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Sorprendió a todos la respuesta de los mercados en Brasil

A nivel local la Bolsa aguanta, pero suben los dólares fuga, el BCRA pierde reservas, los bonos ceden y el riesgo sube.

Se esperaba que ayer hubiera un mal resultado en Brasil, tras el triunfo de Lula, pero fue todo lo contrario: bajó el dólar y subió la Bolsa.
Se esperaba que ayer hubiera un mal resultado en Brasil, tras el triunfo de Lula, pero fue todo lo contrario: bajó el dólar y subió la Bolsa.
Luis Varela Luis Varela 01-11-2022
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Como si se tratara de una caída en dominó, los inversores fueron colocando ayer su atención en diferentes focos: lo primero fue la reacción de los precios de los granos, que saltaron después de que Rusia decidiera volver a cerrar el Mar Negro y suspender las exportaciones hasta nuevo aviso. Después todos giraron la cabeza hacia Brasil, ya que antes de la apertura todos los precios de ese país parecían reaccionar muy mal tras el triunfo presidencial de Lula, pero con el correr de la rueda finalmente terminaron como lo mejor del día. En tercera instancia fue la ratificación de la inflación pegajosa, tanto en la Unión Europea (con el récord desde su constitución) como en EE.UU., por lo que ahora ya no están todos los analistas tan seguros de la Fed irá con sus tasas de mayor a menor pronto. Y el cuarto mazazo se dio en la Argentina: el ministro Massa, a través de diferentes consultas, se asustó por cómo viene la inflación de octubre, y lanzó la idea de congelar precios por cuatro meses, lo que acentuó la presión sobre el mercado cambiario, con intervención oficial local que hizo perder más reservas, con los dólares fuga saltando más, los bonos cediendo y el riesgo país subiendo, aunque el precio de las acciones argentinas se siguen salvando de la guadaña.

La inflación para arriba

Por supuesto, lo que sigue causando estruendo en casi todas partes en la suba imparable de los precios, con los índices de inflación más altos en 30 o 40 años. Se conoció que la inflación de la Unión Europea llegó al 10,7% anual, muy por encima de lo esperado, cuando el mes anterior había sido del 9,9%, lo cual se convierte en el dato más alto desde que existe la Eurozona, con la denominada inflación core (núcleo) trepando de 4,8 a 5%, y con por ejemplo Italia, que acaba de cambiar de Gobierno, con una variación anual inquietante del 12,8% anual, y con varios países de la Unión Europea ya mostrando claros signos de recesión.

También hubo ecos por la decisión rusa de cerrar la exportación de granos, por lo que el trigo pegó un salto del 6,1% en Chicago (con valores también firmes para el maíz y la soja, algo que no se replicó en Rosario), pero ese solo indicador causó nerviosismo en los operadores, a pesar de que hubo una baja del 2,4% para el petróleo, de precios mixtos en los metales básicos y preciosos, y de muestras de debilidad en las criptomonedas.

En suma, por más suba de tasas de interés que se sigue aplicando en el mundo, las autoridades de los bancos centrales se van percatando que el incremento en el costo del dinero no es suficiente para parar la autoindexación en la que están cayendo las economías. Se espera que Jerome Powell desde la Fed suba la tasa federal corta subiría en 75 puntos básicos hasta 4% anual, para después elevarse en medio punto en diciembre y un cuarto en febrero.  

Ayer volvieron a afirmarse las tasas largas de EE.UU.: hasta 4,7% anual a 1 año, 4,3% a 5 años, 4,1% a 10 años y 4,2% a 30 años. Y detrás de eso el dólar global volvió a convertirse en una aspiradora, por lo que ayer en el exterior el billete verde subió 1,3% contra la libra, 0,9% contra el yen, 0,8% contra el euro y el chileno, 0,7% contra el yuan y 0,1% en México. Y, contra todo pronóstico, bajó 2,4% en Brasil, ya que Bolsonaro todavía no reconoció la derrota ante Lula, pero si bien hubo algunas tensiones, como bloqueo en algunas rutas de partes de camioneros bolsonaristas, no hubo grandes problemas y el real terminó mejorando, y la Bolsa de San Pablo terminó en verde, luego de cotizar en rojo en el pre mercado.

El mercado local

Lamentablemente, si se quiere la parte más mala de la película volvió a verse en Argentina. Massa confirmó que los alimentos están volando. El índice de salarios que calcula el Indec dio en agosto una suba del 6,5%, medio punto menos que la inflación. Y como el dato de inflación viene con susto, el ministro de Economía apuró los trámites para tomar dos medidas que están en la cocina de lo que se planteará en las próximas horas: un congelamiento por cuatro meses para unos 1.500 productos, incorporando para los consumidores un servicio que podrán consultar vía celular, para que comparen los precios que encuentran y hagan denuncias en caso de encontrar diferencias, y el Gobierno prepara más de lo mismo: aplicar multas de hasta $240 millones, que de aplicarse terminarán llevando a la quiebra a más comercios, achicando la oferta, ampliando la posibilidad de desabastecimiento y de más inflación. 

