Mal día para los mercados

El peor dato del día fue el derrumbe de las cripto

El Bitcoin merodeaba US$ 30.000 y Ethereum, US$ 2.000: hace un año valían más del doble

Y lo peor del día, para el desmayo, estuvo en las criptomonedas.
Y lo peor del día, para el desmayo, estuvo en las criptomonedas. .
Luis Varela Luis Varela 13-05-2022
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Desde muy temprano los editores les fueron enviando mensajes a los periodistas para ver si desde algún lado se podía conseguir una noticia positiva, para poder titular con alguna novedad que no fuera tan mala onda. La jornada no venía bien: había dos cosas en la agenta muy complicadas. Estaba la marcha de miles de pobres hacia Plaza de Mayo. Y casi al mismo tiempo, el Indec iba a difundir el dato de inflación de abril. Es decir, dos situaciones que daban para sacar los pañuelos.

Y esos dos eventos sucedieron, y fueron tan malos como se esperaba. La inflación de abril fue del 6%, lo cual da un acumulado del 58% en los últimos doce meses, con la núcleo en el 6,7% y con rubros como los textiles cerca del 10% arriba en solo un mes. Es la inflación más alta en tres décadas, desde la híper de Menem, algo que no es poco. Y los piqueteros fueron miles y no fueron los aliados del Gobierno, ya que movilizaron esencialmente el Polo Obrero y Barrios de Pie (agrupaciones no K), con un pedido muy claro: reclamo de trabajo genuino y con Eduardo Belliboni incendiando más las cosas, al decir que "el súperministro de Economía no es Guzmán sino el FMI, que se la quiere llevar toda y nos deja en estado colonial".

Hasta ahí fueron dos malas noticias que los periodistas debieron transmitir, más allá de las pulsaciones que sienten los editores, pero fueron dos malas nuevas esperadas, desde hace varios días, por lo que lo que ocurrió no sorprendió a nadie. Al contrario, la verdadera mala noticia (y que a los editores les provocó una exhalación) fue lo que vino del Banco Central y el resultado que ocurrió en los mercados, un poco los internacionales, pero mucho más en la plaza financiera local.

La falta de dólares

Desde muy temprano hubo numerosas comunicaciones entre varios sectores y el Banco Central. Están todos jugados, sin insumos importados, y al borde de tener que paralizar las líneas de producción, entre ellos la industria automotriz, que es tomada por el Presidente ideológicamente como una bandera de su mandato, creyendo que con el compre nacional terminará convenciendo que el milagro argentino que nombró el Premio Nobel Stiglitz es cierto. Todos le piden dólares al BCRA, para poder importar y seguir armando diferentes artículos en la Argentina. Y el resultado de la jornada, enciende las luces amarillas.

Tal como estaba programado, ni bien el Indec diera a conocer el índice de precios, la autoridad monetaria cumpliría a rajatabla con la indicación del FMI: subir la tasa de interés. El stock total de depósitos a plazo fijo tradicionales viene bajando sistemáticamente en términos reales y hay preocupación porque los ahorristas se van percatando de que los pesos se queman en el banco. Y ayer, para dar un poco de aire, el BCRA decidió subir la tasa de las Leliq del 47% al 49% anual y los plazos fijos del 46% al 48%.

Este premio del 48% es promocionado por Reconquista 266 como si fuera una tasa mucho más alta si los pesos se dejan todo el año en el banco y se va reinvirtiendo cada mes la renta que se va consiguiendo. Pero el promedio de los plazos fijos se realizan a plazos inferiores a los 40 días. Por lo que este 48%, con una inflación anual pasada del 58% y con una inflación que se espera para este año en la zona del 68% anual, significa que tener pesos en el banco es literalmente darle el dinero a otro para que se pierdan 20 puntos o más en cuanto a capacidad de consumo.

Pero, para las palpitaciones de los editores, la noticia que realmente fue la peor del día fue otra, no la suba de tasas, que tratan de correr desde atrás a la inflación. Ayer, luego de reclamos permanentes, con grandes chances de que se paralice parte de la industria, y con presión en el mercado cambiario, el BCRA perdió nada más ni nada menos que US$ 283 millones en reservas (en los que también tuvo algo que ver la devaluación del swap en yuanes). Pero por si todo eso fuera poco, se informó además que la autoridad monetaria chupó de los bancos depósitos de la gente por $447.789 millones en Leliq, sumando una deuda que está bajo la alfombra y que nadie sabe cómo se va a poder pagar.

Este proceso interno, con el Presidente realizando todo tipo de anuncios en el exterior, que son citados en otra parte de la edición, llegó de la mano con un día también complejo y altamente volátil en los mercados internacionales. Analistas de todas partes de debaten si la economía mundial ya está en estanflación, y cuánto tiempo llevará para que se ingrese en una recesión que nadie sabe cuánto tiempo puede durar.

Las dudas de los inversores

El dato inquieta mucho a los inversores globales, que siguen comprando bonos de EE.UU. como refugio, por lo que sus precios contado suben, y sus tasas a vencimiento ceden apenas, colocándose en 2,8% anual a 5 años, 2,9% a 10 años y 3% a 30 años. Al tiempo que esa movida determinó que en el exterior el dólar subiera 1,3% contra el euro, 0,3% contra la libra y el chileno, pero bajó 0,4% contra el real y el mexicano y achicó 1,3% contra el yen. 

