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Forza Motorsport: el exitoso simulador que logró convertirse en el rey de los videojuegos de carrera

El nuevo título de Turn 10 Studios, disponible en PC y Xbox Series X/S, se adapta a las nuevas necesidades del mercado de los videojuegos de carreras. Y prueba por qué no tiene nada que envidiarle a titanes como Need For Speed y Gran Turismo.

Forza Motorsport: el exitoso simulador que logró convertirse en el rey de los videojuegos de carrera
Forza Motorsport: el exitoso simulador que logró convertirse en el rey de los videojuegos de carrera
Pablo Planovsky 06 octubre de 2023

Una pista en apariencia infinita, con escenarios paradisíacos superados a toda velocidad por una Ferrari Testarossa, conducida por una pareja que disfruta la costa de una playa con un clima ideal. De fondo, se escucha música synthwave, un subgénero musical que prácticamente nació junto a los pixeles de Out Run, el videojuego que revolucionó el mercado de los arcades en 1986 (fue la máquina más vendida en 1987).

A la fecha los juegos de carrera recorrieron un largo camino. Es un género que tuvo exponentes tan disímiles como excelentes. Forza es una de las franquicias más exitosas en la historia de los videojuegos, y no solo de carreras; con más de 17 millones de copias vendidas en todo el mundo y más de mil millones de dólares en ganancias, desde 2005 es el modelo que otros títulos intentaron imitar, pero no pudieron igualar. Ocupa la pole position no solo en ventas, sino también en premios y elogios de la crítica.

Indagar en las razones que convierten al nuevo título, Forza Motorsport, en un ejemplar de diseño de videojuegos es entender qué lo hace único. Más allá de la maestría tecnológica involucrada, hay una idea emparentada con el clásico Out Run: capturar una idea que va más allá de la competición de carreras. La sensación idílica de quienes disfrutan de la velocidad como algo más que un deporte y no menos que un acto de elegancia, como si fuera la idea que transmitía la película con Christian Bale y Matt Damon, Ford V Ferrari.

Para empezar, el vasto género de los videojuegos de carrera puede ofrecer opciones como Mario Kart (la franquicia de carreras más vendida de todas) o Crash Team Racing, esos que permiten que usuarios más casuales puedan divertirse sin demasiadas preocupaciones, pero también ofrecen una vuelta de tuerca para quienes deseen tomarse las carreras con más seriedad. Esos títulos no ofrecen lo mismo que, por ejemplo, Need For Speed: la famosa y exitosa franquicia cuyo título está inspirado en una frase de Top Gun. En Need For Speed la apuesta no es el realismo, ni la competición en karts con un abanico de ítems aleatorios que puedan dar vuelta una carrera. Se trata de la diversión (exagerada, despreocupada) por correr picadas a máxima velocidad. Pueden ser persecuciones entre policías y ladrones o carreras nocturnas en centros urbanos bajo la luz de la luna.

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Forza Motorsport

Forza Motorsport no debería ser comparado con ninguno de esos títulos. Ni siquiera con la serie de videojuegos Forza Horizon que se nutre de la tradición "arcade" de Out Run, como Need For Speed. Motorsport es la parte de Forza dedicada a convertirse en un simulador de carreras. Los Horizon, con el transcurso de los años, han adquirido licencias gigantes como 007 y Barbie para ciertos vehículos. Forza Horizon es una saga que vende millones y conquista nuevos seguidores, apuntando más a un público quizás más casual que el más amante de los autos.

Es difícil traducir en palabras la sensación que transmite "jugar" Forza Motorsport, donde cada auto se siente distinto, con variables (peso, altura, etcétera) que los amantes de los fierros sabrán apreciar mejor y que pueden determinar el resultado de una competencia, o donde cada superficie está diseñada para afectar la maniobrabilidad y la respuesta del control en las manos del jugador. Incluso la intensidad con la que se presiona un botón (o gatillo) del joystick, provoca distintas reacciones en los vehículos: esa integración que parece orgánica es el resultado de programadores cuyo trabajo parece "invisible" en el mejor sentido. El juego está lleno de detalles técnicos, más o menos evidentes, que pueden servir de estudio para clases de game design.

El nuevo modelo: entre un simulador y un juego como servicio

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Forza Motorsport

Dan Greenawalt, cofundador y director creativo, explicó que la estrategia detrás de Forza Motorsport ya no se trata de intentar calcar a la perfección el mundo real. Un ejemplo claro de esa idea son las pistas de carreras, que no son más una emulación digital de sus inspiraciones de la vida real. "Forza solía ser una sombra del mundo real, pero ahora es su propio mundo". La frase se entiende (y se comprende) al estudiar el juego: no es un simulador impenetrable para los usuarios casuales. Trata de encontrar el balance entre simulador y arcade, con resultados más que positivos.

