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Argentina, 1985: "Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla"

Previo a su lanzamiento, la película ya había recibido numerosos premios a nivel internacional

La película es precandidata para competir a los Premios Oscar
La película es precandidata para competir a los Premios Oscar
Ludmila Di Grande Ludmila Di Grande 04-10-2022
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Con 30.000 espectadores a tan solo 24 horas de su estreno, Argentina, 1985 es una película inspirada en la historia real del fiscal Julio Strassera, el abogado Luis Moreno Ocampo y su joven equipo jurídico que se atrevieron a acusar, a contrarreloj y bajo constante amenaza, a la dictadura militar instaurada en Argentina desde 1976 a 1983.

El film candidato al Oscar relata la investigación del juicio contra los 9 comandantes responsables de llevar a cabo un plan sistemático de desaparición de personas a lo largo de todo el país durante un régimen calificado bajo la categoría de “terrorismo de Estado”.

Argentina, 1985, dirigida por Santiago Mitre, tiene la peculiaridad de no ser ”spoileable” ya que quien conoce un poco de historia argentina, conoce el final.

Sin embargo, Mitre busca mostrar cómo era vivir en aquellos tiempos oscuros en que, aún ya estando en democracia, las Fuerzas Armadas acechaban tanto al poder político como al judicial. También, pone de manifiesto el amplio apoyo social que seguía teniendo la dictadura. 

En este contexto, Strassera (Ricardo Darín) y Moreno Ocampo (Peter Lanzani) serán los encargados de llevar adelante el juicio más importante de la historia argentina. 

Las amenazas contra ellos eran constantes, nadie se quería involucrar, todo parecía ser una trampa. Incluso el propio Strassera se mostraba escéptico frente a la posibilidad de meter presos a los dictadores.

Sus dudas se despejaron cuando un grupo de jóvenes, tan novatos como valientes y decididos, comenzaron a investigar los horrores cometidos por las castas militares con la creencia firme que la impunidad no era una opción.

Así, la película retrata la importancia que tuvo la juventud en hacer justicia y en defender contra viento y marea la democracia. Un baluarte que a veces no parece estar demasiado presente en nuestros días. Tal vez por costumbre o tal vez por no vivir en carne propia el terror de aquel pasado.

Por otro lado, Mitre logra de manera exitosa descontracturar al espectador a través de un sarcasmo cómico que lejos está de quitarle seriedad y respeto a la historia. El humor justo en los momentos correctos.

Los actores parecen estar diseñados para los papeles que interpretan. El espectador siente con ellos la mezcla de emociones que experimentan.

La impecable puesta en escena y fotografía transportan sin escalas a 1985

Sin embargo, la película carece de la emotividad que suele generar este episodio histórico en la sociedad argentina. Los testimonios de las víctimas de la dictadura no terminan de transmitir completamente el horror de lo vivido. 

En contraste, la serie “Voces para una sentencia. Memoria del Juicio a las Juntas” tiene la capacidad de dejar sin aliento, de hacer un nudo en la garganta difícil de quitar. 

Esta compila los principales hechos que tuvieron lugar antes, durante y después del juicio. Los testimonios que muestra son mucho más crudos y desgarradores.

En este sentido, a Argentina, 1985 le falta fuerza. 

A pesar de ello, la escena del alegato final del fiscal Strassera tuvo la capacidad de conmover a la sala (llena por cierto). El “Nunca Más” seguido de la ovación de los espectadores ilustra que la película alcanzó su objetivo: mantener viva la memoria.

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