“Vamos hacia un Gobierno más en línea con el FMI”

26 de septiembre, 2018

“Vamos hacia un Gobierno más en línea con el FMI”

 

Entrevista a Julio Burdman Analista Político Por Pablo Varela

 

Mientras el Presidente era premiado en la ciudad de Nueva York y exponía ante la ONU, las distintas vertientes del sindicalismo junto a organizaciones sociales, realizaban medidas de protesta contra el rumbo de la economía. El analista Julio Burdman dialogó con El Economista y dio su mirada acerca del rumbo del Gobierno, su relación con los sectores sindicales y los matices dentro de la liga de gobernadores.

 

¿Cómo evalúa el paro general de ayer?

Fue un paro muy grande. Hay poco recuerdo de una cosa así. Hubo en esta medida mucho consenso entre el sindicalismo y la oposición. Durante la etapa kirchnerista no sucedió algo semejante y yo creo que ni siquiera con Alfonsín. En aquel momento era solo el peronismo, hoy hay muchos más actores.

 

¿Cómo cree que la interna sindical puede incidir en la tensión entre el Gobierno y las demandas?

No creo que haya en esta etapa mucha interna sindical a la vista. El atraso salarial respecto de la inflación acumulada va a hacer que todas esas diferencias queden en un segundo plano.

 

¿Cómo debe interpretarse la confluencia de un sector del sindicalismo con las organizaciones sociales en términos políticos?

Me parece que no es un tema político. Lo estructural y económico crea otras lógicas. No creo que surja de algún esfuerzo de los dirigentes. Me parece más bien una convergencia inevitable. La situación económica y lo electoral pasan por otro plano.

 

¿Cree que la medida de fuerza puede revertir el rumbo del Gobierno?

El Gobierno está absorbido por el logro del segundo acuerdo con el FMI. Diría que su base electoral no está cambiando. Mientras esté asegurado su núcleo duro de votantes, parecería que no lo afecta la agenda local.

 

¿Cómo analiza el hecho de que Macri haya bailado en Nueva York mientras se desarrollaban huelgas y protestas?

Eso expresa en todo caso que se abren dos planos: por un lado con el Gobierno y la negociación con el FMI y por otro lo que sucede a nivel nacional. El Gobierno está afirmado en que su núcleo duro de 30% se mantiene firme, aún en el contexto económico dificultoso, y por lo tanto está dando por sentado que el plano local lo tiene relativamente asegurado. Toda la energía del Gobierno está focalizada en la relación con el FMI. No lo puedo asegurar, pero entiendo que la cuestión del paro no cambia nada para el Gobierno. Lo que sí creo es que la gestión está enfocada en este frente internacional; ahí se juega su destino. Lo que suceda con el paro y la movilización de las organizaciones sociales hoy no penetra en la Casa Rosada.

 

¿Cómo ingresa la agenda de los gobernadores en este “plano internacional” que menciona?

Los gobernadores no son todos iguales. Hay distintas realidades. Eso se pudo ver en el último tramo de las negociaciones con el Gobierno. Hay gobernadores que están bastante complicados en lo político en sus provincias y hay otros que están cómodos. Hay gobernadores que tienen problemas para cubrir sus agendas fiscales y otros que tienen superávit. Por lo tanto no hay un único frente en materia de lógica de gestión. Hay diferentes lógicas en lo que tiene que ver con lo electoral para el año que viene. Por lo tanto, me parece que es cada vez más difícil hablar de “los gobernadores” como un colectivo unificado. Salvo que la acción política los una, no estoy viendo la lógica estructural del proceso.

 

¿Cómo evalúa la renuncia de Caputo en momentos en los que el Presidente negocia con el FMI en Nueva York?

Me parece que Caputo estaba descolocado ante el acuerdo con el FMI. Lo cumplió parcialmente. Entiendo que Caputo buscaba intervenir en el mercado cambiario, mientras que Nicolás Dujovne y Christine Lagarde no querían eso. En ese contexto, me parece anecdótico el hecho de que el extitular del BCRA haya renunciado mientras Macri está en Nueva York. Hay una búsqueda de unificación de la política económica y Caputo estaba de más. Vamos hacia un Gobierno más en línea con el FMI.