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Retirarse muy bien

El Buen Retiro, una ficción argentina que se estrenó en Flow, generó un aire fresco en el universo

Pablo Manzotti Pablo Manzotti 10-10-2022
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“Los personajes son muy singulares. Y ese era uno de los objetivos: construirlos para que generen una comicidad. Pero algo que surge de manera natural por la dinámica misma, por la forma en que se relacionan entre ellas. Y a eso se suma una trama que podría encuadrarse dentro del policial”, comenta entusiasmado Pedro Levati, director de El Buen Retiro

Y no es para menos, porque su primera aproximación hace eje en una de las principales características de la miniserie: la interacción de sus protagonistas. Un grupo de actrices inmensas, un símbolo de la ficción en televisión. Y de los mejores relatos, claro. 

Betiana Blum, Mirta Busnelli, Claudia Lapacó y María Leal son esa amigas históricas que, en el último tramo de la vida, se unen para convivir juntas, cumpliendo el deseo de Norma (Busnelli) motorizado, no sin cuestionamientos internos, por su hijo Martín, compuesto por un notable Luciano Castro que en esta serie también logra un registro diferente a lo visto anteriormente del actor. Otro logro de Levati.

“Buscamos que no haya personajes malos o buenos tan definidos, unidimensionales, en ese aspecto apelamos a una narrativa un poco más moderna en dónde escaparnos de la telenovela clásica”, comenta el director aportando al perfil de los y las protagonistas de la historia. 

Y la actriz Mirta Busnelli también suma su mirada: “El hecho de que gran parte de los personajes principales sean mujeres muy grandes sale de lo común, de lo que ocurre habitualmente”. Y agrega Levati: “Con las actrices lo hemos trabajado mucho: desde la culpa o de cómo son los vínculos a determinada edad, la sexualidad en la tercera edad, el amor. El personaje de Mirtha se plante la felicidad y toma la decisión de ser feliz” 

“Me gustó ser protagonista pero no solo por el hecho de ser protagonista sino porque, fundamentalmente, la temática me incluía”, señala Busnelli. Algo absolutamente lapidario y certero: en un medio que privilegia la juventud como un valor inquebrantable y que parece detener la carrera de los artistas a los 50 años. 

Un formato que permite expandir límites preestablecidos

Además de la historia en sí misma y del notable cast, El Buen Retiro posee un aspecto formal desde su puesta en escena muy bien trabajado. La iluminación es un aspecto clave: ayuda a connotar la intimidad, el “ocaso” que atraviesan los personajes transitando el relato crepuscular. 

En ese marco, el realizador, explica: “Trabajamos mucho la puesta con Joaquín Neira, director de fotografía. Es una labor en equipo, que a mí me encanta, buscando que sea todo muy cuidado y que el corte final fuera más cinematográfico, por rotularlo de alguna manera. Se decidió que la luz tuviera esa personalidad para acompañar, un poco, a la trama policial y a esta oscuridad de los vínculos, a veces truncos y lograr esa estética que logra conceptualizar la idea central”.

Un dato no menor es que la miniserie logra mantener una identidad local pero con posibilidades de proyección internacional, un logro muy interesante. Y la buena recepción local posibilita pensar en que habrá un nuevo arco argumental, una segunda temporada. 

Un subgénero que busca aprovechar el momento de las plataformas 

La cantidad de contenidos audiovisuales, por momentos rozando la saturación, permiten abrir el abanico experimental más allá de la apuesta segura. La necesidad de relatos que pueblan la oferta y que mantengan una grilla importante de estrenos posibilita una constante de rodajes y consolidación de proyectos no siempre de buena calidad. No obstante, la cantidad permite algunas experiencias que se van abriendo paso. 

Las ficciones protagonizadas por adultos mayores se constituyeron, prácticamente, en un subgénero a explotar por las productoras de contenidos. 

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Hay varios títulos pero uno de los más interesante en términos de abordaje de la tercera edad desde diferentes perspectivas: amistad, sexo, proyectos a corto plazo es El Método Kominsky, producción original de Netflix que protagonizan Alan Arkin y Michael Douglas. No solo fue reconocida con varios premios sino que logró completar tres temporadas. 

El acercamiento a la temática adulta, a la cotidianeidad de esa franja etárea, sirvió como referencia para otras producciones similares. Sin ir más lejos, el director de El Buen Retiro, Pedro Levati, la eligió como uno de sus relatos de referencia al embarcarse en el nuevo proyecto. 

Siguiendo con la empresa de la N roja, otra serie que se inmersa en el mundo adulto mayor es Grace y Frankie, protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin y un éxito absoluto de siete temporadas.

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HBO picó en punta con la propuesta (como casi siempre) con la notable Getting On, de tres temporadas. Un relato de humor negrísimo que se sumerge en las historias cotidianas de un geriátrico y la asistencia de salud en el marco de la vida cotidiana. 

Pero, más allá de los relatos de comedia dramática, la opción por narrar historias con figuras protagónicas en la franja del adulto mayor también se extendió al ámbito del género de acción. 

Hace unas semanas, en esta misma sección, hablamos de la vigencia de Sylvester Stallone, que ya porta 76 años de vida. Y lo hace en proyectos de armas tomar. La película Nemesis (está disponible en Prime Video) y la serie de inminente estreno Tulsa King (Paramount Plus) son dos buenos ejemplos. 

El actor Liam Neeson directamente reperfiló toda su carrera como un héroe de acción adulto a partir de la saga Taken. Una trilogía que extendió sus posibilidades y relatos similares en decenas (literalmente) de películas más. 

En la actualidad, la plataforma Star+ (que es Disney) acaba de estrenar la serie The Old Man (El Viejo). Sí, parece un chiste desde lo evidente pero no lo es. Refiere a un ex agente de la CIA, ya jubilado hace años, que debe volver a la acción para enfrentar una conspiración que lo tuvo como protagonista en el pasado. El que toma la propuesta es nada menos que el genial Jeff Bridges, que viene de recuperarse de varios problemas de salud serios y que con este nuevo proyecto parece seguir los pasos de Neeson. Y con un aditamento superlativo: su contrafigura es otro veterano destacado. John Lithgow. Y todo termina siendo, nada más y nada menos, que el clásico duelo actoral de alta jerarquía

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