otro 1,2%. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York terminaron con una caída en bloque: con descensos del 1% al 5% para Francés, TGS, Galicia, Cresud, Central Puerto, Mercado Libre, Telecom, Supevielle, Macro, YPF, Edenor, Loma Negra y Pampa E.

Mientras tanto, a la espera del IPC que informará EE.UU. (y el Inde  argentino) el martes con la inflación de febrero, las commodities en general estuvieron orientados a una descompresión: hubo baja del 1,2% para el petróleo. Repunte para los metales preciosos. Metales básicos en descenso. Nueva reducción en el precio de los granos. Y lo más destacado del día: un derrumbe del 4,9% para el Bitcoin, con bajas cercanas en el resto de las criptomonedas.

Un dato que trajo bastante oscuridad al mercado local fue la información provista por el Departamento de Agricultura de EE.UU.  y por las Bolsas de Cereales de Buenos Aires y de Rosario. Números más, números menos, la cosecha total de soja será de solo 29 millones de toneladas, 4,5 millones que el ya mal pronóstico de hace una semana. Y, de modo dramático, se marcó que la proyección de cosecha de maíz ahora es de 37,5 millones de toneladas, 3,5 millones menos que hace una semana, esto es porque se sigue prolongando la sequía. La pérdida en soja, trigo y maíz será de unos US$ 14.200 millones directos, pero eso trepa a US$ 19.000 millones menos por menor demanda de fletes, servicios y otras tareas. Y en datos preliminares se estima que la exportación de granos caerá en unos US$ 15.000 millones y en materia de recaudación impositiva eso significará una reducción vía retenciones de US$ 2.314 millones.

Barajando todos estos números, los operadores estaban anoche tratando de adivinar qué puede pasar después del canje. Sin dudas hay una parte positiva: este Gobierno se sacó de encima una parte de deuda que no podía pagar, porque lo llevaba a un estallido de emisión de pesos, con alta presión inflacionaria y peligro de suba para el dólar. Analistas estimaban que en principio esto puede favorecer la tasa corta, bajar algo circunstancialmente la presión al dólar. Pero habrá que ver qué queda con la deuda remanente, porque está toda en manos privadas, que esperan cobrar, para irse. El miércoles hubo compras en el BCRA por $10.000 millones en el mercado secundario para que los bonos no se hundieran, por lo que todo está en una nebulosa. Y, si se ejercen los puts por algún problema a la vista, ese número puede seguir subiendo, lo cual pondría más calientes la inflación y el mercado cambiario.

Además, todo esto no queda aquí. Hoy se presentará cómo está la renegociación de metas con el FMI. Economía ya dejó de comprar bonos Globales, de ahí que hayan subido tanto los bonos financieros libre en los últimos días, llegando a superar el precio del dólar blue. El peligro es que esto continúe y que se acelere, lo cual puede llevar a más venta de títulos en pesos y más corrida. Y como efecto secundario hay que prestarle mucha atención al dólar futuro: el escenario está desarrollado en los contratos de futuro del Rofex: ya hay una marcada diferencia en los valores de diciembre y enero, lo que determina que el nuevo Gobierno modificará el tipo de cambio. Y la pregunta del millón: ¿después de este megacanje, qué inversor va a estar dispuesto en poner pesos nuevos en papeles del Estado? ¿Acaba de terminarse del todo también el crédito interno? Lo sabemos, ya no hay crédito externo y tampoco superávit comercial. Y la situación será de muy difícil equilibrio hasta las PASO. ¿Después? El día después para todos es algo así como la dimensión desconocida.

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