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¿Un comienzo alcista?

Si bien la historia no siempre es un buen predictor, resulta clave acertar en dónde se ubicaría el máximo inflacionario en este nuevo ciclo que estamos viviendo para poder visualizar el inicio del próximo bull market. Esa es la pregunta del millón.

¿Un comienzo alcista?
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El discurso de Jerome Powell ha generado múltiples reacciones en mercados como el de monedas, renta fija, commodities y acciones, especialmente con tasas de interés explotando hacia arriba a ambos extremos de la curva: corto y largo. 

Todos los años se realiza una reunión clave en cuestiones de política monetaria en Jackson Hole, de ahí su relevancia y que el mercado pose su mirada en los comentarios del presidente de la Fed. Y lo que remarcó Powell sobre la política monetaria fue diseñar la actual sobre la base de lo aprendido durante la década de los '70. 

Década que fue caracterizada por un fuerte proceso inflacionario. La de los '70 arranca con un desempleo de 3,50% y para cuando la inflación finalmente se doblega en 1983, el desempleo llegó a 10,80%.

¿Cuál es la situación hoy? 

El desempleo es de 3,70% y la inflación corre al 8,50% anual. Por ende, cabría preguntarse en qué magnitud la Fed debería castigar al mercado laboral para bajar la inflación a su zona de confort de 2%. 

Inflación en EE.UU. y dos dinámicas opuestas. Por un lado, “headline (inflación total)” y, por el otro, “core (inflación núcleo)”. Aparecen simultáneamente:

  1. Presiones deflacionarias sobre el “frente de inflación headline” con commodites que han colapsado recientemente. 
  2. La inflación “core” no cede de la mano de un mercado laboral muy firme, con salarios creciendo al 5% anual (muy por encima de la zona de confort de la Fed en 2%).

En este contexto, la historia pasada se torna sumamente relevante y quizá para intentar inferir eventos futuros sea útil analizar los eventos del pasado en dos dimensiones:

  1. Evolución de la inflación anualizada minorista de Estados Unidos (CPI headline).
  2. Retornos del S&P (índice de acciones norteamericanas).

Resulta interesante recordar el peso que la Fed pone a la dinámica del mercado de acciones, subiendo en el sentido que se potencia al consumo a través de un “efecto riqueza positivo”. Al igual que un mercado bajista, genera un “efecto riqueza negativo” deprimiendo al consumo (aplacancando la inflación). 

Parecería que cada vez que los índices de acciones intentan recuperar aparece la Fed nuevamente para romperlos. 

La dinámica de la inflación de EE.UU. en la década de los '70 tuvo varias características. Por una parte, la inflación subiendo desde junio de 1972 hasta diciembre de 1974 (medida por el CPI headline llegó a niveles del 12% anual) y desde diciembre de 1976 hasta marzo de 1980 (15% anual). 

Por otra parte, la inflación bajando desde diciembre de 1974 hasta diciembre de 1976 (medida por el CPI headline llegó a niveles del 5% anual) y desde marzo de 1980 hasta junio de 1983 (3% anual). Ahora cabe destacar lo resiliente y rebelde que puede ser esta dinámica.  En efecto, en diciembre de 1974, hizo un falso máximo para luego llegar al verdadero máximo en marzo de 1980.

Y es esto lo que remarcó Powell en su discurso de Jackson Hole con no repetir los errores de los '70. De alguna manera, se correlaciona al concepto de no bajar la actitud hawkish (restrictivo monetariamente) ante las primeras mejoras en el frente inflacionario que tarde o temprano irán ocurriendo.

Si comparamos estos periodos con los retornos que el S&P exhibió, vemos que desde junio de 1972 hasta diciembre de 1974 el S&P tuvo un retorno negativo de -36% y que desde diciembre de 1976 hasta marzo de 1980 fue de -5%. 

Mientras que desde diciembre de 1974 hasta diciembre de 1976 el S&P tuvo un retorno positivo de +57% y desde marzo de 1980 hasta junio de 1983 fue de +65%. En pocas palabras, los dos períodos de baja inflación se caracterizaron por fuertes subas del S&P (+57% y +65%). 

Pero también desde junio de 1972 a marzo de 1980 el retorno acumulado del S&P fue de -5% o sea, hasta que la inflación no fue vencida definitivamente, el S&P lateralizó casi por una década completa y durante dicha década mostró violentos periodos de subas y bajas.

En síntesis, el S&P entra en un convencido bull market (mercado alcista) solo cuando la inflación alcanza definitivamente su punto máximo en marzo de 1980. 

Si bien la historia no siempre es un buen predictor, parecería, sin embargo, que resulta clave acertar en dónde se ubicaría el máximo inflacionario en este nuevo ciclo que estamos viviendo para poder visualizar el inicio del próximo bull market. Esa es la pregunta del millón.

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