El Economista - 70 años
Versión digital

jue 13 Jun

BUE 23°C
Panorama

Entre palabras incumplidas y quiebras inesperadas

Los mercados abrirán hoy con gran incertidumbre. El viernes hubo gran caída bancaria en Wall Street por el cierre de dos bancos.

A nivel local, hay ecos del megacanje. Los dólares financieros saltaron, los bonos cayeron y el riesgo país subió al valor más alto de este año.
A nivel local, hay ecos del megacanje. Los dólares financieros saltaron, los bonos cayeron y el riesgo país subió al valor más alto de este año.
Luis Varela 13 marzo de 2023

Analistas de todas las áreas vienen advirtiendo desde hace rato sobre el riesgo en el que están colocados los mercados, tanto a nivel internacional, como a nivel local. La fuerte resistencia a la baja que está mostrando la inflación, viene subiendo las tasas de interés desde hace dos años y medio, y ese método empieza a provocar los primeros estragos.

En julio de 2020 la tasa a 10 años de EE.UU. se ubicaba en el 0,5% anual y la promedio internacional estaba en el 2%. El viernes pasado la tasa a 10 años norteamericana se ubicó en el 3,7% anual y la tasa promedio internacional en 5,6%. Pero hay varios países en la cima de esta montaña de intereses: a 10 años la Argentina promete pagar 33% anual, Brasil 13,3%, México 9,1% e India 7,5%, sólo por citar algunos casos.

Consecuencias de las altas tasas

Este persistente encarecimiento del crédito está poniendo de rodillas a muchas personas y compañías endeudadas. Ya hace algunas semanas se desarrollaron los primeros eventos de advertencia, como el colapso de la plataforma de intercambio de criptomonedas FTX, que dejó colgados a miles de inversores. Y en el cierre de la semana pasada se desarrollaron dos casos resonantes, los dos dentro de EE.UU.

El primero en darse por vencido fue el Silvergate Bank, un banco californiano que operaba desde 1988, y que acaba de cerrar después de brindarles servicios de criptomonedas a sus usuarios desde 2016. E inmediatamente después ocurrió el crash del Silicon Valley Bank (SVB), calificado por Bloomberg como el colapso bancario más grande desde 2008 en EE.UU., año en el que se desató la última gran crisis financiera por la caída de otro gigante: Lehman Brothers que operaba desde 1850.

¿Cómo se desarrollaron los hechos? Tras Silvergate, hubo un masivo retiro de depósitos del SVB. El banco salió a decir que iba a tratar de levantar capital, no le creyeron y su cotización se desplomó de US$ 333 a US$ 106, y entró en operaciones suspendidas, con el regulador bancario de California avisando que se hará cargo del sistema, diciendo que va a hacer entrega de los depósitos por etapas, como sucedió en el corrallón argentino

Hoy el SVB abrirá sus puertas pero manejado por el Estado, entregándole a los que quieran sacar su dinero hasta un mínimo determinado. Y, obviamente, eso generó un principio de corrida bancaria, con gente que retiró depósitos de los principales bancos norteamericanos. Todos los bancos sufrieron caídas de entre 4% y 8% pero quizás el más resonante fue el First Republic Bank, que cayó 15% el viernes, y desde los US$ 147 que cotizó en su máximo terminó el viernes a US$ 82.

¿Qué está ocurriendo? La suba de las tasas está generando un descalce generalizado con muchos deudores que intentan vender sus valores, eso profundiza las caídas y lleva a que muchos lisa y llanamente no puedan pagar. Un ejemplo, en el sector vivienda la gente que había comprado su casa con hipotecas pagaba US$ 1.000 por mes hace un par de temporadas y hoy tiene que pagar más de US$ 3.000. No puede hacerlo, intenta vender su casa, y nadie le paga lo que se pagó al entrar.

Temor de los inversores

Con toda esta situación en el centro financiero más importante del mundo, los inversores tienen en la memoria el caso de una sucursal bancaria también en California donde a fines de setiembre de 1929 se armó una larga fila de gente que iba a retirar depósitos. El banco no tenía el dinero, el gerente le dijo a su personal que fuera a servirles un café a los que esperaban en la cola. No pudieron retirar. El 24 de octubre siguiente llegó el "jueves negro", primera gran caída con un 9% de baja en un día. Fue el comienzo de "la gran depresión", que se alargó durante los cuatro años siguientes.

La movida en Silvergate y en el Silicon Valley Bank generó en Wall Street un cierre de semana con un viernes negro, con momentos de parálisis de operaciones. El mercado más afectado de todos fue la Bolsa de Nueva York, pero los mercados débiles también lo sintieron, y en ese grupo está Argentina a la cabeza. Así, en el balance semanal el índice tecnológico Nasdaq cayó 4,7%, el índice industrial Dow Jones perdió 4,4%, y la Bolsa de Buenos Aires los siguió de muy cerca, con una baja del 4% del índice Merval. Y esto tuvo casos resonantes: en marzo TGN cae 21%, Camuzzi pierde 17%, el Banco Hipotecario 14%, Boldt 13%, Inversora Juramento 12%, Ferrum 11% y Distribuidora de Gas Cuyana se desplomó 10%.

