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Liberalismo de amigos

Los "paleolibertarios" tienen la convicción de un mandato divino y apoyan las "efectividades conducentes" del "liberalismo de amigos": ¿embajadores? ¿privatizaciones?

El ministro de Economía Luis Caputo, y el presidente Javier Milei.
El ministro de Economía Luis Caputo, y el presidente Javier Milei.
Carlos Leyba 25 enero de 2024

Caputo II licúa pesos: alta inflación, tasa real de interés negativa. Precios mayoristas de diciembre +56%, más ajuste de precios relativos y recuperación salarial mientras se aletarga la actividad, sostienen la inflación hasta el shock recesivo. "Ancla cambiaria" débil, 2% mensual, es decorativa. 

La política monetaria empuja la caída de la demanda de dinero. Objetivo: reducir pasivos remunerados del BCRA. El objetivo no revelado difícilmente sea otro que crear condiciones para la dolarización. Aumento del dólar libre y ampliación de la brecha. 

El BCRA compra dólares y emite condenado a una carencia inédita de dólares. 

Caputo II -protector de Tierra del Fuego y guarango de la debilidad provincial- con su "tablita II" alienta el "carry trade": rendimientos extraordinarios en dólares. Pero el oxímoron "reservas negativas" no genera confianza.  

Si las importaciones no se reducen drásticamente, el excedente de la balanza comercial, que esperamos a partir del segundo trimestre de 2024, no alcanzará para tener "reservas positivas". Los silos del campo sólo se vaciarán al ritmo de la reducción de la brecha. El derrumbe de la economía real es el programa. 

¿La dolarización sería posible? ¿Por qué pulverizar la demanda monetaria? 

Emilio Ocampo, Javier Milei y Caputo II fantasearon con créditos de US$ 15.000 y US$ 30.000 millones: "Maná de las fuerzas del cielo" para dolarizar. Maná de campaña.

La licuación avanza (¿la emisión no para?), la recesión tiene pronóstico seguro. 

El problema es la aceptación social de la recesión y que su duración sea suficientemente profunda y larga. Es la condición necesaria para que la terapéutica recesiva tenga éxito con la inflación. ¿Las consecuencias?  No se imaginan. 

Milei Caputo
 

Los medios oficialistas -remake de 6,7,8 kirchnerista- propalan que la sociedad celebra la llegada, como males necesarios, de Javier y su recesión. Imitan a los infectólogos cuando avalaban la cuarentena de Fernández. Dice un protagonista político: "Los infectólogos no pueden salir a la calle", y agrega "estos periodistas mañana tampoco" ¿Y la función de mirada crítica?

¿Qué pretenden Caputo II y Milei? ¿Fortalecer el peso (la estabilidad) o su eliminación (la dolarización)? 

¿La paz social es su objetivo? 

La paz social es consecuencia del "progreso" que es el aumento de la satisfacción de las necesidades sociales. Ni remotamente es un objetivo de Milei. Tampoco, más allá de palabras, lo fue para Sergio Massa o el kirchnerismo que multiplicaron, con demagogia barata, el número de pobres. 

Milei espera que una nueva grieta, cultural y social, de por tierra con el "empate político" que obliga al consenso (las amenazas de Caputo II) y consagre un escenario en el que, las fuerzas liberadas del mercado, incluyendo la mayor apertura externa, aumenten la inversión y las exportaciones. 

¿Realmente alguien puede creer que las "fuerzas del mercado" caminan rápido sobre el pantano del 50% de pobreza y el descontento social? ¿Existe alguna experiencia de desembarco "capitalista" en esos terrenos de los que es difícil salir? ¿O en esos terrenos pantanosos, donde hundirse es probable, solo llegan fuerzas imperiales a la manera de las que aterrizan en algunos países africanos? 

Hasta ahora tenemos licuación, reducción de la demanda monetaria, sin posibilidad de dolarización, excepto que lo sea a una cotización que induzca al derrumbe vertical del salario, al aumento de la pobreza y la indigencia y a la caída libre de la actividad económica. ¿Serán esas las condiciones ideales del clima "libertario" de inversión? 

En esa desarticulación productiva, 25% de las personas tienen problemas de empleo, la economía urbana estará en una crisis más profunda que en 2001/2002. El tema deja de ser económico y pasa a ser de "inseguridad". Mientras tanto, en las calles suburbanas vacías de policías entrenados y organizados, asesinan a niños a diario.

No somos una "economía integrada". La del campo tiene un ritmo autónomo. La urbana - pesa el empleo en servicios y la baja productividad promedio de la industria- es dependiente del consumo y el salario real; y la realidad del salario depende de la velocidad de licuación del bolsillo.

No hay un ancla para garantizar el consumo mínimo en la Ciudad. La demografía concentrada sufre de un deterioro social gigantesco. Implora Estado. El kirchnerismo por incapacidad y Milei por decisión se ausentan. Llegar tarde es ir rápido al punto de no retorno.

Mientras conservemos la compasión como virtud, la demanda de asistencia social más la reducción de la recaudación por recesión, impactarán en el déficit público. Toda recesión es fiscalmente deficitaria.

Hacia allá vamos. Pero, ¿de dónde venimos? Los optimistas señalan estancamiento de 10 o 20 años. Otros -en términos de productividad social- lo estiman en 50. El nivel de tolerancia social está directamente relacionado a la "acumulación de bienestar pasado". 

