Guzmán tuvo una orden: parar al dólar como sea, y lo hizo

El ministro de Economía, Martín Guzmán, logró planchar la suba del dólar libre, pero a un costo que parece excesivo.

29 de junio, 2021

Guzmán tuvo una orden: parar al dólar como sea, y lo hizo

Por Luis Varela

Conscientes de que una corrida cambiaria les puede hacer perder fuerte las PASO dentro de 76 días, y de que eso puede ser decisivo para las elecciones de verdad, por los porotos, dentro de menos de veinte semanas, el 14 de noviembre, Martín Guzmán salió con todo ayer con una misión principal, cumpliendo con una orden directa de Alberto Fernández: hay que parar la suba del dólar, como sea. 

Y con gran uso de bonos y de reservas, el ministro de Economía logró ayer el cometido: después de que el dólar blue anotara hasta el viernes un salto del 25% en once semanas y de que el dólar MEP llegara a un récord histórico sin precedentes, ayer pudo planchar las cotizaciones de los dólares libres, con un costo que parece ciertamente excesivo, considerando la distancia que todavía hay que recorrer hasta que la gente vote, y convalide quién sigue en el poder.

Con rebote de precios para los granos tanto en Chicago como en Rosario, y con liquidaciones del campo que ya superaron el momento del furor, el Banco Central pudo sumar ayer apenas un millón de dólares a las reservas: usó muchos dólares para frenar precios que en la apertura habían abierto con alzas importantes. Y, al mismo tiempo, hubo negocios récord para un solo día para los bonos AL30 y GD30, que son los que se usan para intervenir artificialmente, y ponerle un tope al valor del billete en el mercado.

Con ese esfuerzo, y con ahorristas e inversores que salen de los pesos y que se llevan todos los dólares que Guzmán esté dispuesto a vender, hasta el infinito, para mantener un precio frenado artificialmente, ayer se logró un cierre de rueda con tranquilidad cambiaria, tras una apertura que venía encabritada. 

El dólar en el mundo

Mientras en el exterior el mercado cambiario mundial estuvo mixto, muy descolocado por los aumentos de contagios de nuevas cepas de Covid en países que parecían haber llegado a una zona de tranquilidad, el dólar global estuvo mixto. Ayer en el exterior el dólar subió 0,3% en Chile, mejoró 0,1% contra el euro, no cambió contra la libra y bajó 0,1% en México y perdió 0,2% en Brasil y en Japón.

Y en Argentina los cierres no estuvieron muy lejos de los números que se vieron el viernes pasado. El dólar turista subió 19 centavos hasta $166,82, el oficial subió 11 centavos hasta $101,10, el blue bajó $1 hasta $173 y el dólar mayorista subió 9 centavos hasta $95,69, con el BCRA sumando apenas US$ 1 millón a las reservas hasta US$ 42.420  millones. Mientras que el dólar MEP bajó 98 centavos hasta $162,97 y el contado con liquidación bajó 4 centavos hasta $164,86. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 71,1% y la del CCL con el mayorista fue del 72,3%. Y, medidos en pesos, la libra subió 7 centavos hasta $132,68, el euro cedió 3 centavos hasta $113,99 y el real bajó 5 centavos hasta $19,41.

Esta situación de freno en el valor del billete fue con gran volumen de negocios. Operadores siguen afirmando que como las PASO ya están a menos de 90 días, muchos de los que hacían plazos fijos atados al CER o al UVA+1, se están bajando. Pese a lo cual el Banco Central sigue en sus trece y no mueve las tasas: ayer se pagó 38% anual por las Leliq y los bancos pagaron 37% por los plazos fijos.

Una licitación floja

 Y donde también hubo desaliento fue en una mala licitación de deuda realizada por Guzmán. En los próximos 65 días hay vencimientos de bonos en pesos por un billón de pesos, ayer Guzmán esperaba conseguir unos $ 240.000 millones, pero solo obtuvo $ 173.855 millones en 741 ofertas, unos $ 66.150 millones menos que lo esperado, y con los inversores dándole una señal muy clara: no aceptan las tasas de interés que se están pagando, ya que la inflación es mucho más alta.

