El Gobierno sale a colocar deuda y el mercado no confía

Mientras la renegociación de la deuda sigue avanzando, el Gobierno y las provincias tienen que cubrir gastos pero, por desconfianza, la recaudación bajó. Hoy Economía colocará tres bonos. En el mercado esperan pocas presentaciones. Reperfilar unilateralmente tiene un costo similar al default.

2 de marzo, 2020

guzmán

Por Luis Varela 

 

Algunos analistas sostienen que “Alberto necesita un Alberto”. Con esto quieren explicar que los Kirchner (Néstor y Cristina) tuvieron a un jefe de Gabinete profesional, que se ocupaba ciertamente de todas las urgencias. Y con eso afirman, de algún modo, que algunos miembros del gabinete actual están verdes o no tienen la eficacia suficiente como para ocupar el cargo.

 

Alberto Fernández arrancó bien en diciembre. Con el triunfo del peronismo en las PASO, los bonos argentinos habían caído 43% promedio y los precios siguieron muertos hasta diciembre. Pero los primeros pasos de Fernández cayeron bien, los valores repuntaron 30% (quedando igual 28% abajo de la sorpresa que dejó el PJ de nuevo en el poder). Pero tras ese repunte llegó el planteo agresivo de Axel Kicillof hace un mes por un bono (el BP21) que terminó pagando. Con eso, los papeles volvieron a caer otro 10%, el riesgo país subió de 1.770 a 2.263 puntos. Y ahora los inversores ven un bono argentino, y miran para otra parte.

 

Con esa situación en el medio, que por supuesto viene coronada por un verdadero caos internacional por el virus originado en China, el ministro de Economía, Martín Guzmán, sale hoy a intentar colocar deuda en pesos, con legislación argentina, y lo cierto es que los que le prestan plata son cada vez menos.

 

Hoy intentará colocar tres bonos (Lebad, Boncer y Bonte 2020). Hay que presentar el dinero (entre las 10 y las 15) y el miércoles se liquidará lo decidido. La Lebad es una Letra del Tesoro en pesos Badlar privada + 200 pbs. con vencimiento el 28 de agosto de 2020. El Boncer es un Bono del Tesoro Nacional en pesos con ajuste por C.E.R. 1% con vencimiento el 5 de agosto de 2021. Y el Bonte 2020 es un Bono del Tesoro Nacional en pesos a tasa fija con vencimiento el 21 de noviembre de 2020.

 

La gran pregunta es cuanta gente se presentará a este llamado.

 

La duda surge por varios elementos. La semana pasada la provincia de La Rioja no pagó en tiempo y forma un bono por US$ 14,7 millones que debió pagar (entró en un período de 30 días, en el que irá negociando, para ver si puede pagar menos).

 

Y, además de eso, en este marzo, sólo en marzo, seis provincias enfrentarán vencimientos en dólares por US$ 105,3 millones. Salta deberá pagar el 16 un bono por US$ 13 millones. Buenos Aires, también eses día, afrontará un pago de US$ 57 millones. Jujuy el 20 de marzo, US$ 9 millones. Santa Fe el 23 de marzo US$ 8,7 millones. Y dos días después Córdoba US$ 6 millones y Chubut (que está fundida) US$ 11,6 millones.

 

En general no son montos grandes, no son imposibles de pagar. Pero en medio de la negociación global de la deuda, la Casa Rosada les pide a los gobernadores que reperfilen los pagos. Es parte de la estrategia. Obviamente, reperfilar quiere decir no pagar en tiempo y forma, sino esperar el plazo que permite la legislación del bono que se está endeudando.

 

En general, los bonos Ley New York (que fueron tomados porque en el mercado local, con ley local, nadie prestaba un centavo) tienen un plazo extra de 30 días siguientes al vencimiento. Si pasado ese tiempo el bono no se paga, puede ser declarado efectivamente en default. Y, con eso, los acreedores puedan iniciar acciones legales en la jurisdicción que corresponda.

 

Por eso, si Fernández continúa con el “sí pero no” el financiamiento seguirá desaparecido. Y por más que acuerde lo que sea con el FMI, si los bonistas extranjeros, que tienen bonos Ley New York se encuentran con una sorpresa no aceptada, las ventanillas seguirán cerradas.

 

Hay que entender que muchos acreedores son grandes fondos de pensión del exterior, y sus posiciones en títulos argentinos son mínimas para ellos, pero gigantes para nosotros. Y estos llamados a negociar ni siquiera son escuchados. Los que tienen bonos con ley New York y ven que la Argentina hará más de lo mismo (ya entramos en default nueve veces), pasarán el tema a sus abogados, para que vayan preparando cada caso. Y obviamente, tal como pasó en los defaults anteriores, el dinero amparado bajo ley NY será pagado dólar sobre dólar, en cuatro, seis u ocho años, más todas las costas y reclamos adicionales.

 

Y si Guzmán le “hace pito catalán” a los que tienen bonos ley argentina, se verá obligado a hacer la “gran Scioli”, tan criticado por su presencia en el Congreso el otro día para avanzar con la reforma a las jubilaciones. En enero de 2011, para seguir en carrera, Daniel Scioli emitió un bono demencial: tomó US$ 750 millones prometiendo una tasa del 10,875% anual, firmando y confirmando el pago ante tribunales neoyorquinos. Lo hizo porque los maestros de aquella época lo amenazaban con no iniciar las clases.

 

Hoy empiezan las clases en casi todas las escuelas argentinas. El gobernador Kicillof logró acordar con los maestros de su provincia para que arranquen, pero no todos los gremios del sector aceptaron. Y, además, cinco provincias, Santa Fe, Neuquén, Santa Cruz, Jujuy y Chubut no inician las clases hoy por medidas de fuerza de los maestros. Los que pueden financiar al Gobierno miran. Si no empiezan a aparecer los “sí pero si” y los “no pero no”, el financiamiento va a seguir sin aparecer.