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5 series y películas para ver este fin de semana en HBO Max, Netflix, Star Plus y Prime Video

Una selección con las nuevas películas, documentales y series recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana EE
Oscar Mainieri 07 julio de 2023

Con tantas plataformas de streaming a nuestra disposición, puede parecer casi imposible decidirse por algo para ver durante el fin de semana

Por eso reunimos en una selección especial las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine, para convertir ese menú interminable en un problema del pasado.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en HBO Max, Prime Video, Netflix y Star Plus.

1. Película para ver en Star Plus: Malos momentos en el Hotel Royale

Un sacerdote (Jeff Bridges), una cantante (Cynthia Erivo), una muchacha hippie (Dakota Johnson) y un viajante de comercio vendedor de aspiradoras (Jon Hamm) coinciden en un hotel situado justo en la frontera entre el estado de Nevada y el de California.

Exceptuando al conserje (Lewis Pullman), el hotel -una guarida de lujo para apostadores ahora en desuso- está desierto. Se avecina una noche de tormenta y la televisión informa sobre un par de homicidios ocurridos en una localidad cercana. El líder de un culto a lo Charles Manson (Chris Hemsworth) también se dejara caer por allí, junto a algunos acólitos.

Si a lo que antecede le sumamos que cada uno de los pintorescos personajes tiene una agenda muy personal que podría contradecir su apariencia, estamos ante un gran entretenimiento conducido con pulso firme por Drew Goddard (La cabaña del terror), también responsable del parsimonioso guion, pleno de giros sorprendentes.

Ambientada en 1969, con una cuidada puesta en escena y con una banda de sonido de amplio rango que abarca desde temas de The Supremes a alguno de Deep Purple, con excelentes intérpretes, escenas de violencia un tanto sangrientas y un gran final que descomprime la tensión acumulada a lo largo del relato, Malos tiempos en el Hotel Royale promete casi tres horas de gran disfrute.

2. Documental para ver en Netflix: Eldorado: todo lo que odian los nazis

La Berlín de los años 20 y comienzos de los 30 tenía un club nocturno llamado Eldorado que era el punto de reunión de la comunidad LGTBQ+ de la época. Entre sus paredes se respiraba libertad y allí asistían tanto celebrities como gente del común. 

El documental dirigido por Benjamin Cantu y Matt Lambert transcurre de manera entretenida mediante vistosas dramatizaciones y abundante material de archivo, y narra la historia del lugar y el derrotero de algunos de sus asistentes durante el ascenso y el apogeo del Nazismo.

Entre ellos figuraban Ernst Röhm -amigo de Hitler y organizador de las SA-, el sexólogo Magnus Hirschfeld -fundador del Instituto para la investigación sexual y temprano defensor de los derechos de los transgénero-, y la estrella del tenis Gottfried Alexander Maximilian Walter Kurt von Cramm.

Con Hitler al poder todos ellos lo pasaron muy mal por la existencia del parágrafo 175, un artículo del código penal alemán que castigaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. 

Eldorado tuvo que cerrar sus puertas.

3. Película para ver en Prime Video: Expreso a Murmansk

Dos extraños deben habitar forzadamente el compartimento de un tren que se dirige a Moscú durante un larguísimo viaje. Ella es finlandesa, una antropóloga, muy interesada en visitar los grabados rupestres de la ciudad de Murmansk. Él es un minero ruso, con pocos temas de conversación pero con la llama del piloto encendido.

No ayuda en la convivencia que él se ahogue en vodka ni que ella se refugie detrás de una cámara fotográfica. Pero son dos erizos que irán desarrollando cierta empatía el uno por el otro. 

Las paradas del tren son numerosas, lo que da la posibilidad de conocer a una señora madura con una filosofía de vida muy práctica e interesante y a un compatriota de la joven que no habla ruso y parece perdido en el espacio.

Este film finlandés, dirigido por Juho Kuosmanen, siempre es atrayente, ya sea por la calidad de las interpretaciones o el ritmo que se le imprime al relato. Ganó numerosos premios internacionales, entre ellos el gran premio del jurado en el Festival de Cannes.