Así, sobre el 100% del dinero obtenido, el 40% de los que aceptaron papeles del estado prefirió titulos ajustables por inflación y una parte menor aceptó tasa de interés, incluso más alta. Sobre el total, el 23% de lo recaudado se colocó en una Lete en pesos ajustada por CER con vencimiento el 30 de junio de 2022 (X30J2 – NUEVA), el 18% en una Lete en pesos a descuento con vencimiento el 29 de octubre de 2021 (S29O1 – reapertura), el 17% en una Lete en pesos a descuento con vencimiento el 20 de noviembre de 2021 (S30N1 – reapertura), el 16% en una Lete en pesos a descuento con vencimiento el 31 de diciembre de 2021 (S31D1 – nueva), el 16% en una Lete en pesos ajustada por CER a descuento con vencimiento el 31 de diciembre de 2021 (X31D1 – nueva) y el 9% en una Lete en pesos a tasa variable más 2,75% con vencimiento el 29 de octubre de 2021 (SO291 – reapertura).

Este gran esfuerzo para tranquilizar los dólares y el escaso apoyo para seguir roleando la deuda en pesos, se dio con los mercados internacionales sostenidos: la Fed sigue sin novedad comprando bonos en Wall Street, manteniendo las tasas cerca de 0% y Joe Biden sigue llenándole los bolsillos a los norteamericanos con estímulos para que consuman. Y detrás de eso el índice Dow de papeles industriales achicó apenas pero el Nasdaq tecnológico alcanzó más brillo, otra cumbre, ya que la persistencia del Covid sigue planteando ayuda del Gobierno y necesitad de uso de empresas de alta tecnología, una situación que los coloca con el tenedor y el cuchillo en la mano, para comerse crudo todo lo que se le pone adelante.

Pero lejos de esa buena rueda externa, los papeles argentinos volvieron a agachar otro peldaño. Guzmán, siempre dándole buenas noticias a los privados, anunció que quiere colocarle más impuestos a las multinacionales, quiere seguir buscando cajas donde sea, para ir tapando agujeros para domar al mercado, hasta que se rinda y se ponga a sus pies, bajo control. Pero los bonos volvieron a caer ayer y las acciones también achicaron, sobre todo en Wall Street, donde hubo bajas de hasta el 4%. 

Las commodities, mejor

Y el tablero global mostró números que debieron impulsar a los papeles argentinos, pero eso no ocurrió. El petróleo bajó por el rebrote de Covid en países que casi no tenían contagios, como Israel y Gran Bretaña. Hubo debilidad para los metales, con oro y plata en leve baja y metales básicos mixtos. Critpomonedas repuntando tras las durísimas bajas de las semanas anteriores. Y un repunte significativo, del 2% al 6% en el precio de los granos, tanto en Chicago como en Rosario, lo que debería haberle entregado más reservas al BCRA, pero eso no ocurrió.

Los bonos argentinos achicaron ayer otro 0,8% y con una particularidad: hubo un gran volumen operado y más de la mitad de los negocios se transó en los dos principales titulos surgidos del canje de Guzmán, el AL30 y el GD30. Y junto con esa caída en los precios contado se convalidó la suba consecutiva número 11 del riesgo país, que ayer trepó otras 13 unidades, hasta 1.587 puntos básicos, con el mercado todavía digiriendo la baja de calificación que aplicó el MSCI.

Detrás el día sostenido en la Bolsa de Nueva York, las bolsas latinoamericanas no fueron una fiesta, pero tampoco una calamidad: la Bolsa de San Pablo subió 0,1% y la de México tuvo una leve baja del 0,4%. Pero la foto de la Bolsa de Buenos Aires fue claramente peor: con 1.131 millones de pesos operados en acciones y 2.380 millones de pesos en Cedears, el índice S&P Merval bajó otro 1,5%, mientras que en Nueva York Edenor tuvo un buen día ya que subió 4%, pero se anotaron bajas de hasta el 4,3% en papeles como Cresud, YPF, Despegar y Telecom.

¿Qué se viene por delante? El gran tema es la escasez de dólares. Muchas empresas privadas tienen vencimientos de Obligaciones Negociables (ON). Otras necesitan dólares para desarrollar inversiones. Y con la nota colocada por el MSCI el acceso al crédito ha quedado un poco más lejos. Y los operadores temen que vuelva a aparecer una muy mala noticia: que ante el vencimiento de una Obligación Negociable privada empiece una cadena de reperfilamientos, que abra la puerta a una situación más consciente para el ahorrista común, y que se despierte la idea de cancelar depósitos en los bancos.