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¿Es la elevada inflación lo peor que nos pasa?

La semana pasada el mercado cambiario se desestabilizó, con la alta inflación como motor. Pero los bonos y las acciones siguieron mejorando. En dos semanas la Reserva Federal definirá qué hará con su tasa corta. El dólar sigue debilitándose contra el resto de las monedas.

¿Es la elevada inflación lo peor que nos pasa?
Luis Varela 17 abril de 2023

En el cierre de la semana pasada hizo mucho ruido la confirmación del Indec: Argentina tuvo en marzo 7,7% de inflación mensual y 104,3% de inflación anual. En términos mensuales fue la variación mensual más alta desde abril de 2002 y en términos anuales fue el salto inflacionario más fuerte desde la hiperinflación de 1991.

Ahora bien, sin disminuirle ni un milímetro la gravedad de esa variación, la pregunta que se hicieron los analistas durante todo el fin de semana tuvo que ver con otra cosa: ¿La elevadísima inflación fue la noticia más grave de la semana, o hubo otros elementos todavía más detonantes?

Se sabe, para decidir proyectos, inversiones, contratación de personal o iniciar un emprendimiento es clave la esperanza: la sensación de que en un futuro cercano vamos a estar un poco mejor. Y, además de la foto inflacionaria, ocurrieron algunas cosas que descolocaron a buena parte de la población.

La más importante, sin dudas, está empezando a surgir en las encuestas. Hasta hace uno o dos meses JxC reunía un apoyo cercano al 40%, el kirchnerismo duro mantenía en el FdT un 30% casi inamovible, casi religioso, y un poco más atrás, en la zona del 24% aparecía la sorpresa de moda del momento, el libertario Javier Milei.

Ahora buena parte de los encuestadores empezaron a darle otra configuración al resultado de las encuestas, y comenzaron a hablar de un triple empate en la zona del 30%, con un resultado impredecible. Nadie puede asegurar quienes son las dos agrupaciones que terminarán llegando al balotaje.

Las negociaciones de Massa

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A todo eso se agregó además, la aparición de datos aún más débiles de la cosecha que viene de maíz y soja, un arranque poco potente con el dólar soja 3.0 y un dólar agro demorado, que recién hoy tendrá su publicación, con un precio de $300 pesos hasta el 31 de agosto para la pesca, el limón, las legumbres, la miel, el ajo, el tabaco, el té, la ciruela, los arándanos, la cereza, las frutas secas, la olivicultura, el maní, el vino, los forestales, el girasol confitado, la lana, la jojoba y otros productos orgánicos.

Falta por supuesto saber cuál será la secuela a partir de hoy por las elecciones en Río Negro y Neuquén. Pero también aparece en el tablero la renegociación de metas que Massa dice haber acordado en un pasillo con Kristalina Georgieva del FMI. Y, por si alguien se olvidó, sin que hayan aparecido firmantes con nombre y apellido que dejaron su huella dactilar, la Justicia le frenó a la oposición la traba para que Massa no pueda vender los bonos en dólares del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, y la UBA también dará su apoyo, pero los tres que iban a ser firmantes del "sí a Massa" entregarán un documento que no lleva sus nombres.

O sea, todo puede estar preparado para que en los próximos meses tengamos inflación en pesos alta, con dólar frenado artificialmente vendiendo bonos baratos que se deberán pagar en el futuro. Esto, en los hechos, será atraso del tipo de cambio, quema del superávit comercial, que es la única fuerte de financiamiento que queda. Y por si todo eso no fuera poco, este miércoles Massa enfrenta otra licitación de bonos en pesos por casi $190.000 millones que están casi todos en manos privadas, que quieren bajarse e irse. Y los pocos dólares soja 3.0 que se consiguieron tienen dudas porque van a cuentas en pesos ajustables por tipo de cambio oficial, algo que no convence a los productores.

Entonces, si fuéramos jugadores de ajedrez que adivinan las ocho movidas que vienen, todo parece estar planteado para que Argentina tenga de acá a octubre una inflación alta consolidada, quizás en 6% o 7%, o más. Por lo que para el momento de la elección es altamente probable que la cantidad de pobres e indigentes que hay en el país crezca, con el Gobierno repartiendo "planes platita" sucesivos, para ver si logra la mejor elección posible, y mantener la mayor cuota de poder que pueda lograr.

En la primera semana del dólar soja 3.0, hubo una entrada de US$ 815 millones, que significaron una emisión de $244.500 millones por esos dólares comprados que son pagados a $300 y vendidos a $212, y por ahora no tiene oferentes reales. Son ocho grandes empresas exportadoras que tenían esos fondos sin liquidar. Veremos si a partir de hoy, con el dólar agro ya en marcha, se dinamiza el sistema. Pero, debe entenderse, que todo eso serán muchísimos pesos en el mercado, y escasez de productos que se exporten. O sea, más inflación y más presión sobre el dólar, que se frenará regalando deuda barata, que a la larga será carísima.

