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Las redes sociales y la salud mental de los adolescentes

Es necesario intervenir a través de medidas políticas para mitigar el impacto de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes.

Fernández-Kranz analiza la relación del uso de las redes sociales con elaumento de las autolesiones y los intentos de suicidio entre los adolescentes
Fernández-Kranz analiza la relación del uso de las redes sociales con elaumento de las autolesiones y los intentos de suicidio entre los adolescentes Pexels
Daniel Fernández-Kranz 28 junio de 2023

En varios países, las tasas de intentos de suicidio y de pensamientos suicidas se han incrementado considerablemente en la última década, lo que esboza un panorama sombrío de una crisis de salud mental en la población adolescente. Los ingresos hospitalarios por intentos de suicidio e ideación suicida en este colectivo en los Estados Unidos se duplicaron entre 2008 y 2019en el caso de las chicas más jóvenes la subida fue de un escalofriante 500%. 

Según el Servicio Nacional de Salud británico, en el Reino Unido también hubo un desalentador repunte de los ingresos por autolesiones y autointoxicación entre 2005 y 2019: en el caso de los chicos de 11 a 17 años aumentaron 42% y en el de las chicas de la misma edad, 60%, sobre todo a partir de 2010. Esta inquietante dinámica es previa a la pandemia del coronavirus y traspasa las fronteras de estos países, pues, entre otros, España, Italia, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Canadá también presentan tendencias similares.

Desde 2010, los incidentes que acarrean un riesgo mortal, como las autolesiones y los intentos de suicidio, han experimentado un aumento alarmante y, lo que es más importante, las muertes asociadas a suicidios se han elevado significativamente entre los adolescentes en muchos países. 

Las redes sociales, a menudo en primera línea de los debates públicos, se citan con frecuencia como posibles culpables por su influencia en este sector de la población y su exposición de contenidos potencialmente perjudiciales. 

Recientemente, el cirujano general del Departamento de Salud de Estados Unidos emitió un comunicado público para advertir que las redes sociales podían perjudicar a niños y adolescentes mientras que el parlamento de Utah, por su parte, ha aprobado una ley que prohíbe a las plataformas de redes sociales permitir a los usuarios menores de 18 años crear cuentas sin el consentimiento explícito de sus padres.

En su última película, I Am Ruth, Kate Winslet interpreta el papel de una madre que se enfrenta al deterioro de la salud mental de su hija ante la abrumadora influencia de las redes sociales. En una entrevista en la BBC, la actriz declaró que la decisión de abordar la salud mental infantil la tomó tras hablar con el creador del film, Dominic Savage, sobre cómo pueden ayudar los padres "cuando ven claramente que existe un problema".

Si bien la correlación entre el incremento de los trastornos mentales en adolescentes y la mayor exposición a las redes sociales respalda más si cabe estos planteamientos, ello no implica necesariamente que haya causalidad. Y lo cierto es que las pruebas empíricas que establecen un vínculo causal en este ámbito siguen siendo escasas. 

Los estudios anteriores en que se analizaban los efectos de las redes sociales en la salud mental se refieren a etapas precedentes y grupos demográficos de mayor edad, como universitarios estadounidenses o jóvenes antes del auge de los contenidos digitales, y a trastornos graves de salud mental. 

Aunque relevantes, estos trabajos no se ocupan directamente de la población adolescente ni del período en que las enfermedades mentales han aumentado notablemente, es decir, a partir de 2010, coincidiendo con la proliferación de nuevas plataformas de contenido muy populares entre los adolescentes, como Instagram, TikTok, Netflix, HBO, etcétera.

En un reciente estudio, junto con mis coautoras Esther Arenas Arroyo de la Universidad de Economía y Empresa de Viena y Natalia Nollenberger de IE University, utilizamos datos de registros hospitalarios en España para analizar el impacto de la expansión de la fibra óptica en la salud mental de los adolescentes

Nos centramos en la fibra óptica porque otros estudios han concluido que los adolescentes acceden a las plataformas digitales y redes sociales sobre todo a través de sus teléfonos mientras están en casa, y no fuera de ella, porque buena parte de los servicios más populares (vídeos en streaming, audios, etc.) requieren una conexión a internet estable y de alta velocidad.

Para establecer una relación causal, nos servimos de la variación exógena en el despliegue de la fibra óptica en las provincias españolas entre 2007 y 2019. 

España, donde más del 80% de su población disponía de redes de fibra en 2019, se situó a la vanguardia en la puesta en marcha de esta tecnología, pero la extensión de las infraestructuras de fibra no fue uniforme en todo el país. 

Como líder del sector, Telefónica condicionó su estrategia de implantación más en función de factores históricos y políticos y de la heterogénea ejecución de las subvenciones públicas que de cuestiones socioeconómicas y demográficas. Y esta disparidad nos proporciona un experimento natural válido para medir el efecto de la exposición a las plataformas digitales y redes sociales en la salud mental de la población adolescente.

