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5 series y películas para ver este fin de semana en Netflix, Mubi, HBO Max, Amazon Prime y Apple TV

Una selección con las nuevas películas, documentales y series recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Oscar Mainieri 02 junio de 2023

Con tantas plataformas de streaming a nuestra disposición, puede parecer casi imposible decidirse por algo para ver durante el fin de semana

Por eso reunimos en una selección especial las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine, para convertir ese menú interminable en un problema del pasado.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Amazon Prime, HBO Max, Apple TV, Mubi y Netflix.

1. Película para ver en Mubi: Marx puede esperar

El veterano director Marco Bellocchio (Los puños en el bolsillo, La hora de la religión, Vincere) arma este documental en torno a la muerte de su hermano mellizo Camilo, a los 29 años, en 1968. Convoca a miembros de su familia, el testimonio de amigos del finado, recurre a fragmentos de su propia filmografía y a material de noticieros.

Encubierta por la competencia entre hermanos, se encuentra la sombra de la depresión, cuyas señales nadie tomó muy en serio, menos el mellizo sobreviviente, en aquel entonces muy ocupado con su exitosa carrera como realizador mientras Camilo trataba de orientar su vida.

Bellocchio es hábil al plasmar cómo la culpa puede ser generadora de toda una obra artística y cómo la melancolía puede tronchar una vida cuando uno queda fijado en mirarse el propio ombligo una y otra vez, cuando se sobrevaloran los logros de los otros en desmedro de los propios, cuando uno se aferra a balsas que conducen a paraísos ilusorios, llámense "revolución" o "religión". A la vez, pinta una semblanza de los ideales que movían a la juventud de la época, divididos entre la militancia política y la estabilidad laboral que asegure un futuro. 

La obra de Bellocchio es -en gran parte- un estandarte que representa varios momentos cruciales de la historia italiana: el fascismo en Vincere; el caso Aldo Moro en Buenos días noche y la miniserie Exterior noche; el proceder de la mafia siciliana en El traidor. Y también una radiografía de su propio autor, nunca temeroso de auscultar la propia vida que, a los 83 años, no deja de generar proyectos.

2. Serie para ver en Netflix: Atrapados

Ya por su tercera temporada, esta serie finlandesa sigue sorprendiendo por la habilidad de sus guionistas para representar y resolver casos policiales intrincados en donde la corrupción no sólo atañe a los poderosos, sino que también se inmiscuye en la vidas de los simples mortales que habitan un fiordo un tanto alejado de Reikiavic.

En la primer temporada (10 capítulos de una hora), un ferri danés poblado de turistas llega al puerto simultáneamente con la aparición de un cadáver en las aguas, al que le faltan las cabeza y las extremidades. El jefe de policía local (Ólafur Darri Ólafsson), un urso de metro noventa y 120 kilos, debe decidir si deja partir a la nave -con algún sospechoso de homicidio a bordo- o investigar en su propia comunidad en busca del asesino. 

Secundado con eficacia por la sargento Hinrikka (Ilmur Kristjánsdóttir), que mide 1,60 y contrasta en volumen con su superior, no dejarán partir el ferri. Al poco tiempo una singular tormenta de nieve y una avalancha crean un caos mayor en la población, ya sobresaltada por los acontecimientos, incomunicándolos con el mundo exterior.

Entre que lucha contra los elementos de la naturaleza y las medidas que intentan imponer los mandamases de Reikiavik, el jefe Andri descubre un entramado digno de la mejor novela negra que se irá develando pausadamente. Además, en el frente personal, tiene que encarar las secuelas de un divorcio.

Atrapados demanda atención -ya sólo recordar los nombres de los involucrados merece tener un anotador a mano- pero entre fuegos que incendian fábricas, hijos no reconocidos, trata de blancas, homicidios y falsos culpables, se llega a una resolución altamente satisfactoria para el espectador, y de un alcance imposible de imaginar. El suspenso está muy bien dosificado, así como las escenas de acción. El paisaje es otro personaje más.

3. Serie para ver en Apple TV: Platónicos

La vieja y manida pregunta de si es posible la amistad entre el hombre y la mujer subyace en los guiones de esta simpática serie (10 episodios; 30 minutos), que protagonizan dos estrellas de la comedia: la australiana Rose Byrne y el adelgazado Seth Rogen.

Pasando los 40, estos dos amigos retoman el lazo que los unía 15 años atrás, quebrado cuando ella vetó a la novia de él. Sylvia ha construido una familia, ha dejado el trabajo como abogada en virtud de criar a sus dos hijos y afianzar la carrera de su marido, que trabaja exitosamente en un bufete. Will, por su parte, se acaba de divorciar de aquella novia vetada y es un emprendedor creativo en el rubro de la cerveza. 

Hasta ahora van 4 episodios emitidos y vemos que, tras limar alguna aspereza, ha regresado la antigua sintonía entre ambos. Ella se apoya en Will para escapar a una rutina alienante. Will se apoya en Sylvia para afianzar su autoestima. ¿Surgirá Eros entre ellos? Es una incógnita a develar.

Con guiños a famosos hitos de la comedia de relación como Cuando Harry conoció a Sally (Rob Reiner, 1989) que aparece mencionada en un dialogo, o referencias formales a Dos extraños amantes (Woody Allen, 1977) y Problemas de alcoba (Michael Gordon, 1959) como el uso de la pantalla dividida, Platónicos es una comedia liviana y divertida, apoyada en el carisma de sus dos protagonistas.