En sus cálculos iniciales, Economía había dicho que esperaba recaudar reservas por unos US$ 5.000 millones. Pero hasta ahora eso viene bastante empantanado. De ahí que surgió una temible pregunta: ¿podrán pagar los cupones del 9 de julio de los bonos del canje de Guzman? Faltan doce semanas para eso, si no lo hacen el Gobierno entrará en otro default. Y, por composición del comercio total, la semana pasada al BCRA le fue horrible: en toda la semana perdió reservas por US$ 1.732 millones, tiene dólares líquidos negativos, por lo que los analistas advierten que están usando dólares de encajes (de ahí que el stock total de depósitos privados en dólares haya bajado en US$ 500 millones en los últimos cuarenta días.

Todos se alejan del peso

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Con esa foto, la decisión unívoca que tuvieron la semana pasada ahorristas e inversores fue abandonar el peso. Compraron cosas o se fueron al dólar. En los últimos siete meses, todos con Massa a cargo de Economía, un plazo fijo pagó 40,7%, el dólar blue subió 46%, y la inflación acumulada del 51,4%. Pero los inversores lo saben: el precio del dólar está aplastado artificialmente (el viernes el dólar MEP saltó hasta $398,62, el blue hasta $400, el contado con liquidación hasta $404,88  y el contado con liquidación a través de los ADR llegó a $412,44, con el dólar Qatar ubicado en $443,54), pero ni bien se conozca el resultado de las PASO hay chance de que el freno artificial termine.

Esta situación se está dando con muchos datos contradictorios en EE.UU. y en otros mercados externos. Sube menos el empleo, suben los pedidos de ayuda por desempleo, el IPC minorista bajó pero sigue alto en 5% anual. Con ese cuadro, los analistas de Wall Street siguen proyectando que la Fed subirá su tasa corta en 25 puntos básicos dentro de dos semanas, de 5% a 5,25% anual. Y las tasas largas norteamericanas no se movieron con esa expectativa, están estacionadas: se pagó 4,8% anual a 1 año de plazo, 3,6% a 5 años, 3,5 a 10 años y 3,7% a 10 años. Y el dólar global estuvo en general en baja: en la semana subió 1,2% en Japón y no cambió ni en China ni en Gran Bretaña, pero bajó 0,9% contra el euro, achicó 1,3% contra el franco suizo, 2,5% en Chile y se aplastó 2,7% en Brasil.

A todo esto, por supuesto, no podemos olvidar que Rusia, además de seguirla contra Ucrania, está enfurecida con Finlandia por sumarse a la Otan. Hubo movimientos militares de China alrededor de Taiwán, con Corea del Sur y Japón aumentando sus presupuestos militares. Y por si faltara algo, Lula visitó a Xi Jinping y planteó que hay que combatir la hegemonía mundial del dólar.

Esperando las PASO

Elecciones 2023
 

Sin embargo, a pesar de la suba del dólar y del peligroso goteo de depósitos (los plazos fijos pagan 5,1%, con una inflación del 7,7%, y casi todo el dinero está colocándose en money market, con chance de salir del banco con un día de plazo, el trade electoral a dieciocho  semanas de las PASO determinó que los bonos argentinos resistieran con un alza del 1,6% y con el riesgo país bajando de 2.550 a 2.352 puntos básicos. Y el repunte no es solo de los bonos: las acciones argentinas pegaron un salto, ya que la semana pasada el índice S&P Merval en pesos saltó 9% y el S&P Merval en dólares mejoró 6,7%, con todas las bolsas mundiales en alza: San Pablo ganó 5,4%, Tokio 3,5%, Santiago de Chile 2,7%, México 1,8%, Frankfurt 1,3%, Madrid 0,5% y Wall Street muy selectivo con el Dow Jones 1,2% arriba pero el Nasdaq emergiendo 0,3%, en plena llegada de balances trimestrales.

El mundo se debate: ¿viene una recesión suave en EE.UU. y  también en Europa, pero con China muy firme? El recorte de oferta de la Opep pone al petróleo en el tope de las materias primas con una suba del 9,2% en la primera mitad de abril. El refugio de las criptomonedas y los metales preciosos están detrás: el bitcoin sube 7,4%, la onza de plata gana 5,2% y la onza de oro mejora 1,7%. Los metales básicos están mixtos, con el níquel 3,4% arriba, el cobre mejorando 0,5% y el aluminio 1,5% abajo. Y los granos, con la sequía y el dólar ficticio del Gobierno, son un caos: el trigo Rosario sube 2,1% en el mes, el sorgo de Rosario mantuvo el mismo precio, la soja Chicago bajó 0,4%, el grano promedio Rosario se hundió 4,4%, el maíz rosarino cayó 6,1%, la soja del puerto de Santa Fe se achicó 6,6% y el petróleo se hundió 9,1%. Vienen días decisivos, donde comprenderemos si los productores están dispuestos a vender o si prefieren guardar todo en silos, hasta que las PASO definan cómo sigue todo esto.

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