Un título como Flight Simulator tiene un nivel de excelencia pocas veces visto entre los videojuegos que simulan experiencias de la vida real. Pero, en ese caso, es casi imposible sentarse y estar volando un avión o un helicóptero a los cinco minutos de haber iniciado por primera vez el software. Salvo que el jugador sea un piloto el mundo real, o esté dispuesto a pasar horas de tutoriales para aprender desde los controles básicos hasta cómo afecta el viento la navegación aérea. Curva de aprendizaje elevada que requiere tiempo, paciencia y práctica que no todo el mundo tiene.

Forza Motorsport es, como lo definen los propios desarrolladores, un juego AAA (es decir: de alto presupuesto) que va a servir como plataforma de futuras actualizaciones (autos y pistas nuevas como contenido descargable) para los usuarios, sin convertirse en un "juego como servicio". En criollo, quieren evitar que Forza se transforme en un juego lleno de microtransacciones o una experiencia limitada para el usuario que compró el juego o accedió a él mediante Game Pass. Esto puede explicar la decisión de no titular el nuevo Forza Motorsport con un "8" al final: este es, al mismo tiempo, una secuela y un reinicio de la saga.

Entre las novedades, siendo un simulador de carreras (o conducción) logra sortear lo que para algunos usuarios puede ser un detrimento a la hora de experimentar un juego por primera vez. No inunda la pantalla con tutoriales, indicaciones o mensajes sobre cuáles son las maneras "adecuadas" para progresar en el juego, pero tampoco deja al descubierto a los recién iniciados. En su lugar, ofrece un sistema mixto de tutoriales que dan lugar a la experimentación e intuición del jugador, para combinarlo con puntos de experiencia que recompensan el aprendizaje del jugador mientras conduce. Aunque dispone de modos offline y online, para competir contra la inteligencia artificial u otros jugadores humanos, la esencia del desafío que motiva el alma del perfeccionista detrás del volante es poder superarse a uno mismo.

La amplia gama de autos para elegir beneficia a aquellos que se comprometan con un modelo en particular, adaptándolo a sus necesidades. En ese aspecto, Forza Motorsport se parece a un juego RPG. La contracara de este sistema es que, una vez hecho ese compromiso con un modelo en particular, hay que reinvertir el tiempo (y el ejercicio en la conducción) si se quiere alcanzar la maestría con otras marcas. Grind, o repeticiones de pruebas, carreras y ejercicios, que requieren muchas horas de juego si uno pretende customizar sus autos preferidos. Una decisión que puede resultar polémica para algunos usuarios, pero no es nueva en el mundillo del gaming.

Gran Turismo, el rival de Forza, en el cine

La comparación pertinente de Forza Motorsport no es F1, Burnout, Need For Speed, Driveclub, Forza Horizon 5, Driver o Dirt Rally. Si uno quiere pensar en similitudes y diferencias, tiene que mirar hacia Gran Turismo 7, el más reciente título de la franquicia exclusiva de Sony que, en las épocas de Playstation 1 y 2, dominaba el mercado. En los últimos años Gran Turismo quedó muy atrás en comparación con los Forza, una de las propiedades intelectuales con las que Xbox pudo sacar ventaja a la competencia.

Sony optó por revitalizar su franquicia con una película: dirigida por Neil Blomkamp (el director de Sector 9), la historia cinematográfica de Gran Turismo tiene una premisa que puede parecer inverosímil o de ciencia ficción. Un adolescente que nunca pisó el acelerador en una carrera real, cuyo único entrenamiento no fue con un volante sino con un joystick (o, luego, volante periférico para consola de videojuegos), compite mano a mano contra pilotos profesionales. Para los distraídos (o quienes hayan vivido ambas experiencias) puede sonar a imposible que la virtualidad se pueda comparar con el hecho de manejar en cualquier escenario de la vida real. Con un presupuesto de US$ 60 millones, recaudó más de US$ 110 millones en las salas de todo el mundo. No fue un fracaso, pero estuvo lejos de ser un éxito que haya llenado las salas.

Lo que en mayor o menor medida prueban juegos como Forza Motorsport, o Gran Turismo 7, es que el avance tecnológico difumina cada vez más la delgada línea que separa el entrenamiento en la vida real del ejercicio en el mundo virtual. El nuevo Forza logra conseguir un balance entre lo lúdico, lo divertido y la más avanzada ingeniería de programación como prueba el análisis de Digital Foundry. Forza Motorsport es un título que, más allá de las futuras actualizaciones, sin dudas es el mejor juego de carreras de este año. Revisado en Xbox Series S.

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