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Walt Disney: su viaje por América Latina y la huelga de dibujantes que tuvo que afrontar

Continúa la muestra Walt Disney y El Grupo en la Ciudad de Buenos Aires. La exposición es de entrada gratuita.

Pablo Manzotti 01 mayo de 2023

Entre la variada cantidad de actividades culturales que ofrece la Ciudad de Buenos Aires emerge, desde hace unas semanas, la figura de Walt Disney. Y, por momentos, con alguna estética curiosa que llama la atención: el viejo Walt en atuendo gaucho en una cuidada puesta en escena del campo argentino.

Lo interesante es que esa imagen, esa fotografía, no fue parte de una reconstrucción escénica en estudio sino registro de un viaje que el artista y empresario realizó por Latinoamérica en el inicio de los años cuarenta. 

"Walt Disney y El Grupo: Un viaje por Latinoamérica", es una muestra que expone el registro de un viaje de investigación que hizo Walt Disney en 1941 por varios países de América Latina junto a un grupo de artistas que formaban parte de su compañía. Es una exhibición organizada por Walt Disney Archives y se produce en el marco de la celebración de Disney por sus 100 años de historia. 

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Walt saluda desde la ventana de un ómnibus yendo desde Montevideo a Colonia, en Uruguay. © Disney Archives. Gentileza ArtexArte

Es con entrada gratuita en el espacio Arte x Arte (Lavalleja 1062, CABA) y la noticia es que continuará con sus puertas abiertas hasta el 21 de mayo.

La muestra está muy bien curada y es un interesante "primer" acercamiento a ese viaje, rodeado de distintas variables a analizar: por un lado la fachada artística y, por el otro, todo lo que rodeó a ese periplo en materia social y política en un momento clave en la vida provisional del genio creador de los estudios detrás de Dumbo, Blancanieves y Pinocho. 

La presentación se concentra, obviamente, en el primer aspecto, en la cuestión lúdica de Disney interactuando con gente del campo en Argentina o los ciudadanos en las playas de Brasil y los habitantes de Ciudad de México. 

El objetivo de ese encuentro cultural fue obtener ideas y conceptos para realizaciones que contemplen ese marco de referencia. 

En ese sentido, el espacio en Arte x Arte aprovecha sus tres pisos para disponer de un circuito ágil y ameno en el que hay buen material fotográfico (principalmente) y registros fílmicos de ese viaje como algunas piezas de la época. La perla son los más de treinta bocetos inspirados en el viaje

Una viaje político rodeado de protestas sindicales 

Lo cierto es que Walt Disney Animation Studios se encontraba en una situación compleja hacia fines de la década del 30 y en los inicios de 1940. El éxito de Blancanieves y los Siete Enanitos (1937) impulsó el salto más grande de la empresa que se extendió y, en un proyecto de expansión, se hizo de una nueva propiedad: el Burbank Studio. 

Un espacio costoso, inmenso, que multiplicó los gastos de mantenimiento y que fue un símbolo de Disney para mostrar su poder al mundo y a la industria. El problema de esta gran apuesta fue que colisionó con el contexto mundial: el mercado cinematográfico europeo se cerró debido a la guerra y sus dos producciones siguientes, Pinocho (1940) y Fantasía (1940), no funcionaron económicamente de acuerdo a lo esperado.

Esos problemas financieros llevaron a una de las huelgas más importantes, en términos históricos, para la industria del entretenimiento. Disney estaba revolucionando el campo de la animación y ya había dado muestra de sus cualidades artísticas, pero era pésimo en términos del manejo de las finanzas y trataba a la empresa como un pequeño negocio familiar. 

El problema principal fue que había una gran disparidad en la condición laboral de sus empleados. Una planta que había crecido exponencialmente y que Walt Disney Studios no podía mantener. De sus 1.200 empleados solo un grupo reducido gozaba de salarios dignos y protección social. El esquema de producción fordista se había impuesto también en el área artística y las jornadas no contaban con ningún tipo de regulación.

Tanto Walt como su hermano Roy no creían necesario la intervención de un sindicato en el rubro que manejaban. Cuando la tensión resultó insoportable y con la mira puesta en despidos masivos, la huelga se inició oficialmente el 29 de mayo de 1941. 

La tensión y el desgaste fueron supremos y los hermanos Disney apelaron a todas las artimañas de la época para contrarrestar a los huelguistas: listas negras, denuncia en el Buró de Actividades Antiestadounidenses (House of Un-american Activities), una extensa confrontación sin diálogo. A medida que pasaba el tiempo, la protesta cobraba más fuerza y ponía, sobre todo a Walt, cara visible de la empresa, más cerca de la capitulación. 

El paro de actividades llegó hasta el 14 de septiembre de 1941. A la nueva instancia, y con ciertos derechos adquiridos, llegaron poco más de la mitad de los empleados que había antes de la medida.

Dos películas y un encargo desde el gobierno 

En ese momento, Disney estaba urgido de solucionar la situación. Una crisis que se extendió en tres aspectos clave: la necesidad de una solución financiera aceptable, recuperar el mercado europeo (literalmente congelado por la Segunda Guerra) y poner punto final a su exposición al frente de la pelea por el reclamo laboral. La solución la proporciona el Gobierno de Estados Unidos a través del Departamento de Estado. De esta relación surge el viaje por diez semanas a América Latina. 

Para Disney, era la posibilidad de sumar incentivos visuales e historias para contar y abrir y potenciar un nuevo mercado. Para el Gobierno de Estados Unidos, el objetivo era claramente geopolítico: quería afianzar lazos con potenciales aliados un año antes de ingresar efectivamente en la Guerra Mundial. Esta acción se enmarcó en  las giras de "buena voluntad" que se llevaron adelante por América Latina con actores y directores renombrados como Orson Welles, Carmen Miranda y Walt Disney. 

Walt Disney junto a 16 artistas de confianza que lo acompañaron visitaron países, conversaron con la gente y fotografiaron y observaron paisajes. De esa experiencia surgió la inspiración para producir dos películas especialmente diseñadas para el público latinoamericano: Saludos Amigos (1942) y Los Tres Caballeros (1944).

Saludos Amigos presenta cortos independientes y es en la película que está presente Argentina a través del corto El Gaucho Goofy. A la luz del día de hoy, los films muestran un registro estereotipado en exceso y no están ni de cerca entre lo destacado del estudio. No obstante, puede encontrarse un aspecto positivo en el concepto de diversidad cultural plasmado. Los Tres Caballeros tiene una estructura similar, con más fuerza en el corto dedicado a México. 

Ambos film están disponibles en la plataforma Disney+.

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