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La inteligencia artificial reaviva la controversia sobre los derechos de autor (y las ganancias) en el arte

Con el desarrollo y la inminente disponibilidad de programas de Inteligencia Artificial que detectan imágenes preexistentes para crear otras nuevas, muchos expertos discuten sobre el derecho de autor y las implicancias económicas que tienen sobre varias industrias.

"Esto va a repercutir en industrias grandes, como el cine o los videojuegos, porque generar imágenes va a ser una commodity"
"Esto va a repercutir en industrias grandes, como el cine o los videojuegos, porque generar imágenes va a ser una commodity"
Pablo Planovsky Pablo Planovsky 09-11-2022
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En medio del calor abrasador de la jungla de Indonesia, al periodista británico David Slater se le ocurrió establecer una relación amistosa con un grupo de macacos salvajes. Preparó su equipo fotográfico y predispuso la situación para que los monitos tomaran la cámara y capturar sus propios rostros con el dispositivo electrónico. 

En una de las fotografías más memorables, se ve a uno de los macacos "sonreír" mientras inmortalizaba su propio retrato en lo que hoy se conoce como una selfie. El singular hecho que dio vueltas por Internet, en apariencia simpático, pronto se convirtió en uno de esos casos que obligaron a pensar un tema tan controvertido como el de los derechos de autor.

Cinco años después, Slater intentó iniciar una demanda contra Wikipedia, alegando que la publicación de las selfies de los macacos en la enciclopedia virtual significó una pérdida, para él, de aproximadamente 12.000 libras esterlinas. 

El fotógrafo humano se justificó explicando que él tuvo que pagar el viaje a Indonesia, hacerse amigo de los animales, y armar todo el equipo para que los monos pudieran sacarse las selfies. La publicación virtual de todas sus imágenes, por las que no recibió dinero, lo deprimieron e hicieron que se alejara de su afición fotográfica. Sin fondos para avanzar con el juicio pretendido, Slater sufrió el primer revés cuando la oficina de copyright de Estados Unidos sentenció que los trabajos creados por seres no-humanos no pueden tener copyright.

Lejos de solucionarse, el caso se complicó más.

PETA, la agrupación que nuclea a las personas unidas por el tratamiento ético de los animales, inició una demanda contra Slater y la compañía Blurb (que publicó la foto en un libro sobre personalidades silvestres) para defender los derechos del mono que apodaron Naruto. El caso (Naruto contra David Slater y otros) exigía los derechos de autor de la fotografía para Naruto, el macaco. 

Varias idas y vueltas entre los litigantes (PETA) y los defensores (Slater y otros) parecieron terminar cuando llegaron a un acuerdo extra judicial en el que Slater iba a donar el 25% de las ganancias que recibió por esa foto a la organización protectora de animales. Pero en abril de 2018 la Corte de Estados Unidos decidió otra cosa: le dio la razón a Slater y dictaminó que los animales no tienen autoridad legal para ejercer derechos de autor. También sentenció que la motivación de PETA era cuestionable, porque parecía más buscar sus propios beneficios económicos que proteger al mono Naruto.

De monos a robots, una odisea del espacio

La ciencia ficción, ya sea en literatura, videojuegos o cine, está llena de ejemplos sobre el miedo que genera para la humanidad el avance descontrolado de la inteligencia artificial. Desde HAL-9000, la memorable computadora de 2001: Una Odisea del Espacio, hasta los androides más humanos que los humanos en Blade Runner. 

En 2022 el futuro imaginado parece más cercano que nunca con los revolucionarios autos Tesla de Elon Musk, manejados por una inteligencia artificial. Pero uno de los problemas legales que enfrenta esta nueva modernización tecnológica parece remitirse al caso del macaco Naruto. ¿Tiene derechos de autor el arte generado por una inteligencia artificial?

El arte generado por una I.A. apenas está dando sus primeros pasos. El desarrollo está concentrado, sobre todo, en el arte pictórico. Aunque todavía no se diseñó un programa que facilite el acceso (y uso) de una I.A. por parte de los usuarios, el problema ya está presente. 

En redes sociales como Instagram, Twitter o Reddit, se debate si es ético presentar dibujos como si fueran "propios" cuando en realidad están hechos por una inteligencia artificial. Algunos posteos destacan ciertos detalles con los que (por ahora) se puede diferenciar al arte hecho por una computadora en vez de un ser humano, como el número de dedos en una mano (algo que todavía les cuesta hacer a las I.A., y terminan dándole 6 o 7 dedos a las personas que dibujan).

El modo en el que trabajan las I.A. es a través del aprendizaje virtual. Una persona escribe una serie de algoritmos para que la I.A. pueda "aprender" a identificar miles de imágenes y crear una nueva a partir de todos los ejemplos servidos, en apenas segundos. El proceso, por ahora, requiere prueba y error, pero también saber las bases del lenguaje de la programación (por lo menos, hasta que se desarrolle un software que permita hacer más sencillo el proceso para la mayor parte de la población). A simple vista, y sin entrar en detalles muy puntuales, cada vez son más los casos donde cuesta "diferenciar" arte pictórico generado por una I.A.

Ex Machina

"El proceso está relacionado con los avances de machine learning (aprendizaje de máquinas), Stable Diffusion, que genera imágenes a partir de textos, y hasta los robots de Boston Dynamics. Esto genera programas como DALL-E que generan imágenes a partir de resultados de Google, o puede dar lugar a programas que le permitan al usuario generar una imagen nueva, original, a partir de referencias que esa persona le provea al software. Un diseñador, por ejemplo, no tendría que ponerse a dibujar un auto. La I.A. haría ese trabajo por él", explica Leonardo Ponciolo, programador.

El debate ya está presente. "Para un montón de oficios va a ser fundamental y va a facilitar el trabajo. La I.A., por ahora, va a necesitar la guía de un ser humano, pero como decía Steve Jobs, esta revolución tecnológica puede ser una bicicleta para la mente. Antes era difícil pensar que se podía automatizar generación de imágenes originales con tanta calidad, como sucede ahora. Esto recién empieza, quizás demore diez años en hacer una herramienta común. Y esto va a repercutir en industrias grandes, como el cine o los videojuegos, porque generar imágenes va a ser una commodity".

No hay que subestimar el impacto económico que va a tener el desarrollo de esta tecnología, más allá de cuestiones filosóficas como la teoría del autor en el campo artístico. 

Este año, un artista humano fanático del videojuego Genshin Impact estaba haciendo un dibujo de uno de sus personajes favoritos en Twitch. Un espectador del stream hizo una captura de la imagen sin terminar y dejó que una I.A. terminara el dibujo. Con la ¿copia? del dibujo en proceso, acusó al ilustrador original de "plagiar" su arte, que había sido completado 6 horas antes del que se realizaba en la transmisión. Los seguidores del ilustrador humano, después de una revisión técnica puntual, detectaron que el dibujo que se terminó primero había sido generado por una I.A. 

El denunciante terminó cerrando sus cuentas en redes sociales, pero el caso sienta un precedente complejo sobre el lucro ante las imágenes no generadas por seres humanos.

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