4. Miniserie para ver en Amazon Prime: El proxeneta

Esta excelente miniserie (6 episodios de 50 minutos) se inspira en hechos de la vida real y retrata el ascenso al poder y la caída de Klaus Barkowsky (Aaron Hilmer), un joven con pretensiones de artista y amante de la vida fácil que, con la ayuda de Jutta (Jeanette Hain), una prostituta veterana que se las sabe todas, hace un máster en proxenetismo.

Con el tiempo Klaus fundará la pandilla Nutella, apoyado en dos amigos, Andy y Bernd, -el primero un proyecto de boxeador al que apodan "pitbull" por la ferocidad de sus puños y sus ataques de ira; el segundo, un morocho de modales suaves que oculta sus intenciones de ahorrar dinero para la operación que le permitirá cambiar de sexo.

Ambientada en la década de los años 80, en el barrio de Sankt Pauli, en Hamburgo, -uno de los principales puertos de Europa, que recibía decenas de marineros por día- los dos primeros capítulos narran el ascenso al poder de la pandilla y parecen filmados en una letrina, con una fotografía opaca que recubre de verde botella de vino las distintas imágenes de decadencia. Aún en escenas a plena luz del sol, cuando se sale de los distintos garitos, algo enturbia la imagen y la vuelve sórdida. Falta el olor del fluido Manchester. 

Ya en el tercer capítulo, cuando la pandilla se enfrenta con la Sociedad Anónima de proxenetas -que ocupa un edificio de varios pisos con más de 600 habitaciones dedicadas al comercio carnal- y ha utilizado métodos despiadados para amedrentar a Klaus, la fotografía se limpia un poco, aunque las situaciones representadas recrudezcan. 

Una de las primeras reclutadas por los encantos de Klaus es enviada como parte de un pacto comercial a satisfacer las necesidades de 250 obreros daneses que se desempeñan en una plataforma de petróleo. Pueden imaginar cómo termina esa pobre chica. Pueden imaginar la falta de escrúpulos de Klaus.

El guion es de gran calidad y se aleja de los clichés de este tipo de historias, aunque algo hubo entre Jutta y un policía del distrito en un pasado muy distante. También hay una chica dejada de beba en un orfanato que, con la mayoría de edad, se dedica a buscar el paradero de su madre. El tratamiento de estos temas está muy alejado del sentimentalismo, hay demasiada materia viva y urticante en pantalla: aún la más bella de las chicas luce gastada, mal peinada, desarreglada. La misma Jutta, narradora de la historia, parece un espantapájaros con su peluca rubia. 

El proxeneta no es para todos los públicos. La estética de lo feo y grotesco en que están recubiertos sus episodios y la falta de valores positivos en los personajes pueden alejar a muchos espectadores, acostumbrados al filtro del decoro estadounidense. Y las cosas se agravan cuando hacen su aparición la cocaína y el virus del HIV, por más que el indómito Klaus le encuentre la vuelta para hacer negocio a todo lo que se le impone en el camino.

Para los amantes de los espectáculos decadentes sin filtros refinados, El proxeneta puede convertirse en un verdadero festín.

5. Película para ver en HBO Max: Bullit

Quentin Tarantino en su libro Meditaciones de cine le dedica un capítulo a esta película, afirmando que cambió el cine de acción y que es una de las mejor dirigidas de todos los tiempos. Ni tanto ni tan poco, Bullit es un policial sobresaliente en el que el espectador muchas veces no sabe muy bien lo que está pasando pero no puede quitar los ojos de la pantalla.

El argumento es mínimo: el inspector Bullit tiene que custodiar a un hombre que el fiscal Chambers necesita que testifique ante la Corte en dos días porque ayudaría a desbaratar una gran operación del crimen organizado.

El film está estructurado en base a tres grandes secuencias: una persecución en un hospital, otra en las calles de San Francisco, y otra en un aeropuerto. La argamasa que une y fija los elementos, la razón por la que se concurría al cine a verla, era una sola: Steve McQueen, el rey del cool, la máxima estrella masculina que Hollywood tenía para ofrecernos por entonces.

Hoy, si alguien recuerda Bullit es por su intensa persecución automovilistica, que hizo escuela y germinó en films posteriores como Contacto en Francia (William Friedkin, 1971) y ¿Qué pasa, doctor? (Peter Bogdanovich, 1972). Pero McQueen era un imán que arrastraba multitudes a los cines, por su presencia, la fama de chico malo, de pocas palabras, el corte de pelo, las botitas cortas texanas, el calce exacto de los jeans que usaba.

De la serie televisiva Randall, el justiciero (1958), donde interpretaba a un cazador de recompensas siempre munido de su rifle Winchester con el caño recortado, a su despegue como estrella cinematográfica en El gran escape (John Sturges, 1963), donde con una moto intentaba huir de un campo de prisioneros en la Segunda Guerra mundial, hasta el ladrón seductor de El affaire de Thomas Crown (Norman Jewison, 1967), que conquistó a la platea femenina con su elegancia y capacidad de seducción, McQueen había construido una imagen de masculinidad que rivalizaba con la de Paul Newman. 

Pero el estilo minimalista que exudaba McQueen lo hacía cool. Era muy consciente de ser una estrella de cine y le entregaba al público lo que deseaba, mientras Newman buscaba prestigio y escondía su presencia en roles que, es justo decirlo, después fueron icónicos. Ambos pasaron por el Actor´s Studio y compartían la pasión por los automóviles, transitando las pistas de carreras. Se juntaron para recaudar millones en Infierno en la torre (John Guillermin, 1974), una de las expresiones del cine catástrofe. McQueen fallecería a los 50 años en 1980, víctima de un cáncer. 

Bullit es un film muy entretenido y logrado visualmente, la cumbre del estilo McQueen. Vale la pena descubrirlo o revisitarlo.

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