Los adolescentes tienen dificultades para procesar y gestionar el abrumador flujo de información y estímulos que reciben a través de las redes

Nuestro estudio constata un alza significativa de los problemas de comportamiento y de salud mental entre los jóvenes de 15 a 19 años como consecuencia de la implantación generalizada de la fibra. De hecho, esta circunstancia aumenta la incidencia de la ansiedad, los trastornos del estado de ánimo, el consumo excesivo de drogas, las autolesiones y los intentos de suicidio, y lo hace casi en exclusiva en la población femenina. Entre los chicos o las personas de 20 a 24 años apenas hay una incidencia estadísticamente significativa.

Se podría argumentar que estos resultados reflejan simplemente una mayor concienciación sobre los problemas de salud mental en el caso de los adolescentes, pero nuestro estudio concluye que una conexión de internet de alta velocidad es, de hecho, un factor responsable del notable aumento de las muertes relacionadas con el suicidio o las autolesiones entre los adolescentes españoles, un evento extremo que poco tiene que ver con los niveles de concienciación. Y en este caso, de nuevo, las chicas se ven afectadas de forma desproporcionada.

El efecto nocivo de las plataformas digitales en la salud mental de los adolescentes puede atribuirse a varios motivos. Los adolescentes tienen dificultades para procesar y gestionar el abrumador flujo de información y estímulos que reciben a través de las redes, lo que a menudo les provoca confusión, sensación de vacío, baja autoestima, ansiedad e incluso depresión. 

Desde la difusión de técnicas de autolesión y suicidio hasta plataformas que fomentan las comparaciones sociales, las consecuencias de esta sobrecarga de información son considerables. 

En segundo lugar, el anonimato que proporciona el uso de internet puede traducirse en comportamientos patológicos y compulsivos, como la "autolesión digital", el FOMO (acrónimo de "fear of missing out", 'miedo a perderse algo'), el "efecto de desinhibición en línea" y las adicciones. 

Por último, internet tiene un efecto negativo sobre la felicidad de manera indirecta, al sustituir actividades más saludables, como las interacciones en persona, el ejercicio físico y el sueño.

Es fundamental reconocer que estos procesos no son excluyentes, sino que a menudo interactúan y se potencian entre sí. Por ejemplo, el bombardeo de estímulos de internet puede llevar a la confusión y el vacío, y esto, a su vez, al uso compulsivo y adictivo de internet como mecanismo de defensa, perpetuando el círculo vicioso. Además, el abandono de actividades más saludables por el uso excesivo de internet puede provocar un aislamiento progresivo y una mayor adicción. Por ello se espera que surjan pruebas de la combinación de estos efectos.

A fin de estudiar más a fondo el funcionamiento de estos mecanismos, utilizamos datos de una encuesta transversal bianual dirigida a adolescentes españoles de entre 14 y 18 años para conocer sus hábitos en materia de consumo de drogas, uso de internet y relaciones con amigos y familiares. 

Nuestro análisis corrobora la hipótesis del desplazamiento o exclusión, ya que el acceso a internet de alta velocidad se tradujo en un aumento del uso adictivo de la red y en una importante reducción del tiempo dedicado a dormir, hacer los deberes y relacionarse con la familia y amigos. Las chicas fueron las principales afectadas y la expansión de la fibra dio lugar a que se elevara la proporción de ellas que recurría a internet como mecanismo de defensa frente a las emociones negativas o cuando se sentían decaídas. Curiosamente, no hay pruebas de que aumentara el acoso en línea.

Por último, estudiamos el vínculo entre la exposición a las redes sociales y la calidad de las relaciones entre padres e hijos adolescentes. Tras analizar los datos de la encuesta extraídos de las preguntas relacionadas con este tema, descubrimos que la generalización de la fibra ejercía un efecto negativo en las relaciones entre los progenitores y sus hijas, pero insignificante en el caso de los chicos. Además, la exposición a plataformas digitales tuvo una incidencia negativa mayor en las relaciones con las hijas en los casos en que había un conflicto previo.

Habida cuenta que la adolescencia es un período crítico para el desarrollo social y emocional, comprender los efectos de las plataformas digitales en la salud mental de los adolescentes es de vital importancia. Otras investigaciones han determinado que los problemas de salud mental durante la adolescencia a menudo tienen consecuencias educativas y laborales negativas en etapas posteriores. 

Así pues, es necesario intervenir a través de medidas políticas para mitigar el impacto de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes.

Artículo publicado originalmente en inglés en IE INSIGHTS de IE University

www.ie.edu/insights/articles/online-media-and-the-mental-health-of-teenagers/

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