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Mortal Kombat 1: la saga más exitosa de videojuegos mantiene el brillo en su versión más cinematográfica

Después de 30 años con altos y bajos, Mortal Kombat 1 parece haber encontrado su identidad con el cine como principal referente y aliado. Con fundamentos para diferenciarlo de los títulos anteriores sin traicionar el espíritu, la nueva entrega no da señales de agotamiento.

Mortal Kombat 1: la saga más exitosa de videojuegos mantiene el brillo en su versión más cinematográfica
Pablo Planovsky 28 septiembre de 2023

Son varias las razones por las cuales Mortal Kombat supo consagrarse como la franquicia más exitosa de videojuegos de pelea después de tres décadas. Acaso no la más evidente, pero sí una de las más efectivas para que la franquicia no quedara obsoleta en el tiempo, fue la adopción del espíritu cinematográfico que la acompañó desde el génesis. La saga se nutre del cine como ninguna otra de su género. El más reciente lanzamiento, Mortal Kombat 1, atestigua y nutre sus raíces cinéfilas mientras confirma su necesidad de reinventarse.

Desde 1992, la franquicia vendió más de 80 millones de unidades a través de todas sus versiones, secuelas y spinoffs en distintas plataformas. Superó a titanes como Super Smash Bros., Tekken y Street Fighter: las otras marcas doradas en cuanto a ventas, recepción crítica y cantidad de jugadores. Pero Mortal Kombat supo distinguirse desde sus orígenes cuando a Scott Tobias y Ed Boon se les ocurrió hacer un juego de pelea como Street Fighter, pero con gráficos más "realistas". Actores digitalizados peleando en escenarios bidimensionales. La estrella del proyecto iba a ser Jean-Claude Van Damme, en un intento por capitalizar el fenómeno de películas como Bloodsport y Soldado Universal. El proyecto no prosperó como tal, pero el entusiasmo engendró Mortal Kombat. 

En 2023 el círculo se completa: la imagen y voz de Jean-Claude Van Damme están presentes como contenido descargable para Johnny Cage, el carismático personaje que en 1992 fue creado con el actor de Bloodsport como inspiración. 

Desde el título (Mortal Kombat 1), la nueva entrega sugiere un regreso a los inicios: no es, para nada, un retroceso en términos de calidad. Al contrario, mantiene el nivel que la saga supo reconquistar con su primer reinicio, en 2011, con Mortal Kombat (popularmente conocido como Mortal Kombat 9).

mortal kombat
 

Mortal Kombat 1 intenta conquistar a un público más grande que el amante de los juegos de pelea (un nicho dentro del mundo de los videojuegos) marcando una estrategia de mercado y diseño gamer más que interesante. El espíritu competitivo y la pronunciada curva de aprendizaje para jugar de manera aceptable a los juegos de pelea (hacer los famosos combos no solo requiere habilidad en las manos: demanda la paciencia, constancia y el tiempo de cualquiera que pretenda crecer) parece espantar a los jugadores más casuales. Que la mayoría de los videojuegos en este género se enfoque en el aspecto competitivo (que requiere tener a un jugador humano al lado, o mínimo, un netcode y conexión a internet más que decente) no ayuda a vender los títulos para los no tan interesados en el género, que quizás no comprendan cuál es la gracia que tiene competir en torneos.

Cuando Mortal Kombat (2011) reinició la saga y le devolvió el brillo que se estaba apagando, introdujo un concepto que no era del todo novedoso pero nunca se había hecho a ese nivel: un "modo historia" lleno de escenas cinematográficas que servían como algo más que recompensas por ganar peleas. Mortal Kombat hizo hincapié en eso que los videojuegos de pelea ni se molestaban en profundizar: el armado de un relato poblado por sus carismáticos personajes, legado que continuaron Mortal Kombat X y Mortal Kombat 11. Mortal Kombat 1 tiene dos honores: tener un mejor desarrollo argumental que sus dos antecesores y reencauzar un argumento que ya empezaba a arrinconarse a sí solo con sus propios arcos narrativos.

Un símbolo de la kultura gamer

Scorpion y Sub-Zero ya dejaron de ser simples ninjas chinos con distintos colores. Como casi todos los 23 personajes que están disponibles desde el día de lanzamiento, adquirieron personalidad propia. Aún cuando los personajes cumplan ciertos roles arquetípicos del género (el samurái ciego, el hechicero, etc.) son reconocidos gracias al talento y esfuerzo de animadores y guionistas. La plantilla por primera vez no introduce ningún personaje nuevo, pero apuesta a reincorporar algunos de la época en la que Mortal Kombat intentó dejar la jugabilidad en 2D. Mortal Kombat 4, con sus gráficos poligonales en tres dimensiones, no se caracterizó por ser de los mejores títulos de la saga. Más bien, lo contrario. 

El rediseño de los personajes es un acierto, en términos estético y (más importante) de jugabilidad. Hay suficiente variedad de estilos como para que ninguno se sienta una copia del otro. Los personajes y escenarios son más coloridos a comparación del tono oscuro y lúgubre que definió Mortal Kombat X, aunque no resulten tan distintos de la dirección artística que definió Mortal Kombat 11.

