Tensión cambiaria

Con deuda y más deuda, el blue llegó a otro récord

El mercado está convencido que después de las elecciones de noviembre vendrá una devaluación

El dólar blue alcanzó un nuevos máximo histórico.
Luis Varela Luis Varela 27-10-2021
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Mientras un ministro de Economía Martín Guzmán cada vez más politizado insiste con que avanza con la negociación con el FMI y que después de las elecciones no habrá devaluación, un comunicado en el board del Fondo, encabezado por EE.UU., Alemania y Japón ratificaron que son inamovibles las cláusulas de sobretasas y de plazo máximo de diez años para las negociaciones, y así como Buenos Aires vivió ayer en temperatura su octubre más caliente en siete años, el mercado cambiario también mostró que los ánimos están caldeados. 

El ministro insiste con que el Banco Central compra reservas y que Argentina tiene superávit comercial, por lo que no hay motivos para esperar un salto del dólar después de las urnas, pero los inversores y los fondos de inversión están preparados para bajarse, ya que todos están convencidos de que después del 14 de noviembre vendrá un ajuste cambiario, quizás más cercano a una aceleración del crawling peg que a un salto brusco, pero con un dólar oficial que tendrá pronto otro precio, lejano a los $105 actuales. 

La respuesta oficial  

Para enfrentar esa mayoritaria convicción preelectoral, el Gobierno realizó ayer dos movimientos que acentuarán la hipoteca que heredara el propio Alberto Fernández en la segunda mitad de su mandato. El Banco Central chupó ayer de los bancos Leliqs por nada menos que $290.000 millones. Y hoy el ministro Guzmán procederá a tomar deuda nuevamente, ya que necesita recaudar $265.000 millones para cubrir vencimientos cortos. Y hará otro llamado el 4 de noviembre, para impedir que un dominó de papeles que vencen incendie aún más el mercado cambiario. 

Ayer, con uso de bonos pero sin perder reservas, el dólar blue pegó un salto y alcanzó un nuevo récord histórico, mientras los dólares oficiales y los dólares financieros se mantuvieron con escasas modificaciones. Y esta vez hubo motivos adicionales para irse al dólar, ya que en el exterior el billete verde  subió contra casi todas las monedas, a la espera del tapering que iniciaría la Fed dentro de tres semanas: avanzó 0,4% contra el yen, 0,2% contra el real y el mexicano, 0,1% contra el euro, no cambió contra la libra y bajó 0,5% en Chile, donde un candidato de derecha gana espacio para las presidenciales del 21 de noviembre. 

Así, a nivel local, el dólar turista subió un centavo hasta $173,33. El dólar oficial subió un centavo hasta $105,05 y el blue saltó $2 hasta un récord de $196. El dólar mayorista subió 8 centavos hasta $99,56, con el BCRA sumando otros US$ 12 millones a las reservas hasta US$ 43.069 millones. Con el dólar Senebi quieto en $200 sin cambios, el MEP subió un centavo hasta $179,24 y el contado con liquidación cerró a $181,46, sin cambios. Y con eso, la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 86,6% y la del CCL y el mayorista fue del 82,2%. Y, medidos en pesos, la libra subió 6 centavos hasta $137,00, el euro bajó 5 centavos hasta $115,46 y el real bajó 7 centavos hasta $17,86.

Los títulos argentinos 

Con esa tensión cambiaria de fondo, los titulos argentinos tuvieron una rueda en la que los precios entraron en una especie de animación suspendida. Los bonos argentinos lograron una suba mínima, por lo que el riesgo país cedió 6 unidades, hasta 1.661 puntos básicos. Con los operadores y los inversores especializados absolutamente concentrados en lo que ocurrirá hoy en el llamado para colocar deuda del ministro Guzmán, que para lograr su cometido -como debe juntar muchos pesos para no pedirle más emisión al BCRA- tendrá que ofrecer bonos que hasta ahora dijo que no le gustan: ajustables por inflación con tasas adicionales y papeles atados al valor del dólar, también con una renta extra. 

