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Si no saliste, quedate, pero si estás afuera, no entres

Las commodities bajan y la tasa internacional se encarece: eso provocó salto del dólar y una caída profunda en bonos y acciones locales

Luis Varela Luis Varela 26-06-2022
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A 32 meses de iniciada la pandemia de Covid-19 y a 124 días de iniciada la invasión rusa a Ucrania, la crisis (tanto global como local) está entrando en una nueva fase. La incertidumbre sigue siendo la misma, porque nadie sabe hasta dónde seguirá presionando Putin y mucho más se desconoce qué hará la Unión Europea, la OTAN y el G7 si las condiciones de escasez siguen dominando.

Todo pareciera indicar que le era del hielo ha llegado, pero con una gran diferencia: la Reserva Federal de EE.UU. acaba de subir las tasas cortas, las largas están arriba del 3,2% anual, Jerome Powell amenaza con subir más el costo del dinero si la inflación sigue presionando, y ese semáforo cambió por completo la dirección de las commodities. Los precios de las materias primas, que subían sin parar, y que de alguna manera se convertían en viento de cola para Argentina, acaban de darse vuelta.

El mayor interés pagado por los bonos estatales norteamericanos provocó lo que usualmente se denomina vuelo a la calidad: los inversores de países con monedas o economías débiles se corrieron con mayor velocidad hacia el dólar, en tanto que las naciones más sólidas aguantaron el embate. Por eso, la semana pasada en el exterior el dólar saltó 4,7% en Chile, 2,1% en Brasil y subió 0,2% en Japón, pero bajó 0,3% contra la libra, 0,4% contra el yuan, 0,5% contra el euro y achicó nada menos que 1,3% contra el franco suizo.

El dólar en Argentina

En el mercado cambiario argentino, luego del overshooting que tuvieron los dólares financieros libres en la semana anterior, en los últimos días el rulo o los bucles de los especuladores hicieron que la distancia entre el dólar blue, el MEP y el contado con liquidación se acercaran. En las cuatro ruedas de la semana pasada, el CCL bajó 2,1% y el MEP achicó 1%, pero el dólar blue brincó 4,6% hasta un récord histórico nominal de $226, con un escalón que se acerca al resto de los dólares, que cotizan entre $233 y $239.

Y la causa del freno del MEP y del CCL puede explicarse porque el Banco Central directamente quemó reservas. En el mes que más divisas debió haber juntado por la oleada de liquidación de cosecha de parte del campo, Reconquista 266 se vació. Para entender el tamaño del esfuerzo debe precisarse que en 2021, en junio el Central sumó reservas por US$ 564 millones y en enero-junio las incrementó en US$ 3.029 millones. 

  • Pero esta vez, en un caer indefinidamente, en 2022, en junio lleva perdidos US$ 3.556 millones y en enero-junio (descontando los DEG del FMI) el derrumbe de reservas es de US$ 7.805 millones.

Caída de las commodities

Este freno en la corrida viene con noticias muy malas desde el espectro internacional, con un ventarrón de frente. Por la suba de tasas estadounidenses (y la absorción de dólares vía venta de bonos de la Fed, de a US$ 47.500 millones por mes por ahora, un monto que subirá a US$ 95.000 millones), la estrepitosa suba de todos las commodities se dio vuelta.

En lo que va de junio sólo el oro y la onza de plata más o menos mantuvieron su valor (bajaron apenas 1% promedio), pero el resto de los valores sufrió una estocada: la soja cae 4,5% en Chicago, en Rosario los granos bajan entre 6% y 20%, el petróleo achica casi 7% y los metales básicos, insumos de las industrias, se hunden entre 11% y 22%, todo por temor a que la economía planetaria puede entrar en estancamiento, en recesión o en el peor de los casos en depresión. Y el premio de los bonos de la Fed directamente provocó un criptoinvierno, con el Bitcoin desplomándose 33%, y fue el que menos sufrió de todo ese panel.

Al caer las materias primas y al volar los capitales de las economías más débiles, hubo un vuelco en la evolución de los índices bursátiles globales. 

Como ahora los precios de las cosas están a la baja, los especuladores de Wall Street creen que no será necesario que la Fed suba tanto la tasa de interés y, en consecuencia, la semana pasada la Bolsa de Nueva York subió 6% promedio, Tokio mejoró 2% (por la política ultra expansiva del Banco de Japón) y Madrid levantó 1,2% (por el resultado electoral en Andalucía). Pero todo el resto estuvo a la baja: Frankfurt, México, San Pablo y Santiago de Chile cedieron1% promedio, y la Bolsa de Buenos Aires fue por lejos la peor de todas, con una caída del 5% en pesos y del 9% en dólares, durísimo.

