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A cuarenta años de War, el disco que elevó a U2 al reconocimiento internacional
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A cuarenta años de War, el disco que elevó a U2 al reconocimiento internacional

Fue una placa que nació como respuesta al cambio musical que propusieron los '80. Fue el paso definitivo de la banda de los jóvenes idealistas de Dublin al concierto de estrellas de rock. Un sonido único y diferente para convertirlo en uno de los mejores discos de la década.

Pablo Manzotti 28 febrero de 2023

"El punk había muerto. No podíamos creer que se había evaporado como si nunca hubiese existido y War fue un disco elaborado como una trompada a la nueva cara del pop". Eso comentaba el guitarrista The Edge en una entrevista para Rolling Stone en 1989, tratando de explicar un poco el recorrido de U2 cuando ya era una banda consolidada; la banda "de moda" que estaba haciendo una gira y disco por los Estados Unidos (Rattle and Hum) y acercando su música a los sonidos de la América profunda.

Pero en el inicio de 1983 la cosa era muy distinta. El punk no estaba muerto, como decía The Edge, pero sí había mostrado sus limitaciones. Y hubo grupos como The Clash (más que ningún otro) The Police o Gang of Four que empezaron a forzar esas barreras hacia unas mixturas sonoras más interesantes forjando ese amplio subgénero que es el nutrido pospunk.

Hace exactamente 40 años, la salida a las disquerías de War supuso una respuesta visceral a ese sonido gobernado por la incipiente MTV y la preeminencia del video musical. Un disco de rock con mucho para decir. Un disco de letras políticas, comprometidas, de jóvenes irlandeses que veían y percibían la guerra en todo el planeta: Malvinas, Medio Oriente, Africa y la Guerra Fría en su clímax.

Antes de War, la discografía de U2 contaba con dos placas: Boy y October. El segundo disco intentó transitar un camino hacia cierta complacencia pop. No funcionó y la banda parecía desvanecerse en sus anhelos de trascendencia.

Por eso War encuentra a The Edge al frente de una guitarra sin efectos, con un sonido más crudo, y a Larry Mullen en la batería como una base poderosa desde la que arrancar el relato. El músico sumó a su producción un "click track" para mejorar el tempo en sus golpes, algo sugerido por su mentor y amigo.

Sin ir más lejos, la placa abre con la "marcha" propuesta por los inicios poderosos del bombo y redoblante de Sunday, Bloody Sunday, mientras se cuela un inmenso riff de The Edge con el sonido que iba a definir a U2 para siempre. La letra, una referencia a la masacre por parte de soldados británicos contra manifestantes irlandeses desarmados, también develó las intenciones del producto.

"I can't believe the news today. I can't close my eyes and make it go away...How long, how long must we sing this song? How long, how long?" (No puedo creer en las noticias de hoy. No puedo cerrar los ojos y hacer que desaparezcan ¿Cuánto tiempo, cuánto tiempo debemos cantar esta canción? ¿Cuánto tiempo, cuánto tiempo?).

Era el primer disco abiertamente político y de protesta de la banda. Su línea iba en contra de todo lo que el inicio de los años '80 mostraban, con bandas como Duran Duran a la cabeza. El contraste era absoluto.

Paradójicamente, le otorgó a U2 una identidad fuera de época que le dio el éxito y las cucardas que los dos discos anteriores le habían negado. Por eso su sonido atrapaba desde el inicio. U2 era el rock de siempre pero diferente. War se convirtió en el primer disco de la banda en alcanzar el número uno en el Reino Unido dejando atrás al exitoso Thriller de Michael Jackson.

En su opción por hacer decididamente un disco de rock y con la muy buena producción de Steve Lillywhite, la banda transitó una propuesta amplia, con un estilo marcado pero con composiciones diferentes, que apelaron a distintos recursos sonoros. "Queríamos hacer un disco de protesta. Pero de protesta positiva", también había dicho The Edge.

Otro de los cortes del disco es New Year's Day, con un uso del teclado muy interesante y una lírica que iba sobre la detención del activista Lech Walesa y el movimiento Solidaridad en Polonia. Los álbumes de protesta no eran, precisamente, la moda en ese momento pero público y crítica lo adoraron. Una banda que tenía algo para decir y lo hacía, tomando los pasos en falso de las primeras placas y resignificando su identidad.

Seconds, otra canción con un notable trabajo desde el bajo de Adam Clayton y el juego de voces de Bono y The Edge. La letra, obviamente, llama a una toma de conciencia respecto de la inminencia del Armagedón nuclear. Pero, promediando el primer lado del disco, aparece el homenaje y amor por el punk perdido en la potente Like a Song y la hermosa balada acústica Drawing Man.

El rock en clave pop más interesante se puede apreciar en la excelente Two Hearts Beat As One y la penúltima pieza, Surrender, un preanuncio de lo que iba a ser el sonido U2 para siempre, y puente perfecto al himno "40" para cerrar la obra.

La portada de War también fue contracultural a la corriente de la época. Una ascética foto en blanco y negro de un niño (Peter Rowen, hermano del amigo de Bono, Guggi) con las manos detrás de su cabeza, como en señal de detención. Rowen ya había posado en el primer trabajo de la banda, Boy. War, el título del disco, golpea en la foto en un contrastante rojo "scorsesiano" en letras de molde. Frente al llamado de atención de la palabra "guerra", la imagen de un chico se contrapuso a la producción de sentido de un soldado, rifle o tanque.

El presente inmediato

Con más de cuarenta años de rodaje, U2 es una de las bandas más longevas de la historia del rock. Y, lo más destacado, es que mantiene su formación original desde 1980. Nunca hubo una modificación o alteración y si hubo peleas o celos, no trascendieron demasiado. 

"El secreto de la armonía es que todas las canciones de U2 están firmadas por U2. Todos cobramos siempre lo mismo", contó una vez Bono entre sonrisas.

En estos días se pudo ver el adelanto de Bono & The Edge: A Sort of Homecoming, un documental de la plataforma Disney+ que estrenará el 17 de marzo. El especial está a cargo del realizador Morgan Neville, ganador de un premio Oscar, y registra la primera visita de Dave Letterman a Dublín (a pedido de los dos músicos) para pasar tiempo con Bono y The Edge en su ciudad, hacer un recorrido por la ciudad y registrar un concierto que recorre la historia musical de la banda, la amistad y relación de los dos líderes musicales.

El mismo 17 saldrá al mercado (en formato digital y físico) su última incursión: Songs of Surrender, un compilado con 40 canciones, sus éxitos elegidos por ellos mismos y "reinventados" por la banda. O sea: covers de sus mismas producciones. Hasta ahora, la muestra con canciones como One, With Or Without You o Pride es bastante despareja.

Obviamente al llevar todo al terreno de la balada hiper producida, en un sonido acústico orquestal, el registro original, la fuerza de esas canciones, se pierde por completo. Es una apelación a la estética, a la forma por sobre el contenido. Precisamente lo contrario a lo que War grito al mundo hace exactamente cuarenta años. 

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