Esta circunstancia se vio agravada por otros dos movimientos. Ayer hubo presión sobre los dólares fuga e intervención oficial para aplacar los dólares libres locales. Hubo manos oficiales, además, para contener el precio de los bonos. Por lo que en definitiva ayer volvió a haber más emisión y más pérdida de reservas en el Banco Central. Para intentar frenar los dólares libres locales hubo ventas directas por US$ 131 millones, pero al final del día, computando las operaciones de comercio exterior, más la caída del yuan, que debilita el swap chino, que integra los fondos de Reconquista 266, la pérdida de reservas total del día fue de nada menos que US$ 263 millones, lo que llenó de preocupación a los operadores.

Con todas esas maniobras, los dólares libres locales pudieron ser frenados: el dólar blue bajó $2 hasta $290 y el MEP cedió  $1,15  hasta $292,92. Pero los dólares fuga que manejan las grandes manos fueron todos para arriba: el dólar Qatar saltó $2,60 hasta $327,78, el Senebi saltó $4,80 hasta $311,22 y el contado con liquidación subió $1,62 hasta $307,42. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 77% y la del CCL con el mayorista fue del 96%. Todo con un dólar mayorista que se va devaluando cada vez a mayor velocidad, pero todavía por detrás de la inflación, por lo que aún es un ancla, no tan pesada como antes.

Los bonos para abajo

La movida no pudo impedir que los bonos argentinos volvieran a perder precio, con un clima hiperselectivo, y con los inversores privados cada vez más renuentes a tomar bonos en pesos, y en noviembre Economía tiene tres licitaciones programadas, con sus respectivas revanchas: la primera es el lunes próximo y las otras dos el viernes 18 y el lunes 28. Pero la situación de los inversores es no tomar bonos en pesos porque el cambio de Gobierno se acerca cada vez más, y la coalición oficialista, en vez de tomar medidas concretas para bajar la inflación (como dejar de emitir y bajar el gasto) solo está preocupada en eliminar las PASO. Y es gracioso, porque muchas provincias desdoblan elecciones, por lo que harán dos llamados el año próximo, y dicen que las PASO no deben hacerse porque son caras, cuando ellos mismos harán dos elecciones, para separase de la votación nacional. Así, los bonos volvieron a bajar 0,8% ayer y con eso el riesgo país subió 25 unidades hasta 2.625 puntos básicos, 400 puntos por encima de cuando Massa inició su gestión hace noventa días.

La expectativa de mayor suba de tasas de la FED, una inflación que no para y un día menos violento que lo esperado en Brasil determinó resultados disímiles en las bolsas. Hubo otro mal día en la Bolsa de Nueva York: con caída del 1% para el Nasdaq, baja del 0,7% para el S&P y merma del 0,4% para el Dow. Mientras que la Bolsa de San Pablo subió 1,3% y la de México mejoró 1,7%. Al tiempo que la Bolsa porteña también tuvo un buen resultado: con $2.210 millones operados en acciones y $4.468 millones en Cedears, subió 1,4%, con los ADR argentinos en Nueva York mostrando una suba casi en bloque de hasta el 3,6%, con Central Puerto, Loma Negra, Cresud, TGS y Mercado Libre como las mejores del día, y con una sola baja, Edenor que perdió 2,4%. 

Cierra así octubre, y contra todo lo que se esperaba, la Bolsa de Nueva York tuvo para este mes (que habitualmente es malo para Wall Street) el mejor resultado en 46 años, tras un septiembre dramático. Finalmente el índice industrial Dow Jones subió 14% en el mes, el mejor resultado de un octubre desde 1970, el índice S&P subió 8% y el Nasdaq quedó atrás con un aumento del 4%. Mientras que el S&P MerVal trepó nada menos que 7,8% medido en pesos y 7% medido en dólares.

¿Qué se ve por delante? Hay mucha inquietud porque no se ven decisiones concretas para aplastar la suba de los precios y cada semana más gente entra en la pobreza y la indigencia. Y, además, para limpiar el cúmulo de vencimientos de bonos en pesos que caerán en los próximos once meses, se rumorea que Gabriel Rubinstein está trabajando en dos alternativas: o un canje por bonos más caros para seguir pateando obligaciones para el próximo Gobierno o directamente el lanzamiento de instrumentos nuevos, que también siga barriendo la basura debajo de la alfombra. La aparición de Lula con la gorrita que identificaba a CFK 2023 causó nuevamente más inquietud, y las peleas interminables internas en el PRO y con los radicales genera un desconcierto absoluto. Massa, mientras tanto, repite que él no va a participar de la elección, y está decidiendo junto a Cristina si se aplica o no el aumento a las prepagas y la suba programada para los combustibles, otros dos baldes de nafta que pueden aumentar todavía más el calor de los precios.

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