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Arte

Balance 2022: ¿ante un futuro incierto para la industria del cine o señales de recuperación?

El balance general del cine en 2022 arroja resultados más favorables que los de 2020 y 2021, pero el público todavía parece estar muy lejos de volver en masa a las salas

Sin dudas el título que mayor se benefició de su paso por las salas fue Top Gun: Maverick
Sin dudas el título que mayor se benefició de su paso por las salas fue Top Gun: Maverick
Pablo Planovsky Pablo Planovsky 02-01-2023
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  • La incógnita, el cine de superhéroes

¿Llegó finalmente la fátiga con el género que parecía reventar todas las boleterías del mundo? Doctor Strange y el Multiverso de la Locura fue un éxito, con más de US$ 900 millones recaudados, pero Thor: Amor y Trueno y Black Panther: Wakanda Forever no tuvieron los números esperados, aunque tampoco fracasaron. 

Es llamativo que ambas recaudaron menos que sus antecesoras.

Más peculiar es el caso de la secuela de Black Panther: en general la muerte de un actor suele aumentar el morbo de los espectadores que quieren ir a ver cómo sigue una franquicia exitosa. Fue el caso de Rápidos y Furiosos 7, cuando falleció Paul Walker, que se convirtió en la más exitosa de esa saga.

No pasó lo mismo con Wakanda Forever y el deceso de Chadwick Boseman. A nivel internacional Black Panther no vende tanto como en Estados Unidos que ve la película como una cruzada a favor de la representación de los afroamericanos en la industria.

El fracaso de Black Adam pone más alertas rojas sobre el cine de superhéroes que el fracaso de Morbius. La primera contaba con el sello de DC y la presencia de Dwayne Johnson. La segunda, con el de Marvel y Jared Leto. Ambas tuvieron críticas negativas y un desempeño flojo en venta de entradas.

Ni siquiera Batman, con Robert Pattinson, estuvo cerca de los números que lograron las últimas películas de Christopher Nolan o, incluso, Batman v Superman. La película no tuvo, en general, malas críticas. Todo hacía suponer que iba a recaudar más que los US$ 700 millones que acumuló. 

Como sucede con la cuarta película de Thor y la segunda de Black Panther, no son malos números pero tampoco es el oro que estos personajes parecían prometer. Quizás el público ya se empezó a agotar de tanto superhéroe. Se verá a futuro.

  • Los mayores éxitos del año

Sin dudas el título que mayor se benefició de su paso por las salas fue Top Gun: Maverick. La secuela protagonizada por Tom Cruise duró meses en cartel, no solo en Estados Unidos. Se elevó como un jet que rompe la barrera del sonido para desafiar todos los pronósticos y convertirse en la más taquillera del año (hasta el estreno de Avatar).

No es ningún secreto cómo lo logró: tuvo un gran boca a boca, es decir que se mantuvo en cartelera gracias a las recomendaciones de los espectadores. Había tanta confianza en vivir la experiencia Top Gun en el cine, que la película seguía teniendo éxito aún cuando ya se la conseguía por medios alternativos en internet. 

Hasta tuvo un reestreno cuando ya estaba disponible, de manera oficial, en servicios de streaming. Top Gun: Maverick fue la adrenalina que el cine necesitaba para probar que todavía la experiencia colectiva se mantiene viva.

La otra inyección fue Elvis, la biopic sobre el músico esta vez protagonizado por Austin Butler. Fue el estreno original (es decir: que no es parte de ninguna franquicia, no es secuela ni adapta ningún libro o material con anterioridad publicado) más exitoso del año en todo el mundo. Aunque el número, en otra época, no sería una locura (casi US$ 300 millones) sí lo es en el contexto contemporáneo del cine.

El cine de terror fue el género más favorecido en 2022. El Teléfono Negro, ¡Nop!, X, Pearl y Barbarian, entre otras, fueron producciones que lograr multiplicar las ganancias con presupuestos medianos (¡Nop!, la más cara de todas esas, costó US$ 68 millones) o bajos (Pearl, de Ti West, se hizo con US$ 1 millón). 

Vencieron un límite que no pueden superar las películas aclamadas por la crítica o nominadas al Oscar: triunfar en taquilla siendo historias originales, que no son secuelas o partes de franquicias. 

Las que fueron secuelas, como Scream y Terrifier 2 - cuyo estreno en Argentina está anunciado para enero -, también ganaron. Para ser un género que históricamente se ha observado con desdén desde la industria (son poquísimos los casos donde los Oscar reconocieron la excelencia del cine de terror) y la crítica (no suelen aparecer títulos de este género cuando se hacen las votaciones sobre las mejores películas e la historia), el terror parece haber sido este año uno de los verdaderos salvadores de la experiencia en salas de cine.