4. Serie para ver en HBO Max: ...And Just Like That

El año pasado volvieron las chicas de Sex and the City, no tan jóvenes ni tan divertidas. La secuela se estrenó con la muerte de Mr. Big, el marido de Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), y prosiguió con el duelo de tan inesperado acontecimiento. La abogada Miranda (Cynthia Nixon) dejó la profesión, a su esposo y abrazó el lesbianismo. La ama de casa Charlotte (Kristin Davis) descubrió que tiene una hija de sexo tan fluido como la leche descremada. Para cubrir el agujero negro dejado por la ausencia de la voraz Samantha (Kim Cattrall), se sumaron 4 nuevos personajes pertenecientes a distintas minorías.

La adherencia a la agendas de lo políticamente correcto y de la inclusión hundió la primera temporada en un pantano de diálogos explicativos sobre la condición de Che (Sarah Ramirez), una cómica standapera no binaria que es el interés romántico de Miranda. 

También se sumó Seema (Sarita Choudhury), una agente de bienes raíces millonaria de ascendencia hindú, una mujer tan independiente que no tolera la más mínima debilidad en un candidato. Y en el remozamiento de la serie fueron adosadas dos afroamericanas, una profesora universitaria en pareja hace años con alguien menor que ella, y otra madre de familia -cuyos hijos son compañeros de escuela de una de las hijas de Charlotte- y que también trabaja como documentalista y apenas tolera los consejos de una suegra muy densa. 

La segunda temporada que está emitiendo HBO Max (ya va por el cuarto episodio de 11) ha traído mejoras: menor relevancia del personaje de Che, que se traslada a Los Ángeles a filmar una sitcom con Tony Danza, seguida por Miranda. Más destaque del personaje de Seema, el más atractivo de los recientemente incorporados. Menos espacio para las morochas cuyos conflictos son poco relevantes.

Carrie sigue tan frívola como siempre aunque sufre conflictos laborales (trabajaba en un podcast y le cuesta hablar de hidratadores vaginales) y no puede sepultar del todo a Mr. Big, pese a que se levanta a un productor de la radio. Miranda -Nixon es la más dotada de todas las actrices- tiene las escenas más divertidas dado el choque ante su estructurada manera de conducirse y los novedades que su personaje enfrenta; también protagoniza un par de gags muy divertidos en las playas de Los Ángeles.

Así es como transcurre ...and Just Like That, medio paquidérmicamente, muy dedicada al peso de las deslumbrantes escenografías de interiores y a exhibir a sus actrices modelando miríadas de vestidos y zapatos en modernísimas casas funerarias o parques o cafés o restoranes a la moda. 

Los guiones tienen la pólvora mojada, de vez en cuando algún gag o comentario recuerda la frescura de la serie original; tampoco ayuda que cada episodio se extienda a los 45 minutos. 

Pero si algún espectador puede llorar -como Seema- el robo de una cartera como si hubiera perdido un brazo, o no pudo comprar las últimas revistas Vogue o Harper´s Bazar en su ediciones estadounidenses, puede mantenerse actualizado viendo este desfile incesante de comodities...

5. Miniserie para ver en Star Plus: Feud

Susan Sarandon y Jessica Lange habitan este vehículo de lujo diseñado por Ryan Murphy (creador de Dahmer, American Horror Story, Glee), para nada menos que representar a dos glorias de Hollywood, Bette Davis y Joan Crawford, cuando se juntaron para filmar la genial ¿Qué pasó con Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962), relanzando sus ya opacas carreras, otorgándoles un soplo de vida nueva. 

El antagonismo que separaba a las dos estrellas del pasado da pasto suficiente para hacer de Feud una verdadera bacanal, sobre todo para el cinéfilo y el consumidor de productos con el exceso marcado en el orillo. Con Murphy al control del timón, el barniz camp está asegurado.

Las fortalezas de la serie radican tanto en sus interpretaciones como en el argumento y la puesta en escena. Sarandon se mimetiza en la piel de Davis, su mueca de amargura, sus tonos roncos, la bilis en cada gota de saliva. En apariencia hasta el episodio 3, le toca la parte más simpática, menos dedicada a las intrigas maquiavélicas. La Crawford que encarna Lange, si bien físicamente no se parece a aquella gloria del Hollywood clásico, sí puede encarnar sus convulsos estados interiores, batallas espectaculares entre el impulso de sobrevivir en el mundo del espectáculo y poder pagar las cuentas, y el horror a envejecer

Lange ocupa con soltura el lugar que la gran Geraldine Page -la actriz que encarnó en la pantalla grande algunos de los turbulentos personajes femeninos de algunas obras de Tennessee Williams- dejara vacante. Alejándose de a poco de la imagen de bomba sexy que debutó en el King Kong de 1976, encarnara a la Muerte más atractiva que se haya visto en el cine (All That Jazz, de Bob Fosse, 1980), y a la simpática madre soltera que enamora a Tootsie (1982), por la que ganara el Oscar a la mejor actriz secundaria. 