Por supuesto, todo esto afectó seriamente a los bonos argentinos. A pesar de que los bonos emergentes se defendieron bastante bien, en la semana los títulos públicos locales cayeron 2,8%. Y eso determinó que el país cerrara el viernes con el riesgo país más alto de este año: 2.203 puntos básicos.

Pero a nivel global, al mismo tiempo, hubo caída vertical en algunos valores específicos. El níquel, usado como el líder ruso Vladimir Putin como valor estratégico en su guerra contra Occidente, sufre una caída del 9% en marzo. Y los más golpeados de todos son los esperanzados criptoadictos, ya que en el mes el Bitcoin se derrumba 12% y el Ethereum retrocede 11%.

El canje de Massa

Al mismo tiempo, como bien sabemos, Argentina realizó durante la semana pasada un mega-canje de deuda voluntaria. Una operación que la agencia S&P calificó de default selectivo, ya que es un acuerdo de cupular entre el Gobierno, organismos oficiales y bancos, a los que se les ofrecieron varios premios adicionales a cambio para que entraran, convirtiendo al sistema financiero en una estructura mucho más débil.

¿Qué premios se les dio a los bancos para aceptar postergar pagos por uno o dos años? Pueden cubrir la integración de encajes completamente en titulos, pueden distribuir dividendos, se le puso un tope a los gastos de tarjetas de crédito clásicas, para que las entidades ofrezcan tarjetas nuevas, que a la larga llevarán más comisiones. Y de manera insólita, duplicaron los cobros de comisiones de custodia de títulos, algo que ya venían haciendo todos los meses, pero la explicación que dieron fue que había un mes descalzado.

"La situación es preocupante -advirtió un operador de los más escuchados de la city- todo esto se parece mucho a la pesificación asimétrica de 2002, orquestada bajo el gobierno de Duhalde. Como pasó con el capitalismo de amigos de la pesificación asimétrica, muchos de los bancos que entraron a este canje confían en que se les avisará antes del crac, como se hizo en 2002 con los amigos que pudieron salir antes; el resto de los argentinos desprevenidos vio de qué modo se les esfumó la cuarta parte del ahorro de sus vidas en minutos".

Y ahora, con este movimiento, se postergó un pago, que se iba a hacer sí o sí, con emisión monetaria, y que no se puede hacer porque la inflación saltaría a dos dígitos por mes. Por lo que se postergaron compromisos de pago por $4,34 billones que se cobrarán quizás en 2024 o 2025, veremos qué dice o hace el Gobierno de turno cuando llegue el momento de cumplir.

Sorpresivamente el 17% del dinero que había en fondos de inversión, que tienen dinero de privados, entraron al canje sin su consentimiento, por lo que el 83% de los privados que quedó afuera reclamarán su dinero desde ahora hasta junio, por lo que veremos qué pasa.

Mucha gente tenía puesto ese dinero en bonos Boncer TX23, Ledes S31M3, S28A3, S31Y3 y S30J3, Lecer X21A3, X19Y3 y X16J3, Bono Dollar Linked TV23 y Bono Dual TDJ23. Contaban con los fondos para diversas cosas, planes, una operación, cubrir deudas, y no podrán hacerlo.

Y lo más sorprendente de todo es que al revisar los números en detalle, la aceptación no fue del 64% como dijo Economía al hacer el anuncio para que los medios replicaran esa mentira, sino que la aceptación real fue del 57%, ya que incluyeron en la cuenta de la semana pasada al canje que habían hecho antes. Y debe advertirse que ese 57% que aceptó fue con gran aporte de organismos públicos, el BCRA, bancos provinciales y la Anses.

O sea, en cuanto a la relación del Estado con los acreedores privados, tenedores de bonos en pesos, no cambió casi nada. Aún queda por cumplirse un pago en marzo por $ 644.000, en abril por $ 1,04 billones, en mayo por $ 0,95 billón y en junio por $ 0,81 billón. Todo ese dinero espera ser cobrado, para irse, bajarse, convertirlo en compra de cosas (inflación) o buscar refugio en dólares.

Y como en Estado, en un perfilamiento de cúpulas premiadas, dejó afuera a los privados, los analistas advierten que con esto el financiamiento interno nuevo en pesos terminó, desapareció como el externo en dólares y como está desapareciendo el superávit comercial. De este modo, en los próximos 110 días habrá $ 3,43 billones que los inversores privados cobrarán, y que irán directamente a inflación o al dólar. Y luego quedan los durísimos vencimientos de julio, agosto y septiembre. Economía está preparando nuevos canjes de cúpulas, con el BCRA comprando bonos en el mercado secundario, con emisión sin fin de pesos.