La mayor novedad es la introducción de asistencias, denominadas consecuentemente como "kameos" (otra palabra que reconoce el alma cinéfila de la franquicia). No son asistencias como las últimas versiones de Marvel Vs Capcom. Los kameos son personajes no jugables, en su mayoría, que aparecen por unos breves segundos para ayudar a cada combatiente. Aunque los últimos títulos se caracterizaron por tener rasgos distintivos (las armas en Deadly Alliance, los estilos en X, etc.), esta la primera vez que Mortal Kombat, franquiciada históricamente caracterizada por ser combates de 1 contra 1, introduce asistencias. La apuesta arriesgada dio frutos: los kameos le dan una profundidad extra a los combates, que ya no tienen elementos interactivos en los escenarios o barras de energía para hacer correr a los luchadores.

La violencia en los videojuegos, la polémica que llegó al Senado de Estados Unidos

Uno de los mayores legados "infames" de Mortal Kombat de 1992 fue la creación del instituto que califica y regula los videojuegos en Estados Unidos, de acuerdo a la cantidad de contenido adulto que ofrezcan. La polémica se hizo sentir en todo el mundo en los noventa: desmembramientos, decapitaciones, golpes que fracturan huesos u oponentes que son eliminados de las maneras más cruentas. El impacto cultural fue tan grande que, hasta el día de hoy, el término "Fatality", como el golpe de gracia que se le asiste a un rival, trascendió los videojuegos. 

Ese nivel de violencia explícita que causaba revuelo en esa década hoy tiene mucha competencia: Doom, Call Of Duty, Gears Of War, God Of War son juegos que no escatiman en mostrar mutilaciones igual (o más gráficas) que Mortal Kombat. Bajo la dirección de Ed Boon, el nuevo título sabe que es difícil competir con el inusitado nivel de violencia que abunda en la era transmedia. Las fatalities, que no escatiman en gore, apuestan por el espectáculo que funciona como un guiño cómplice al espectador.

En esa apuesta por el show (que va más allá de las fatalities) convive lo serio con lo humorístico y camp. Hay referencias a Aliens, Kill Bill Vol. II, Karate Kid y otros títulos de la cultura pop. La cantidad de referencias es vasta, pero no tanto como los desbloqueables que requieren un grind diseñado para mantener interesados a los jugadores casuales y no tanto: skins, kameos, fatalities y más requieren gastar las monedas mercancía del juego. Ese grind, cuyo objetivo es retener a la mayor cantidad posible de jugadores a través del tiempo (y ya es inevitable en la mayoría de los juegos que quieran crecer en el escenario online), está mejor implementado que en Injustice 2, otro título de Netherrealm, que combinaba el grind del sistema de artefactos en personajes con las cajas aleatorias de recompensas. 

Práctica que terminó categorizada, en algunos países europeos, como juegos de azar encubiertos.

Pero donde mejor se nota la capacidad de adaptación de la saga es en el diseño de los personajes, que tienen rasgos faciales orientales o están equipados y vestidos como para un combate real. Atrás parecen haber quedado las épocas en los que los personajes femeninos peleaban en bikini. La mentalidad de los consumidores en 2023 no es la misma que en 2011, parecen indicar las decisiones creativas.

Mortal Kombat 1 es ejemplar en el aspecto técnico y los valores de producción volcados sobre la presentación, la calidad "cinematográfica" del espectáculo y más. No puede revertir un talón de Aquiles de la serie: la música, que sigue tan anodina como siempre. En más de 30 años, el tema más reconocible de Mortal Kombat llegó (justamente) del cine y no de los videojuegos.

Si Kenshi está basado en Zatoichi, el espadachín ciego, y los últimos Mortal Kombat fueron presentando monstruos sacados directamente de películas (Alien, Freddy Krueger, el Depredador, por citar algunos ejemplos), este nuevo juego presenta como contenido pago descargable a John Cena dándole voz e imagen a Peacemaker, J.K. Simmons como Omni-Man y Anthony Starr como Homelander. No todas las estrellas de Hollywood pudieron adaptares con éxito a los videojuegos: Megan Fox puso el rostro para representar la versión digital de la vampírica Nitara. También la voz es la suya: el problema es que la actriz de Transformers apenas le da emoción o rango a sus líneas de diálogo. Como ocurrió en su momento con la incursión de Peter Dinklage en Destiny, quienes escuchen a Megan Fox en Mortal Kombat 1 preferirán olvidar lo oído.

Un futuro promisorio

Más allá de ciertos puntos objetables, Mortal Kombat 1 es uno de los mejores juegos de pelea del año y el comienzo triunfal de la franquicia en la corriente generación de consolas. El problemático lanzamiento en Nintendo Switch, plataforma incapaz de correr el juego como se debe, permite comprender por qué no hay versiones de MK1 para las anteriores consolas de Sony y Microsoft; optando por Xbox Series S/X, Playstation 5 y PC).

Aunque parezca algo que se da por sentado, los valores de producción (visuales y sonoros) de Mortal Kombat 1 no son comunes en los juegos de pelea. La franquicia consiguió un estándar alto que no tiene que envidarle mucho a ciertas producciones cinematográficas. El cine que ama Ed Boon, director artístico y padre de la franquicia, es la llama que guía la visión de lo que (a esta altura), podríamos entender como un autor del gaming. Mantener el nivel e interés que revitalizó la saga en 2011 no es sencillo. Mortal Kombat 1, como los 3 títulos anteriores, lo consigue. Revisado en Xbox Series S.

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