El Oscar a la mejor actriz protagónica le vino por su delicado retrato de una mujer que vive en otra frecuencia de onda creyéndose Brigitte Bardot en la agradable Blue Sky (Tony Richardson, 1995), aunque se lo merecía mucho antes, por su retrato de Frances Farmer (Graeme Clifford, 1982), otra actriz de Hollywood que va cayendo lentamente en los pantanos de la locura.

Sarandon, otra que comenzó como chica sensual, -entre sus primeros papeles está el de una drogadicta en JOE (John G. Avildsen,1971) y la ingenua heroína de The Rocky Horror Show (Jim Sharman, 1975)-, comenzó a tallar como actriz de prestigio ya en dos clásicos de Louis Malle, Pretty Baby (1978) y Atlantic City (1980), ganando el Oscar por su conmovedor retrato de una monja omnicomprensiva en Mientras estés conmigo (Tim Robbins, 1995), donde de sexy no tenía nada. 

El argumento de Feud tiene su núcleo en la filmación de la famosa película, uno de los grandes éxitos del cine de horror de todos los tiempos, que inaugurara el ciclo de lo que dio en llamarse el cine del grand guignol, películas interpretadas por actrices ya cercanas a la decadencia de su estrellato, con papeles grotescos donde lo monstruoso era una marca registrada, que les permitían un último suspiro en la pantalla y reelaborar o destruir lo que habían construido a lo largo de sus carreras. 

En el guion también hay flashbacks informativos sobre los antecedentes de las estrellas de Baby Jane narrados en supuestas entrevistas por Olivia de Havilland (una irreconocible Catherine Z. Jones) y Joan Blondell (Kathy Bates, excelsa como es habitual), donde se cuentan episodios de sus vidas y carreras, con ocasionales muestras de films interpretados por ellas.

Como es de advertir, en Feud el talento abunda. Con la adición de la ultra calificada Judy Davis (Pasaje a la India, Mi brillante carrera, Life with Judy Garland: Me and My Shadows, Maridos y esposas, Los secretos de Harry) encarnado a esa caricatura en vida que era Hedda Hopper, una de las periodistas de chismes más famosas de Hollywood, capaz de construir y destruir carreras con una línea impresa, aquí encargada de llevar y traer misiles entre una y otra diva, el cartón está lleno. Pero no, otra agradable sorpresa es ver a Stanley Tucci en el rol del poderoso productor Jack Warner.

También hay espacio para narrar la conflictiva historia que las dos estrellas tuvieron con sus hijas. Una vez fallecidas ambas, las hijas publicaron biografías donde narraban con lujo de detalles los castigos a los que sus madres las sometían. En este territorio parece que Joan Crawford se llevó las palmas; algo de lo narrado por su hija se percibió en Mamita querida (Frank Perry, 1981), donde Faye Dunaway encarnaba a la actriz en una película tan desbordada que ha pasado a constituirse en un film de culto.

La puesta en escena de Feud es suntuosa; el proyecto lo merecía. Del look industrial de los sets de filmación pasamos a los luminosos dormitorios y jardines de Crawford -sosteniendo a puro pulmón su imagen de star hasta el final. Más desinteresada en esa cuestión, los interiores de Davies son rústicos, poco acogedores, oscuros.

Las debilidades de la serie son intrínsecas al proyecto. Las nuevas generaciones desconocen a figuras de la talla mencionadas aquí y hasta les parecerá irrisorio el conflicto planteado. Quizás si vieran lo deliciosa que es ¿Qué paso con Baby Jane? se enterarían de que la ex niña estrella es una pariente lejana del Norman Bates de Psicosis o del Hannibal Lecter de El silencio de los inocentes. Y de que las apariencias engañan: no sólo es monstruoso todo lo que se sindica como tal... Ahí está el personaje de la "sufrida" Crawford para atestiguarlo.

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