La debilidad en bloque de las monedas europeas estuvo bastante ligada a que Rusia, además de seguir con su ataque en Ucrania, hizo severas advertencias contra Finlandia, y con Suecia detrás, porque ambas naciones están ya totalmente decididas a integrarse a la OTAN. Y con eso, Putin advirtió que habrá represalias, y el euro lo sintió tanto que su paridad contra el dólar ya está al borde de colocarse 1 a 1, cuando hace un año y medio un euro valía 16% más que un dólar. Y, a nivel local, en los tipos de cambio oficiales, se pagó $122,76 por un dólar y $121,69 por un euro, algo más bajo, no visto hasta ahora.

A nivel local, con intervención del BCRA a través de manos amigas, el mercado cambiario sigue estando ultravigilado, porque si los precios suben de la manera que lo hacen con el dólar tranquilo, nadie quiere imaginar qué pasará cuando el dólar se despierte. Así, los dólares oficiales subieron todos, pero por debajo de la inflación, por lo que siguen siendo usados como ancla (en los últimos treinta días el mayorista subió 4%, contra 6% de inflación), generando una inflación mensual del 2% en dólares, lo cual liquida al comercio exterior. Y detrás de eso el blue y el Mep cedieron a $203,50 y $206,38, pero los dólares fuga volvieron a subir, con el CCL y el Senebi aumentando $1,10 cada uno.

La reacción del mercado a toda esta situación fue muy negativa, sobre todo para los papeles del Estado. Los bonos anotaron ayer una dura caída del 2,5%, por lo que el riesgo país se elevó en 52 unidades, hasta 1.887 puntos básicos, el mayor de las últimas nueve semanas, por lo que se perdió todo el efecto positivo que se había logrado gracias al acuerdo con el FMI, que está realizando en este momento su primera auditoría, con preocupación porque las reservas del BCRA siguen sin reaccionar.

De hecho, en lo que va de mayo el BCRA pierde US$ 664 millones, desde que el FMI nos aprobó el acuerdo se fueron US$ 1.980 millones. Y en lo que va de este año se esfumaron de Reconquista 266 nada menos que US$ 4.468 millones, y esa fue una de las principales quejas que hizo el viernes pasado en Chaco Cristina Kirchner, porque los funcionarios de Alberto están dejando que se fuguen dólares. Cuando lo que provoca esto es el pedido de las industrias de dólares para seguir produciendo. Y es algo que jamás se resolverá hasta que no se quite el cepo: el BCRA le pide a las terminales que les pidan a sus casas matrices que manden dólares, pero eso no ocurrirá porque los dólares que entran, no pueden salir.

Los riesgos globales

Esto, por supuesto, estuvo condimentado con un mercado internacional a los saltos, con todo el mundo preguntándose hasta qué nivel frenará la economía. Por eso ayer hubo un resultado con diferentes movimientos en las materias primas: por la tensión con Finlandia el petróleo subió 1,7%, pero el oro y la plata siguieron bajando, aniquilados por las tasas de la Fed. Los metales básicos estuvieron mixtos, con los que vienen de Rusia en alza, pero el resto muy para abajo. Los granos estuvieron positivos en Chicago y bien en Rosario, aunque no tanto, porque se espera que por altos costos la siembra de trigo decaiga de manera importante. Y lo peor del día, para el desmayo, estuvo en las criptomonedas, con el Bitcoin achicando 2,5% hasta su piso de casi un año y medio, pero con caídas de hasta el 7% en otras monedas del panel, en el que fue especialmente tocado el Ethereum.

Todos estos movimientos hicieron que la Bolsa de Nueva York fuera de un lado al otro durante todo el día, para concluir con un cierre apenas mínimo, con una baja promedio del 0,1%, con el Nasdaq defendiéndose algo más, aunque hubo papeles muy afectados como Boeing y General Motors. Al tiempo que las Bolsas latinoamericanas respiraron con San Pablo 1,2% arriba y México cerrando apenas sostenida, casi como Nueva York.

Y en el mercado bursátil local las cosas no salieron tan mal como con los bonos, pero el cierre fue igual algo negativo. Con $924 millones operados en acciones y $2.600 millones en Cedears, la bolsa de buenos aires bajó 0,3%. Al tiempo que los ADR argentinos en Nueva York estuvieron mixtos, con rebotes para Mercado Libre y Bioceres, pero con día negativo para Despegar, IRSA P Y Cresud.

La mirada de los expertos

¿Qué dicen los analistas frente a todo este combo? Los expertos en inversiones les piden calma a los clientes, que preguntan si aceptar las bajas que ya hubo, retirarse y esperar. Y las respuestas son casi repetidas: las bajas pueden seguir, es altamente posible que suceda, pero no hay que entrar en pánico, no va a ser como con las punto.com en 2008, que cayeron y se tardó diez años en repuntar, "esta vez va a ser menos". Y en los centros economistas profesionales advierten que la inflación es muy inflexible a la baja por ya entró en una zona de inercia: y en eso la impresión de billetes y los subsidios son claves, en un día en el que terminaron las audiencias de tarifas, a las que los funcionario K no se asomaron, y que Alberto sigue dejando en su puesto, sin tomar ninguna medida al respecto.

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