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El Niño y la Garza: el éxito de Hayao Miyazaki que trasciende fronteras y lenguajes

Reconocido como el "Walt Disney japonés", Hayao Miyazaki se convirtió en uno de los grandes cineastas de la historia con películas animadas atípicas, cautivantes, misteriosas y bellas. El Niño y la Garza, un éxito de taquilla que desafía las convenciones del marketing, puede ser su última película.

Parte del encanto del cine de Hayao Miyazaki es la sensibilidad con la que retrata experiencias que pueden resultar más o menos crípticas.
Parte del encanto del cine de Hayao Miyazaki es la sensibilidad con la que retrata experiencias que pueden resultar más o menos crípticas. .
Pablo Planovsky 04 febrero de 2024

Adentrarse en el mundo que propone El Niño y la Garza, la última —por ahora— película de Hayao Miyazaki, es cruzar un umbral hacia una aventura cargada de símbolos y misterios. Como Sen cuando cruzó el túnel en El viaje de Chihiro, no hay un significado inequívoco detrás de cada gesto, criatura, diálogo o situación fantástica: corresponderá a cada espectador interpretar qué y por qué. Parte del encanto del cine de Hayao Miyazaki es la sensibilidad con la que retrata experiencias que pueden resultar más o menos crípticas. 

En esta época donde abundan los finales explicados en videos de YouTube y los servicios de streaming hacen contenido "regional", envasado for export para que pueda ser consumido en cualquier lugar del mundo, donde no se puede dejar nada a la libre interpretación, y todo detalle tiene que ser puesto en palabras por algún personaje, por si algún espectador no entiende, Miyazaki se atrevió a hacer una de sus obras más complejas y enigmáticas.

Fue anunciada como la película con la que el maestro de la animación se iba a despedir definitivamente del cine. En Japón se estrenó sin ningún tipo de publicidad: ni un trailer, imagen promocional o sinopsis. Apenas un afiche ilustrado con una garza, con el título original escrito en kanji: "¿Cómo vivís?", título que por razones comerciales se cambió en el resto del mundo. La jugada para el estreno fue arriesgada. Más si se tiene en cuenta que es una de las películas animadas más caras de la historia nipona. Pero fue un éxito de ventas. El público, que solo sabía que iba a ver otra película de Miyazaki, fue al cine.

En El Niño y la Garza convive lo bello convive con lo horroroso; y la dicha con el dolor.
En El Niño y la Garza convive lo bello convive con lo horroroso; y la dicha con el dolor.

En Argentina la película se estrenó en enero, varios meses después de pasar por su tierra natal, con el beneplácito de las condecoraciones (el Globo de Oro que ganó contra Spider-Man: A Través del Spider-verso) y trailers, afiches e imágenes promocionales. En menos de un mes, llevó más de 100 mil espectadores a las salas: toda una proeza si se tiene en cuenta que esta producción de Studio Ghibli no tuvo la distribución de ninguna de las empresas más grandes del cine.

Entre Disney, Pixar, Batman y Leonardo DiCaprio

Miyazaki recibió fue apodado como "el Walt Disney japones" por la prensa occidental. El título que recibió no es del todo acertado: Miyazaki no tiene la misma visión empresaria que sí tuvo Disney. La sensibilidad de ambos animadores también es distinta. Como a muchos artistas japoneses, Disney fue una inagotable fuente de inspiración. 

Como en El Increíble Castillo Vagabundo, en El Niño y la Garza la guerra amenaza la armonía del mundo.
Como en El Increíble Castillo Vagabundo, en El Niño y la Garza la guerra amenaza la armonía del mundo.

Lo mismo ocurrió para una nueva generación de animadores que crecieron en occidente y descubrieron a Miyazaki. John Lasseter, cuando era un joven animador en 1980 trabajando para The Walt Disney Company. Lasseter creía que la empresa estaba perdiendo la magia, que los cuentos fantásticos se estaban convirtiendo en relatos genéricos, cuando descubrió las películas de Miyazaki. Pronto ese descubrimiento se convirtió en admiración: Lasseter, futuro director creativo de Pixar, nunca escondió su devoción por las películas del maestro japonés. En Toy Story 3 uno de los muñecos es Totoro, el mágico protagonista de Mi Vecino Totoro.

No solo para los animadores de Disney el cine de Miyazaki fue la puerta de entrada para descubrir un nuevo universo de posibilidades. De Batman: The Animated Series, el hito de animación de Warner Bros. en la década de 1990, a Steven Spielberg, que definió al cine de Miyazaki como "aventura en su mejor estado", Hollywood aprendió a ver el potencial de la animación más allá del territorio estadounidense.