Frente a esto, los analistas advierten que después de las PASO, que se celebran dentro de 23 semanas, se sabrá qué candidatos quedan en carrera y con chance de gobernar desde diciembre. Y pronostican que ahí empezará otro partido, completamente distinto. Pero la decisión ya comenzó: el stock total de depósitos en pesos dejó de crecer (pese a que debería expandirse por el multiplicador de la tasa) y la cantidad de dólares depositados en los bancos argentinos se estancó en el mismo lugar desde principios de enero. Dicho de otro modo, el dinero nuevo se va al exterior o a cajas de seguridad o al colchón, la paciencia se terminó, la confianza desapareció del todo.

Los datos de inflación

Y mañana martes se conocerán dos datos que pueden traer más cola. EE.UU. y Argentina difunden los IPC de febrero. En Argentina hay enormes dudas ya que queda en evidencia que los precios están disparados: el secretario de Comercio hizo el acuerdo de precios justos hace pocas semanas, y las empresas quieren bajarse. En los supermercados se ven góndolas sin esos productos, con desabastecimiento. Y los negocios de cercanía ya acaban de recibir la segunda lista con aumentos del mes, cada una con una suba del orden del 8%. Y las diferencias de precios entre almacenes y los hipotéticos de los supermercados superan el 40%.

Desde el CEMA advirtieron que el Indec mide la inflación basando gran parte de su cálculo en Precios Justos, que no están, por lo que el IPC argentino será bastante menor a la inflación real. Y por supuesto tampoco lo recibirán las paritarias de los trabajadores en blanco, y los trabajadores en negro, ni hablar.

En el caso del IPC de EE.UU. hay una gran duda. La fragilidad bancaria norteamericana hizo que en el exterior el dólar dejara de subir, a pesar de la inminente suba de tasas que determinará la Fed el miércoles 22 de este mes. Así, la semana pasada el dólar subió 0,2% en Brasil y contra la libra, no cambió contra el yuan y bajó 0,1% contra el euro, achicó 0,3% en Chile, 0,7% en Japón y 1,6% contra el franco suizo. En octubre un dólar valía 1,02 francos suizos, y el viernes la paridad fue de 92 centavos, con una caída de casi 10% para el billete verde.

Se mueven los dólares

Y a nivel local todo este movimiento despertó a los dólares financieros. La semana pasada el CCL saltó 5,7% y el dólar MEP subió 3,9%, ambos alcanzando récords históricos, y el dólar ADR superó los $400. Mientras que el blue, más chico, intervenido, y sin pasto porque no hay billetes de alta denominación, retrocedió 0,5%, porque sigue sin haber billetes en la calle.

El Gobierno promete billetes de más denominación desde hace dos años, pero no quieren dinero fuera de los bancos. Hoy $1.000 son casi 2 dólares y medio. El contado con liquidación ya araña los $400. 

Y como broche de todo este problema está la sequía. La agrupación de productores agropecuarios CREA acaba de advertir que como la ola de calor se extiende a las cosechas de maíz y soja les puede pasar lo mismo que le pasó al trigo, y ahora calcula que la exportación de este año puede caer en US$ 25.000 millones. Y si no hay humedad pronto, no se podrá sembrar en mayo la cosecha fina, por lo que tampoco habrá trigo suficiente para fin de año y enero.

Redondeando, la situación es muy frágil, tanto en EE.UU. como en Argentina. Hay que ver cómo evoluciona el mercado desde hoy. En EE.UU. tienen la maquinita de emitir dólares y Powell puede subir la tasa en vez de 25 puntos básicos, hacerlo en medio punto más, y si las cosas se ponen complejas, se puede dar vuelta y poner a repartir dólares. En Argentina tenemos pesos, que el BCRA emite sin parar, pero nadie los quiere, se los sacan de encima a gran velocidad, por lo que las dudas son mucho más grandes.

A tan pocas semanas de las PASO, pareciera que los políticos están en otra realidad; están todos peleados, y el horizonte es desconocido. Y para cerrar este comentario son muy ilustrativas algunas palabras con significado confuso. Un pícaro profesional saludaba a sus compañeros diciéndoles "hola monstruoooo", sin explicar si se trataba de un monstruo genial o un monstruo horripilante. Y el inefable analista político Rosendo Fraga analizó las internas del FdT y de JxC y alertó sobre este momento de confusión, y para rematarlo dijo "Milei no tiene techo", sin que se entienda bien si hablaba de los votos o del contenido que el libertario tiene en la cabeza.

LEÉ TAMBIÉN


Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés