Trump sacó a EE.UU. del Acuerdo de París y complica su objetivo

Aún con el país, no estaba garantizado su cumplimiento y, sin él, menos. ¿Cuál es el impacto global y local de la decisión?

02-06-2017
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Por Facundo Matos Peychaux

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, anunciada ayer por Donald Trump, generó revuelo en todo el mundo. Por su lugar de primera potencia económica a nivel global, segundo país con mayores emisiones de gas de efecto invernadero y uno de los mayores determinantes de la agenda política a nivel global, la decisión tomada por Estados Unidos abre un panorama incierto para la lucha contra el cambio climático.

En conferencia de prensa desde las afueras de la Casa Blanca, el presidente norteamericano defendió la salida del país del acuerdo alcanzado tras varios años de cooperación internacional entre casi 200 países, catalogándolo como “injusto” y “desventajoso” para los trabajadores estadounidenses. “Es un acuerdo desventajoso para Estados Unidos, solo beneficioso para otros países, que deja a los trabajadores norteamericanos, a quienes amo, y a los contribuyentes, a que absorban el costo en términos de pérdidas de trabajos, menores salarios, fábricas cerradas y una economía muy deteriorada”, argumentó y le puso números al costo: 2,7 millones de empleos perdidos para 2025.

En ese sentido, advirtió que la salida del país será para negociar su reingreso en el futuro a un acuerdo que sea “justo” para Estados Unidos. “Estamos saliendo, pero empezaremos a negociar y veremos si podemos hacer un convenio que sea justo. Si podemos, bien. Si no, también”, planteó el mandatario. Las perspectivas, no obstante, son negativas en el corto plazo.

El impacto global

“Las consecuencias van a ser bastante importantes, porque ya hay cuentas que dicen que el Acuerdo de París, con los compromisos que presentaron los países, no llega al objetivo. Y al irse Estados Unidos, menos se va a llegar todavía”, advierte Mariana Conte Grande, especialista en economía ambiental de la UCEMA. El objetivo consensuado en París, era que la temperatura promedio del mundo no creciera de aquí a 2100 en más de dos grados con respecto a previo a la Revolución Industrial. Según Conte Grande, con los compromisos actuales ?incluyendo el de Estados Unidos?, la temperatura ya aumentaría entre 2,7 y 3,7 grados.

Tras el anuncio de ayer, las especulaciones en torno al futuro del acuerdo eran diversas. Al menos formalmente, el acuerdo no corre riesgo de perecer, dado que eso sucedería solo si no estuviera garantizado el compromiso de 55% de los países firmantes o de representantes de al menos 55% de las emisiones. En cambio, “el peor escenario es que los demás países ahora no hicieran nada”, reconoce economista de UCEMA y cita por caso que “desde que Trump le sacó prioridad a los temas ambientales, el tema ha perdido peso en las agendas de los países no desarrollados agendas”.

Sin embargo, el efecto negativo podría matizarse por varias vías. “Una es local: que el pueblo norteamericano apoye el acuerdo y le ponga trabas en el Congreso; otra es que de todas maneras, los gobiernos de las ciudades o los Estados sigan llevando adelante iniciativas. No sería a la misma escala (que si el gobierno federal participara), pero la suma de todos los Estados puede morigerar un poco el efecto”, señala.

Las esperanzas más grandes, no obstante, vienen del oeste. Como sucedió ante el repliegue de Estados Unidos hacia el proteccionismo, los gobiernos de Europa ?o incluso de China, que viene revirtiendo su posición pasada con respecto al tema? podrían tomar la iniciativa. “Es lo más probable que pase. Alemania y Francia están muy consustancia Trump dos con el tema; Angela Merkel ha liderado en estos temas desde siempre y Emmanuel Macron, ahora, ha declarado su interés en esto. Inglaterra también tiene muchas iniciativas”, asegura Conte Grand. En ese sentido, ayer Merkel manifestó que “lamenta” la decisión de Trump, mientras que Macron fue aún más enfático. “No hay nada que renegociar”, le contestó el recientemente electo presidente de Francia.

El impacto local

En Argentina, en tanto, el efecto es más difuso. Por un lado, el interés que despiertan las energías renovables tanto en el Gobierno Nacional y los provinciales como entre los actores privados, difícilmente se vea afectado, ya que no responde solo a la “cuestión verde” ni específicamente al compromiso argentino en París.

Sin embargo, si Europa endureciera su actitud a favor del acuerdo y en contra de la postura de Trump, muchos países periféricos ?entre ellos, Argentina? podrían quedar entre la espada y la pared. ¿Cuestionará la decisión de Trump el gobierno argentino, conforme a la importancia que le ha dado al tema hasta hoy, o no dirá nada para evitar un conflicto en su acercamiento a Estados Unidos?

“Imagino que Argentina seguirá haciendo las cosas por temor a un conflicto con Europa, pero sin decir mucho contra Estados Unidos, porque no le conviene pelearse con Trump. Nos pone en un lugar de incertidumbre”, arriesga Conte Grand.

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