Fue Leonardo DiCaprio quien introdujo el cine de Miyazaki al legendario Martin Scorsese. El actor de Titanic es un activista comprometido con el ambientalismo: debe haber encontrado un poderoso e inesperado aliado en el cine de Miyazaki, donde la naturaleza lucha por sobrevivir frente a los avances de la industria, las máquinas y la guerra.

"Marty vio todo el cine que se haya hecho hasta 1980, ¿qué podía recomendarle yo? Le dije que viera La Princesa Mononoke y El Viaje de Chihiro". A Scorsese le gustaron tanto esas películas que quiso encontrarse personalmente con el cineasta que las había dirigido. El encuentro nunca llegó a concretarse.

La princesa Mononoke, una de las películas favoritas de Leonardo DiCaprio.
La princesa Mononoke, una de las películas favoritas de Leonardo DiCaprio.

Si El Niño y la Garza resulta ser la coda para la filmografía de Miyazaki, muchos notarán que están presentes en pantalla las obsesiones pictóricas, temáticas y narrativas del director de El Increíble Castillo Vagabundo. El argumento se pude resumir en pocas palabras: visiones de llamas voraces interrumpen el sueño de un niño que perdió a su madre en un incendio. 

El contexto es el de la Segunda Guerra Mundial. ¿Fueron bombas? ¿Fue un accidente? El Niño y la Garza sugiere un mundo que existe más allá del momento particular que se está contando, un mundo donde se construyen aviones de guerra y otro mundo gobernado por emperadores, periquitos y garzas que tienen que alimentarse de otros seres vivos. Ambos mundos son imperfectos.

Un relato de animación tradicional buscaría la manera de lograr un equilibrio para sanear el dolor y el sufrimiento que viven los personajes de El Niño y la Garza. Cuando Mahito, el joven protagonista, se enfrenta a una de las aves, empuña una espada de madera, como el sable samurái que ostenta su padre. Pero la técnica que tiene que dominar es la del arco y la flecha, un arma que le enseña una mujer. El cine de Miyazaki, décadas antes de que a Hollywood le creciera una conciencia, tuvo mujeres como protagonistas. 

La dificultad para vender animé en mercados internacionales

La primera película que se estrenó en cines de Estados Unidos fue La Princesa Mononoke, en 1999, dos años después de su estreno en Japón. En esa época el animé todavía era un nicho: apenas se estaba gestando la futura revolución cultural que encontraría en la aldea global de la época de la internet a su mejor aliado. 

Disney, empresa que había revivido sus épocas de gloria a principios de esa década, tenía los derechos de distribución. Cuando Harvey Weinstein, el infame productor de Hollywood, sugirió hacerle algunos cortes a La Princesa Mononoke para hacerla más amigable para el público estadounidense, el productor japonés le envió una espada samurái con una advertencia: "Ningún corte".

Más allá de ser una de las películas favoritas de Leonardo DiCaprio, La princesa Mononoke no fue un éxito en Estados Unidos. Tampoco lo fue El viaje de Chihiro, la historia de una niña que se muda con su familia y descubre un mundo extraño y fantástico. Pero, aunque no eran películas que generaran millones de dólares, cautivaban a todos aquellos que las veían. La prueba está en la ceremonia del Oscar, cuando ganó como película animada frente a Lilo y Stitch y La Era de Hielo. Una película japonesa vencía a los tanques de taquilla de Disney y Fox.

En Japón, El viaje de Chihiro superó el récord histórico de taquilla de Titanic. Fue, durante 20 años, la película más exitosa en la tierra del sol naciente. Todas las películas de Miyazaki gozan de muy buena recepción entre la crítica y el público, pero esta historia en particular es destacada como una obra maestra. En IMDb está votada por más de 833.000 usuarios como la 32 mejor película de la historia. En la última votación internacional de la revista del Instituto de cine británico, Sight & Sound, fue elegida como una de las 100 mejores películas de la historia.

Miyazaki volvió a ser nominado al Oscar con El Increíble Castillo Vagabundo, Se Levanta el Viento (uno de sus relatos con menos fantasía, pero no por eso menos cautivante) y, ahora, El Niño y la Garza. Para el Oscar enfrenta a un rival muy difícil: la multimillonaria y aclamada Spider-Man: A través del Spider-verso. El Golden Globe ya lo ganó. ¿Será la próxima ceremonia de la Academia de Hollywood la despedida dorada para el padre de Studio Ghibli?

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