La parada será compleja, ya que si el mercado se baja y decide no renovar las colocaciones de los papeles que vencen, el mercado cambiario puede entrar en una tensión mayor. De ese modo, para conseguir $265.000 millones, con vencimientos hasta marzo que alcanzan nada menos que $1,8 billones, se entregará un menú de siete papeles, dos para los denominados formadores de mercado y cinco para inversores en general. Entre los títulos para formadores de mercado colocará una letra del Tesoro en pesos a descuento con vencimiento 28 de febrero de 2022 (s28f2 - reapertura) y una letra del Tesoro en pesos a descuento con vencimiento 31 de marzo de 2022 (nueva). Y para inversores comunes colocará una letra de liquidez del Tesoro en pesos a descuento con vencimiento 23 de noviembre de 2021 (nueva) (solamente para fondos comunes de inversión); un bono del Tesoro en pesos ajustado por CER 1,30% vencimiento 20 de septiembre de 2022 (t2x2 - reapertura); un bono del Tesoro vinculado al dólar estadounidense 0,20% vencimiento 30 de noviembre de 2022 (t2v2d - reapertura); un bono del Tesoro en pesos ajustado por CER 1,4% vencimiento 25 de marzo de 2023 (tx23 - reapertura) y un bono del Tesoro vinculado al dólar estadounidense 0,30% vencimiento 28 de abril de 2023 (tv23d - reapertura). 

Con ese llamado (y la bomba de tiempo de las Leliq) en el centro de la escena, el rally bursátil -que se extendió durante varias semanas con récord en pesos y un importante incremento medido en dólares- tuyo ayer un freno. El desaliento de las acciones vino motorizado desde el exterior, ya que el precio del petróleo sigue subiendo, complica las economías de todo el mundo, y pronostican que este aumento energético será mayor y que se extenderá durante un tiempo. Así, ayer el crudo saltó ayer 1,2%, con el resto de los commodities ingresando en zona fangosa. Los metales preciosos actuaron débiles, los metales básicos también fueron afectados. En Chicago los granos estuvieron mixtos, aunque en Rosario volvieron a brillar. Y las criptomonedas achicaron valor, tras las impresionantes subas recientes. 

Con todo eso de fondo, las bolsas están como con resaca, después de una frondosa fiesta. Así, hubo subas mínimas en la Bolsa de Nueva York, un avance del 0,7% en la Bolsa de México y otra fuerte estocada del 2,1% para la  de San Pablo, que se desploma de manera importante este año. 

A nivel local, los inversores compran papeles para dolarizarse, por lo que se triplicó la adquisición de cedears, en detrimento de las acciones argentinas. Así, con $1.569 millones operados en acciones y $4.327 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires retrocedió 0,5%, mientras que los ADR argentinos que se negocian en Nueva York estuvieron mixtos, con buen día para Telecom e IRSA P, pero con bajas para Edenor, Macro, Central Puerto, Pampa E y Galicia. 

El resultado de la licitación de hoy puede mover las agujas. Después quedará la elección dentro de 450 horas, y de ahí en más una compleja negociación con un FMI que parece no querer aflojar. Frente a eso, Santiago Abdala de Portfolio Inversiones planteó que "hasta ahora los bonos no están viendo el rally que tuvieron las acciones, en una movida bursátil motivada por un cambio de equilibrio en las fuerzas políticas. Se ve venir un período en el que será más fácil que las empresas se recuperen y no tanto la solidez de pagos de los papeles soberanos. Un cambio de fuerzas en el Gobierno no garantiza un cambio para los bonos .Se necesita un programa estable y convincente hacia adelante. Por eso, vemos a los bonos quietos y con las acciones es esperable que haya una toma de ganancias, a la espera del resultado de las urnas y de un plan que arregle las variables macro". 
 

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