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Massa hace lo necesario, pero se espera más y el blue sube

El Indec confirmó que Argentina tuvo en julio la inflación más alta de los últimos años, mientras que otros países tuvieron inflaciones mínimas

Sergio Massa
Sergio Massa
Luis Varela Luis Varela 11-08-2022
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Con la Plaza de Mayo inundada de pobres y con el presidente Alberto Fernández inaugurando casas bien lejos, en Villa Angela, Chaco, el mercado argentino tuvo ayer un verdadero cimbronazo, con herencias dejadas por el exministro Martín Guzmán y una realidad que pone en evidencia que los problemas que tenemos son bien argentinos, con una problemática que no se le puede adjudicar ni a la pandemia, ni a la guerra en Ucrania y a el legado de la administración de Mauricio Macri.

Tras el gigantesco plan platita ordenado directamente por Cristina Kirchner a partir de la durísima derrota electoral en 2021, el desmedido gasto público, el gigantesco endeudamiento del Tesoro y una obligada emisión de pesos de parte del Banco Central determinaron ayer que el Indec confirmara que julio tuvo una inflación del 7,4%, la mayor en veinte años, justo en un mes en el que EE.UU. tuvo inflación 0% y Brasil tuvo una deflación del 0,68% (ni a Macri se lo puede culpar ya que la deuda que dejó no se está pagando, está siendo roleada directamente con dinero del FMI).

La compleja situación inflacionaria, que en realidad se trata de un sistemático hundimiento del valor del peso, con los argentinos huyendo de la moneda local a gran velocidad, quitando depósitos de los bancos y comprando todo lo que tiene que ver con el dólar o directamente consumiendo lo que pueda resistir en las alacenas, obligó al Banco Central a realizar la suba de tasas de interés más importante en lo que va del gobierno de Alberto Fernández.

La suba de tasas

Tres horas antes de que el Indec difundiera el durísimo IPC de julio (que eleva los precios de los últimos doce meses a 71% anual, con Fiel calculando 112% para este año y 117% para 2023), el Banco Central elevó casi 10 puntos las tasas principales: llevó las Leliq del 60 al 69,5% anual y los plazos fijos chicos del 61% al 69,5% anual. En una movida que tiene dos problemas: por un lado, la autoridad monetaria tiene una deuda de más de $7,4 billones en Leliq y con la nueva tasa se multiplicará la emisión que viene y, por otro lado, la insólita tasa que tienen desde ahora los plazos fijos es cercana al 90% si el dinero se deja todo el año, renovándose, sin ser tocado fuera del banco, pero como cada plazo fijo promedio tiene una extensión de 44 días, la tasa real obtenida es levemente inferior al 5% mensual. 

En paralelo, el Tesoro debió realizar ayer una nueva licitación para seguir consiguiendo pesos del mercado para pagar vencimientos inminentes y la colocación fue un éxito. Con 1.225 ofertas, el Gobierno colocó deuda por $182.772 millones en Lelites, Ledes y Lecer entre fondos de inversión y creadores de mercado y la mayoría fue a tasa, con papeles que vencerán dentro de apenas 16 semanas con un interés del 75,6% anual. En detalle, el 50% del dinero colocado fue en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 30 de noviembre de 2022 (s30n2 - reapertura), el 32% fue en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 17 de febrero de 2023 (x17f3 - reapertura) y el 19% restante en una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de agosto de 2022 (nueva).

Además de la inflación, de la suba de tasas y de la colocación de deuda ocurrieron más cosas (con los pobres en Plaza de Mayo y Alberto bien lejos): el ministro Sergio Massa presentó un plan para que los petroleros que aumenten su producción a partir de enero puedan contar con importantes beneficios impositivos. Con esto, mientras negocia con las grandes exportadoras de granos para que liquiden lo que piensan vender en el verano, Massa intenta impulsar la entrada de dólares ahora, ya que la necesidad de reservas es ciertamente urgente.