Cuando el deterioro es de larga data  no existe "bienestar pasado acumulado". El crecimiento del número de personas pobres suma ahora, si bien no pesa estadísticamente, una evidencia de "desacumulación" en el aumento de personas "en situación de calle". 

Hay un punto en contrario. La formidable economía en negro. A pesar de ella, la pobreza en la calle y la miseria en los cordones alejados de la General Paz, superan todo el "optimismo" que la economía negra pueda brindar: restaurantes de Palermo llenos. ¿Y si luchamos contra la evasión en lugar de moratorias y blanqueos que la justifican y fortalecen?

Congreso
 

Milei es consciente de la estanflación y sus consecuencias, anticipó: "la justicia social es un robo": la crisis social no "debe" ser asistida por el Estado. El mercado lo resolverá. Desregular, desestatizar, para que el mercado opere. 

Milei, "no hay plata" y todo gasto no financiado por impuestos, monetiza déficit y causa inflación y pobreza. 

La medicina moral ("la justicia social es un robo") y su deriva, "la asistencia social también lo es". 

Que la recesión, que es la respuesta de los mercados, haga su trabajo. Sólo falta resolver el déficit fiscal para impedir que el Estado transfiera sus problemas al mercado.

Bajar gastos y aumentar impuestos. Bajar gastos por 1,9% del PIB (jubilaciones y pensiones, 0,4% del PIB; subsidios económicos 0,7%; programas sociales con intermediarios 0,4%; transferencias a provincias 0,4% del PIB). Aumentar impuestos que impactan los costos de producción (0,8% sobre PIB impuesto a las importaciones) y la capacidad de exportar (0,5% nuevas retenciones). Tiros que inmovilizan propios de una enorme ignorancia.

Milei ha expresado que la profundización de la estanflación es la condición necesaria para lograr la "estabilidad". Pero que no es "suficiente".

La condición suficiente (cree se disparará, sí y sólo sí, la condición "necesaria" se verifica) es "la inversión". La esperanza de "V". 

La caída abrupta es dónde vamos. Cuando "los precios" estén en equilibrio (¿salario real promedio por debajo de la productividad promedio?) y la "estabilidad" sea el dato, entonces -según Milei- el mercado proveerá la inversión y el proceso de activación de la economía y el impacto de un salto en la productividad. 

Un inicio virtuoso que supone un previo escenario de paz social. ¿Quién provee el progreso?

Propone una ley de grandes inversiones: incentivos de promoción que mirados desde lo que ocurre en el mundo desarrollado, son mínimos y difícilmente tengan la capacidad  "per se" de atraer inversiones.

Incentivos ridículos, por ejemplo, comparados con el programa bipartidista de Joe Biden.

biden co
 

Nuestros recursos naturales atraen inversiones: economías de extracción de nulo impacto directo en la pobreza de la economía urbana.  Teniendo éxito, ese proceso de atracción, la situación social urbana mejoraría luego de varios años. Milei habla de 16 o 40 años.

Esa ley de inversiones no incluye a la industria manufacturera, la que sí podría tener efectos en las ciudades. 

Los aumentos de impuestos de Milei ratifican su visión: aumenta a 15% las retenciones a la industria manufacturera. Golpe mortal a las exportaciones de valor agregado. Ejemplo: pone 0% de retenciones al cuero bovino "liberalismo de amigos" y 15% a su manufactura, al empleo. 

Libertarios proponen volver a la especialización de la Argentina del Siglo XIX: exportar naturaleza. Pero mantener el "curro" de los amigos de Tierra del Fuego. Las retenciones son para desandar las actividades de mayor valor agregado. 

En el corto plazo la urgencia de saldos exportables requiere incentivos. En el largo, la consecuencia de esta política, será aumentar la negatividad del balance comercial externo. 

Desalentando el consumo popular y las exportaciones de valor agregado, Milei le pega un tiro a la recaudación y aumenta la regresividad estructural tributaria: baja, y elimina, el impuesto a los bienes personales y genera un nuevo blanqueo, esta vez, escandaloso. "Liberalismo de amigos" residentes fiscales en el exterior. 

Si el Parlamento da el visto bueno lo será presionado por la idea de la gobernabilidad. Pero, ¿son razonables las ideas y medidas de Milei? ¿Invitan a la "gobernabilidad" o a la disrupción? 

Milei propone una Revolución, inspirado en un mandato Divino. Sufrimos muchas locuras revolucionarias. Montoneros de estupidez mesiánica, secta de López Rega, Rodrigo y R. Zinn, Dictadura Genocida y Guerra de Malvinas, "robo para la corona", "default" aplaudido en el Parlamento, los Lázaro Báez del kirchnerismo "para construir una burguesía nacional". ¿Encandilados? Desde entonces se multiplicó por 20 el número de pobres y la población se duplicó. 

Los "paleolibertarios" tienen la convicción de un mandato divino y apoyan las "efectividades conducentes" del "liberalismo de amigos": ¿embajadores? ¿privatizaciones? 

Ejemplos, vender una parte del BNA (Ley Ómnibus) repite la experiencia menemista del BHN: el minoritario privado conduce la entidad, el accionista mayoritario es el Estado ¿Cuántos inmuebles tiene el BNA? ¿Quién es el accionista de BHN que lo conduce? Caputo II, Caputo tío.

Todo dicho: "Liberalismo de amigos".  

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