El cine ajeno a Hollywood tuvo su mayor éxito con RRR la película que todos auguraban como futura ganadora del Oscar internacional hasta que India decidió elegir a otra para competir por el premio. RRR, una superproducción de Tollywood que dura tres horas y combina acción, aventuras, humor, drama y fantasía acompañada por números musicales, triunfó en su país de origen y logró llenar salas en Estados Unidos. Netflix se encargó de la distribución en muchos países, como Argentina, así que la película no pasó por varias salas de cine de todo el mundo. Aún con un puñado de territorios que tuvieron funciones en salas, RRR cruzó la barrera de los US$ 100 millones recaudados.

Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo fue la rareza del año. Se podría argumentar que es la mayor candidata al Oscar porque el Oscar necesita más a la película que la película al Oscar en sí. Mezcla de ciencia ficción con fantasía, drama, comedia y acción, hablada en inglés y chino  sin estrellas (Michelle Yeoh, la actriz de El tigre y el dragón y El Mañana Nunca Muere, nunca se caracterizó por convocar multitudes a la pantalla grande), pudo superar los US$ 100 millones recaudados con un presupuesto de US$ 25 millones. 

El fenómeno no se explica solo con el buen recibimiento que tuvo la película en las redes sociales (cinéfilas y no tanto), porque muchas películas son alabadas en redes, pero después no convocan al público general. Un detalle no menor: casi 70% del total recaudado por esa película fue solo en Estados Unidos.

James Cameron parece mantener la corona como el Rey Midas del cine. El hombre detrás de las dos primeras Terminator, Aliens, Titanic y Avatar, derrotó a los que agoraban un fracaso en puerta con Avatar: El Camino del Agua. En apenas 13 días superó los US$ 1000 millones recaudados en todo el mundo. Es solo una cuestión de tiempo (días) hasta que se convierta en la más taquillera de 2022. No todo reluce, por ahora, porque la película es la producción más cara en la historia del cine (US$ 460 millones) y el propio Cameron advirtió que la película necesita llegar a los US$ 2 mil millones en ventas para dar ganancias. Como sucedió con Avatar, no necesariamente significa que más espectadores la vayan a ver: ambas películas se benefician de entradas más caras (El Camino del Agua ofrece funciones en 3D y HFR, que a veces pueden duplicar el valor de una entrada de cine común) que ayudan a inflar la recaudación. La secuela va a necesitar un buen boca a boca y resistir en los cines hasta que lleguen las nominaciones al Oscar para acercarse al número mágico.

  • Los fracasos del año

Damien Chazelle se convirtió en el director más joven en la historia en ganar el Oscar, cuando tenía 33 años en 2017. Ya había dirigido dos películas muy bien recibidas por la crítica y el público, Whiplash y La La Land. El musical con Emma Stone y Ryan Gosling fue el mayor éxito musical de la década pasada, solo detrás de Bohemian Rhapsody en recaudación. Pero ahora enfrenta su primer gran fracaso comercial. Babylon, la historia de tres horas que retrata la decadencia y los excesos en la primera época de oro de Hollywood, no llevó a nadie a las salas de cine. Ni Margot Robbie ni Brad Pitt pudieron levantar los números catastróficos de recaudación, en el fin de semana de estreno, para una película que costó US$ 80 millones. Babylon no se benefició del "efecto derrame" del público llenando las salas para ver Avatar.

Otro director que no viene con suerte hace varios años es Steven Spielberg. Aunque sus películas suelen ser alabadas por la crítica y reconocidas por la Academia de Hollywood, con nominaciones y premios Oscar, el director de Tiburón ya no llena las salas de cine. Al fracaso de Amor sin Barreras el año pasado, la remake de un exitoso clásico musical de 1961, lo sucede el peor traspié comercial en la carrera de Spielberg. Los Fabelman, la historia original inspirada en la vida del propio cineasta, no se acercó ni siquiera a los US$ 40 millones que costó producirla. Habrá que ver si, cuando lleguen las nominaciones al Oscar, mejora un poco la performance en salas.

Tampoco Tár (drama sobrio con Cate Blanchett como una conductora de orquesta), El Hombre del Norte (oscura historia de venganza con ribetes shakespeareanos) y Hasta los Huesos (romance caníbal con Timotheé Chalamet como protagonista) pudieron tener un desempeño aceptable. Todos estos títulos tienen cosas en común: historias originales que son dramas serios, largos (más de dos horas cada uno), oscuros, retorcidos y orientados al público adulto. 

Más allá de los buenos comentarios que puedan recibir, esa parece ser la receta que los estudios quieren evitar, hoy por hoy, a toda costa si quieren maximizar sus ganancias en lugar de buscar el prestigio de los premios y la crítica.

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