Los números del Central

De hecho, ayer la cuenta del Banco Central no fue para nada buena. Mientras subía las tasas en casi 10%, lo que lo obligará a aumentar el déficit cuasifiscal, Reconquista 266 siguió chupando depósitos de los bancos: tomó casi $450.000 millones en Leliq a 28 días con una tasa del 69,9% anual y al mismo tiempo perdió otros US$ 71 millones de las reservas, en este caso se fueron casi todas por abastecimiento de importaciones, porque la intervención en el mercado de cambios no pareció tan importantes.

A nivel cambiario, las entregas que está realizando Massa, ofreciéndoles a los agroexportadores dólares con mejor precio y entregándoles beneficios a petroleras multinacionales, determinaron que los dólares financieros libres apuntaran hacia abajo: el dólar Senebi bajó $2,49 hasta $287,51, el dólar MEP bajó $5,23 hasta $279,36 y el contado con liquidación bajó $3,50 hasta $286,28. Pero el dólar blue (que es el que más utiliza la gente en operaciones en las denominadas cuevas o en movimientos interpersonales) se elevó nuevamente: el dólar blue saltó $2 hasta $297, por lo que en las últimas nueve ruedas tiene un aumento del 5,3% (más que lo que paga la nueva tasa de interés en todo un mes). El "efecto Massa" que lo había bajado hasta $281 ya lo tiene otra vez rozando los $300.

Según los operadores, la razón de esta firmeza del dólar libre obedece a una razón bien precisa. Es evidente que Massa está aplicando una política diferente a la de sus predecesores Guzmán y Batakis porque al menos por ahora no tiene resistencia política ni de Cristina Fernández ni de ninguno de sus representantes de La Cámpora o del Instituto Patria. Pero el presidente  Fernández dice nuevamente que vendrán paritarias con gatillo y además la sociedad vio con atención el paro de maestros reclamando más dinero (utilizando la defensa de un sindicalista acusado) y despertó mucha indignación un nuevo aumento del 17% en Aerolíneas, después de que los pilotos pararan, y pusieran los próximos vuelos en riesgo.

Las commodities siguen firmes

Todos estos temblores locales vinieron rodeados por una realidad mundial en la que los commodities se mostraron firmes después de las tasas de inflación tranquilas de EE.UU. y Brasil en julio. Ayer (ahora que ya no se le teme tanto a la Fed por la magnitud del ajuste de la tasa en septiembre) hubo una suba del 2,6% para el petróleo. Los metales preciosos estuvieron débiles. En el exterior el dólar subió 1,5% en Brasil, 0,1% contra la libra, no cambió contra el yen, bajó 0,2% contra el euro, cedió 0,4% contra Chile y 0,5% en México. Con eso, los metales básicos actuaron en alza, los granos también mostraron subas en Chicago y en Rosario, con el trigo a la cabeza. Y lo más sostenido de todo volvió a estar el panel de criptomonedas con una mejora del 2% para el Bitcoin.

Frente a esto, Wall Street mostró cierto pesimismo: hubo suba del 0,1% para el Dow, baja del 0,1% para el S&P y descenso del 0,6% para el Nasdaq, mientras se anotó una baja del 0,5% en la Bolsa de san pablo y suba del 1,4% en la de México. Y a los títulos argentinos no les fue mal. Los bonos tuvieron una mejora leve, que permitió que el riesgo país bajara 23 unidades, hasta 2.441 puntos básicos. Mientras que el mercado local fue una dolarización y extranjerización absoluta: con $1.623 millones operados en acciones y $11.785 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1%. Al tiempo que los ADR argentinos en Nueva York estuvieron mixtos, con suba de hasta el 5% con TGS, Macro, YPF y Cresud como las beneficiadas, y con bajas de hasta el 3% para Mercado Libre, Supervielle y Edenor.

¿Cuál es la síntesis que ven los operadores frente a esta situación? El economista Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma, dio absolutamente en el clavo sobre cual la verdadera foto actual: "Massa está tomando medidas aisladas, sin un plan integral de estabilización, está haciendo cosas que son necesarias pero no son suficientes. Si no realiza efectivamente lo que debe hacer, que es terminar con el problema monetario por la emisión y fiscal por el gasto y la deuda, no logrará recomponer la confianza. Y sin confianza, todo lo que vaya realizando tendrá alcances limitados, que se irán agotando en el tiempo".

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