Las acciones sufren

En el mercado bursátil porteño hay un cúmulo de empresas que anotan en junio caídas en pesos de entre el 10% y el 26%. Y el derrumbe de los bonos casi no tiene precedente: la baja es tan pronunciada que el riesgo país llegó a un récord absoluto post canje de 2.400 puntos básicos. Y esta profundización de la mala nota no se explica por la herencia de Macri, ni por el Covid, ni por la guerra en Ucrania: a fines de diciembre último el riesgo argentino era de 1.688 puntos y el promedio de los países vecinos era de 218 puntos, por lo que el riesgo local era 7,7 veces mayor. Y el viernes pasado el riesgo argentino fue de 2.400 puntos y el promedio de los países vecinos fue de 270 puntos, por lo que ahora el riesgo argentino es 8,9 veces más alto. Frente a semejante estocada los consejeros de inversión aconsejan: “si no saliste quedate, pero si estás afuera no entres”.

¿Cuál es la causa de esta situación de "standalone" que se va profundizando cada vez más? La coalición gobernante se hizo trizas: buscando una oportunidad para sobrevivir en la elección de 2023, Cristina Kirchner se colocó como la principal opositora de Alberto Fernández y Sergio Massa está amenazando con bajar al Frente Renovador, también abandonando el barco del Frente de Todos. Y en la oposición la interna y las diferencias son tan grandes, que nadie sabe ni dónde está parado ni cuál puede ser el plan que saque a la Argentina del actual problema. El país está bloqueado por falta de gasoil y más de 3.000.000 de trabajadores informales ganando $38.000 pesos por mes.

***

Guzmán enfrenta el desafío de colocar más deuda

Además de bajar el precio de los granos, de terminarse el semestre con ventas gruesas y de perder reservas sin fin (con Guzmán esperando ansioso que lleguen los nuevos DEG del FMI para respirar un poco), la profundización de la crisis se detonó porque el mercado local percibió una maniobra contable de Guzmán con los bonos en pesos, con una venta masiva de estos papeles conseguir fondos y poder cubrir los vencimientos que llegan a fin de mes. El ministro hizo un canje de papeles que había en organismos oficiales y logró bajar el vencimiento que se acumula esta semana de $580.000 millones a unos $200.000 millones, que también serán difíciles de cubrir, pero que ahora no se presenta como una montaña tan infranqueable.

Con ese objetivo, con el mercado local muy nervioso, mañana Guzmán saldrá a colocar más deuda en pesos en Lelites, Ledes, Lecer a fondos de inversión y creadores de mercado (con titulos muy cortos a tasa o ajustados por CER) y deuda en pesos atada al dólar (dollar linked) a inversores en general (con titulos un poco más largos).

En detalle, a los Fondos Comunes de Inversión les ofrecerá una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de julio de 2022 (nueva). Mientras que a los denominados creadores de mercado les ofrecerá seis letras diferentes: una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de agosto de 2022 (s31g2 - reapertura); una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 21 de octubre de 2022 (x21o2 - reapertura); una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de octubre de 2022 (s31o2 - reapertura); una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 23 de noviembre de 2022 (x23n2 - nueva); una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 30 de noviembre de 2022 (s30n2 - reapertura) y una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 16 de diciembre de 2022 (x16d2 - reapertura). Es decir todos papeles con vencimientos muy cortos, que deberá volver a renovar antes de fin de año, y con montos que serán todavía más grandes.

En cambio, a los inversores comunes en general les ofrecerá dos bonos atados al dólar: un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,30% vencimiento 28 de abril de 2023 (tv23d - reapertura) y un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,40% vencimiento 30 de abril de 2024 (tv24d - reapertura). O sea papeles argentinos que evolucionará con el tipo de cambio más un pequeño interés extra, la mitad vencerá antes de las PASO y la otra mitad las heredará el gobierno que surja de la elección de diciembre de 2023. Un premio bien magro, ya que hay muchas ON locales que prometen pagar tasas en dólares de entre 6% y 12% anual. Y hay muchos bonos internacionales investment grade que ahora tienen tasas a vencimiento de más del 5% anual. 

Por las condiciones que se vieron en los últimos días, el mercado de pesos quedó completamente roto. Esto quiere decir que los inversores privados, los reales, temen una de dos cosas: un reperfilamiento o una devaluación abrupta. 

  • El gran temor de todo el mercado es si Guzmán va a tener la capacidad para seguir renovando (rolleando) los bonos que van venciendo. El inversor medio está convencido de que no podrá hacerlo, pero los analistas entienden que los va a poder rolear, de alguna manera: "van a seguir manejando todo hasta que se recupere un freno en la caída, y se llegue a un nuevo equilibrio pagando tasas más altas, lo harán en esta licitación o en las dos programadas para julio". 

¿Quién le prestará más pesos a Guzmán? Los expertos dicen que lo que no consiga en el mercado, lo obtendrá de parte del BCRA que emitirá pesos o venderá dólares y le dará pesos. Por supuesto, todo eso seguirá manteniendo la inflación inflamada, y si el IPC llega a mostrar otros dos meses con una tasa mensual cercana al 5%.

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