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K-Pop

BTS: el fenómeno musical que tiene en vilo a la economía de todo un país

Cuando los integrantes de BTS anunciaron que iban a hacer un “hiato”, las acciones de HYBE (la discográfica que los produce) se desplomaron 24%

BTS en los Grammys 2022.
BTS en los Grammys 2022.
Pablo Planovsky Pablo Planovsky 07-07-2022
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El 14 de junio, cuando los siete integrantes icónicos del pop coreano BTS anunciaron que iban a hacer un “hiato” de la banda, las acciones de HYBE (la discográfica que los produce) se desplomaron 24%. 

Se estima que las pérdidas para la empresa rondaron los US$ 2.000 millones, alcanzando el punto más bajo en el mercado desde que la compañía se hizo pública. BTS no es la única banda de K-Pop que produce HYBE, pero sí la más importante: porque el fenómeno de BTS trasciende las fronteras a tal punto que, incluso, se convirtió en uno de los activos más importantes para la economía de Corea del Sur.

La banda, que debutó en el 2013, tuvo una década más fructífera para cualquier músico coreano. 

En 10 años se convirtió en la primera banda de ese país en llegar al número uno del Billboard Global 200 y en el de Estados Unidos, tuvieron el disco más vendido en la historia coreana, se reunieron con el presidente estadounidense Joe Biden y fueron nominados a los premios Grammy. 

El impacto cultural de BTS se percibe en las redes sociales, donde sus legiones de fanáticos (acuñados bajo el nombre de Army) postean fancams (videos editados con lo mejor de sus ídolos) en cualquier comentario viral con referencias a los integrantes preferidos.

Park Chan-wook, el director de películas como La Doncella y Oldboy, al frente de la investigación de industrias culturales en el Instituto Coreano de Cultura y Turismo, advierte que el impacto de los fandoms es inmenso y se expande gracias al suceso de BTS que, se estima, genera ganancias cercanas a los US$ 5.000 millones para el República del Sur de Corea. El canal de YouTube de BTS, entre los 20 con más suscriptores en todo el mundo, genera más de US$ 2.000 millones por mes. 

El anuncio sobre la “separación” de la banda fue aclarado por Jungkook (el integrante más joven de todos), apenas un día después de la turbulencia en la economía empresarial, como una “pausa” para que los siete integrantes puedan descansar o avanzar con otros proyectos, con la idea de juntarse de nuevo algún tiempo después como ya lo han hecho con anterioridad. El poder de compra que genera BTS es, también, comparable al que tiene una empresa de tecnología coreana como Samsung. Si cualquier anuncio de la banda se sigue como si se trata de un asunto de Estado coreano es porque, en parte, lo es.

La primera noticia que estremeció a los mercados coreanos tuvo que ver con una política gubernamental que afectó a BTS: Jin, el integrante de mayor edad de la banda (29 años), va a tener que enlistarse en el servicio militar obligatorio para fin de año. Solamente esa noticia, previo al anuncio de la no-separación, ya había afectado la economía de HYBE. Pero la compañía discográfica no es improvisada: tiene contratos con los siete integrantes para producir y distribuir sus nuevos productos en todo este tiempo. La duda es si los siete separados pueden recaudar tanto como lo hacían juntos. En 2020, BTS aportó el 58% de las ganancias de la empresa, poco más US$ 1.000 millones.

La revolución cultural coreana en Argentina

La banda de Suga, V, Jungkook, RM, J-Hope y Jimin por ahora no desembarcó en Argentina. En 2022, la película Permisson To Dance On Stage se estrenó en algunos cines locales y agotó funciones en apenas algunas horas.

Pese a la insistencia del ejército de fanáticos locales, y los esfuerzos del Centro Cultural de la Embajada de Corea para acercar a los ídolos al país, todavía no hay ningún concierto en el horizonte para Argentina. 

El principal factor es la economía y los costos que significaría, para cualquier empresa, hacer un evento en vivo con BTS. El Army local, ante cada rumor, no pierde oportunidad para hacer sentir en las redes que estarían dispuestos a “pagar cualquier precio” con tal de ver a los jóvenes reyes del pop coreano. Las respuestas no son exageradas.

Como analizó The New York Times sobre el impacto económico de BTS en la pandemia (cuando toda la industria musical, dependiente de los shows en vivo, entraba en recesión), lo que los inversores compran, cuando pagan por BTS, es el ecosistema de fanáticos que los sigue. Los seguidores se “organizaron en grupos que hacen desde traducciones para el contenido de BTS, hasta campañas por redes sociales”, mientras compran todo lo que la banda toca, claro. El Army, para demostrar el interés, la devoción y lealtad frente a sus ídolos (pero también frente al mercado), aumenta las estadísticas de todo lo referido a BTS.

El lado oscuro del K-Pop

La historia exitosa de BTS no refleja la realidad de la mayoría de los artistas que intentan seguir los pasos de la banda. Abundan los suicidios entre los jóvenes que intentan hacer carrera en la industria musical coreana. Sulli, una cantante y actriz coreana, se quitó la vida luego de que sus seguidores la acosaran por haberse atrevido a desobedecer el mandato industrial que construye la imagen de los ídolos como estrellas inocentes. El pecado de Sulli fue no usar corpiño en eventos públicos y revelar que estaba en una relación romántica. 

Tanto a BTS como a las jóvenes estrellas coreanas, que buscan su lugar en el escenario mundial, se los somete a un riguroso entrenamiento diario de más de diez horas antes de hacer cualquier performance. 

El control también recae de manera estricta sobre todos los movimientos personales que hacen los jóvenes contratados: con quiénes salen, con quiénes hablan, cómo se visten, y (por supuesto) qué dicen. Tener a una empresa y a millones de seguidores controlando cada movimiento de los ídolos produce una vida que, alejada del común de la mayoría de la población mundial, conduce al cansancio extremo, el estado de alerta permanente y la depresión. 

La muerte de Sulli provocó otro tema que llegó a la política nacional coreana: cómo combatir el poder de las redes sociales cuando los millones de usuarios aprovechan el anonimato para acosar a los famosos actores o cantantes del K-Pop. La tasa de suicidios, en general, en Corea es una de las más altas de todo el mundo. 

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