La Fed de Powell compró tiempo en Jackson Hole

El mensaje fundamental del titular de la Fed, Jerome Powell, en la tradicional cita de Jackson Hole es que no habrá rupturas sorpresivas al implícito “compromiso” de no agitar las aguas, y así lo entendieron los mercados accionarios, que reaccionaron a la suba

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Héctor Rubini Héctor Rubini 30-08-2021
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Por Héctor Rubini (*)

El discurso del viernes del titular de la Fed, Jerome Powell, en el seminario de Jackson Hole aportó una señal de calma creíble para el corto y largo plazo. Al menos hasta fines de 2021 no habrá una reducción de la emisión mensual de U$S 120.000 millones vía compra de Treasuries y bonos hipotecarios. El mensaje fundamental es que no habrá rupturas sorpresivas al implícito “compromiso” de no agitar las aguas, y así lo entendieron los mercados accionarios, que reaccionaron a la suba.

La cautela de la Fed seguirá siendo la regla, al igual que la adaptación acomodaticia a la necesidad de liquidez para reactivar la economía sin aumentar el nivel ni la volatilidad del costo del crédito. De ahí su énfasis en afirmar que aun si comenzara esa reducción (el llamado “tapering”) de inyecciones monetarias, no implicará necesariamente un aumento simultáneo de la tasa de fondos federales. Algo que tal vez se clarifique con comunicados de prensa después de la próxima reunión del 21 y del 22 de septiembre.

En su discurso fue enfático al afirmar: “Hemos dicho que seguiremos manteniendo el rango objetivo para las tasas de fondos federales en el nivel actual hasta que la economía alcance condiciones consistentes con el empleo máximo y que la inflación llegue a 2% y se mantenga por un tiempo moderadamente por encima de 2%”.

La convergencia hacia una inflación permanente en torno del 2% tiene un timing que, por ahora, es incierto. El mensaje implícitamente deja en claro que la eventual nueva baja de la inflación de este mes no será suficiente para considerar que se esté ya en ese camino.

Probablemente recién en la reunión del 2 y 3 de noviembre el Comité de Mercado Abierto recién provea alguna señal a los mercados. Las variaciones mensuales anualizadas de IPC superan el 2% desde enero de 2021, pero las variaciones interanuales del IPC están a la baja desde abril del año pasado, en torno del 0,83%. Una inflación de 2% anual requiere una inflación mensual equivalente de 0,165%, nivel todavía inferior a los valores de los últimos meses: 0,77% en abril, 0,64% en mayo, 0,90% en junio y 0,47% en julio.

Powell sostuvo que espera una creación continua de empleos a futuro, pero también advirtió que “si la inflación sostenida más alta se torna una preocupación seria, el Comité de Mercado Abierto respondería ciertamente y utilizaría nuestras herramientas para asegurar que la inflación se aproxime a los niveles consistentes con nuestra meta”.

Según Powell, las subas salariales no son una fuente de preocupación, menos para imaginar una espiral precios-salarios. Las subas de los últimos meses se explicarían por subas transitorias de precios de bienes durables y aquellos, aparte de los precios de autos, estarían desacelerándose.

Además, ha sostenido que la Fed sigue observando a diario el comportamiento de un Indice de Expectativas de Inflación Comunes (en base a un modelo interno sobre comovimientos de distintos indicadores del sector privado) que le indicaría que las expectativas inflacionarias percibidas por la Fed estarían en torno de una inflación de 2% anual.

También afirmó: “Tenemos mucho por delante hasta alcanzar el máximo empleo, y el tiempo dirá si hemos alcanzado la meta de 2% sobre una base sostenible”.

El viernes los mercados han reaccionado positivamente y se espera un buen inicio para esta semana. En cierta forma, el discurso de Powell les “paró el carro” a los “halcones” de la autoridad monetaria, como el titular del banco de la Reserva Federal de Dallas, Robert Kaplan; James Bullard de St. Louis, e incluso de la anfitriona del seminario de Jackson Hole, la titular del banco de la Reserva Federal de Kansas City, Esther George. El deseo de Kaplan de que la Fed anuncie el “tapering” en septiembre quedó casi en la nada con el discurso de Powell.

Los desacuerdos internos en la Fed por ahora, siguen “bajo control” y la ambigüedad “constructiva” del discurso del viernes apunta a no agitar los mercados. Es claro que el titular de la Fed no quiere que se repitan las perturbaciones en los mercados del 2013 cuando Ben Bernanke empezó a desacelerar el expansionismo monetario posterior a la crisis subprime, y el registrado también en 2018.

Ahora bien, qué hará la Fed a partir de la próxima reunión del 21-22 de septiembre dependerá tanto del aflojamiento o no de las presiones inflacionarias actuales, como de la evolución del coronavirus y sobre si un nuevo rebrote del Covid-19 llega o no a provocar una significativa desaceleración de la recuperación en curso de la economía de EE.UU.

(*) Economista de la Universidad del Salvador (USAL)

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