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Lula da Silva y Biden se reúnen para defender la democracia

El líder de Brasil se reunirá hoy con el líder demócrata en la Casa Blanca y buscarán dar un mensaje de unidad frente a los ataques a las instituciones públicas que sufrieron sus países. Además, conversarán sobre el cambio climático y sus actuales vínculos con China.

Lula con Jake Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU.
Lula con Jake Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU.
Damián Cichero 10 febrero de 2023

El 31 de octubre de 2022, tras derrotar a Jair Bolsonaro en el balotaje presidencial de Brasil, Lula da Silva dio un histórico discurso en el que dijo que su país era demasiado grande para "ser relegado al triste papel de paria del mundo" y así les confirmaba a todos que "Brasil ha vuelto".

Con estas palabras el líder del Partido de los Trabajadores dejaba en claro que, a diferencia de su predecesor, que aplicó una política exterior aislacionista, buscaría revitalizar el papel de su país en el mundo.

Y tan en serio se tomó esta promesa que, desde que asumió el pasado 1 de enero, ya visitó Argentina y Uruguay, en donde se reunió con Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou, respectivamente. Además, recibió en Brasilia al canciller alemán Olaf Scholz, quien se convirtió en el primer líder germano en visitar el gigante sudamericano desde 2015.

Pero, aunque estos han sido importantes pasos para Lula, la frutilla del postre está por llegar: ayer, se tomó un avión rumbo a Washington y hoy se reunirá en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Una relación deteriorada

Aunque obviamente Lula será quien más se beneficie con el encuentro, para Biden también tendrá una gran importancia.

En 2024, las relaciones entre Brasil y Estados Unidos cumplirán 200 años. Y, aunque durante mucho tiempo, ambos compitieron por ser la potencia dominante en América del Sur, desde hacía ya varias décadas eran importantes aliados.

Sin embargo, el vínculo entre Washington y Brasilia se vio significativamente deteriorado desde que Biden llegó al poder en enero de 2021, si bien no fue todo culpa del líder demócrata.

En realidad, en Brasil todavía gobernaba Bolsonaro, "amigo" del expresidente estadounidense Donald Trump.

El republicano perdió las elecciones presidenciales a manos de Biden, pero no solo nunca reconoció formalmente su derrota, sino que realizó múltiples denuncias de fraude electoral sin pruebas concretas.

Y el propio Bolsonaro no tuvo mejor idea que respaldar a Trump: "Tengo mis fuentes, hubo fraude en elecciones de EE.UU.".

A esto se sumó que el líder brasileño, al igual que Trump, es un negacionista del cambio climático, una de las principales banderas con las que Biden llegó al poder. Así, desde un comienzo, casi no existió ningún vínculo entre los mandatarios.

Por ello, el triunfo de Lula representa para Biden la oportunidad de revitalizar la relación entre las dos democracias más grandes de toda América.

Una agenda muy cargada

Como era de esperar, uno de los temas más importantes que ambos líderes abordarán es el de la lucha contra el cambio climático, algo que Lula considera como una prioridad.

El nuevo gobierno brasileño está muy ansioso de que más países contribuyan al Fondo Amazonía, iniciado por Alemania y Noruega, para respaldar la protección de la selva tropical.

En este sentido, desde el gobierno de EE.UU. estarían considerando unirse, con US$ 1.300 millones, al fondo multilateral destinado a combatir la deforestación. Quien justamente viajó con Lula a Washington fue la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, y se espera que se reúna con el enviado especial para el clima de Biden, John Kerry. 

Por otra parte, ambos países afirmaron que la reunión entre los presidentes representa una muestra de apoyo a las instituciones democráticas tanto de Brasil como de EE.UU., luego de que ambos sufrieran importantes ataques a sus edificios públicos.

El 6 de enero de 2021, antes de que Biden asumiera, seguidores de Trump, fomentados por sus discursos de fraude, atacaron el Capitolio. Y casi exactamente dos años después, el 8 de enero de 2023, los seguidores de Bolsonaro invadieron el Palacio presidencial, el Congreso y la sede de la Corte Suprema de Justicia. 

Sin embargo, lo dramático del caso brasileño fue que, desde hacía meses, se advertía que una situación similar a la norteamericana se podía llegar a desarrollar en Brasilia, ya que Bolsonaro, durante largo tiempo, denunció infundadamente que el sistema de votación electrónico de su país era muy manipulable.

Las coincidencias son tan altas que en diciembre el propio Lula dijo que él y Biden tenían "mucho de qué hablar porque EE.UU. sufre de una necesidad democrática tanto como Brasil" (...) El daño que le hizo Trump a la democracia estadounidense es el mismo que le hizo Bolsonaro a Brasil".

Importantes diferencias

Pero, más allá de las coincidencias, Lula no se subordinará a EE.UU. y continuará con su plan de revitalizar el papel de su país. Por ello, durante su reunión también planteará algunos temas polémicos.

Por un lado, un Lula mucho más cercano a la izquierda latinoamericana que en sus anteriores mandatos ya confirmó que su país retomará las relaciones con Cuba y Venezuela, las cuales se rompieron en 2016 por órdenes de Bolsonaro. En este sentido, le planteará a Biden la injusticia de las sanciones económicas estadounidenses contra La Habana y Caracas. 

Además, ya aclaró que se opondrá a cualquier invitación para que Brasil se involucre del lado de la OTAN en Ucrania: "No creo que Biden me convoque para participar de la guerra en Ucrania porque Brasil no participará".

Actualmente, y por iniciativa de Lula en sus primeros mandatos, Brasil forma parte de los BRICS junto a Rusia, India, China y Sudáfrica. El grupo justamente busca crear un sistema internacional mucho más justo, y por ello ninguno de sus miembros ha condenado la invasión rusa de Ucrania. 

Estos cinco países, que buscan fomentar la cooperación Sur-Sur, representan el 25% del PIB mundial, más del 43% de la población de todo el planeta y movilizan el 20% de la inversión internacional. 

Por otra parte, Lula y Biden discutirán las relaciones comerciales entre ambos y con China

Hoy en día, EE.UU. es el segundo socio comercial más importante de Brasil, solo por detrás justamente de China: más del 11% de las exportaciones brasileñas van hacia el país norteamericano, mientras que un 17,7% de sus importaciones provienen de allí. 

Respecto a China, principal socio de Brasil desde 2009, el comercio bidireccional alcanzó los US$ 172.000 millones en 2022. Aproximadamente, más del 30% de las exportaciones brasileñas van hacia el gigante asiático, mientras que más del 22% de sus importaciones provienen de allí. 

Para Lula, la relación de su país con China es trascendental y por ello, en marzo, viajará hacia allí para reunirse con el líder Xi Jinping. Esta es una clara prueba de que EE.UU. continúa perdiendo terreno en América del Sur, región a la que llegó a considerar como su "patio trasero". 

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