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El BCRA ya ganó

03-03-2017
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por Rodrigo Alvarez (*)

La paritaria que cerró el gremio de trabajadores bancarios puede ser interpretada como una buena noticia para el Gobierno, en especial para la conducción del BCRA. ¿Por qué? Sencillamente porque si se extienden estos resultados al resto de los gremios, se estaría rompiendo parte de la inercia inflacionaria. Bajo esta nueva lógica, la nominalidad de la economía se mueve en torno de la inflación esperada para el año en curso, y no en función de la inflación pasada como sucedía bajo la administración anterior. Lógicamente, de generalizarse este tipo de acuerdo, aumentaría la potencia de los instrumentos de política monetaria, los cuales están orientados al control de la inflación esperada. Así, el BCRA no sólo le estaría apuntando a su “target” sino también coordinando indirectamente las negociaciones salariales.

El gremio de los trabajadores bancarios cerró un ajuste de 24,3% acumulativo y retroactivo a enero, el cual se compone de dos partes: 19,5% ajustable por la inflación en 2017 y 4% de “reconocimiento” de la inflación pasada. Sin embargo, la tasa de variación interanual de inflación se ubicará en torno al 33% para el primer trimestre (al menos en la CABA).

¿Qué ocurría en el pasado? En 2014, 2015 y 2016 las paritarias promedio y la inflación del primer trimestre del año en curso fueron, respectivamente, 32% versus 33%, 31% versus 31% y 33% versus 32%. En otros términos, como no había ningún tipo de credibilidad respecto del compromiso del Gobierno en el combate de la inflación, la mejor predicción de la inflación futura era la dinámica pasada. De esta forma, mientras anteriormente los salarios ajustaban en función a la inflación pasada (representada por el primer trimestre del año en curso), en la actualidad lo hacen en función a la inflación futura (20% para 2017 según el REM) más un adicional. Este último da una idea del nivel de salario real que los trabajadores estarían considerando como “satisfactorios” ya que está asociado a la pérdida de poder adquisitivo percibida para 2016. En el caso de los bancarios, por ejemplo, el 4% asociado al “reconocimiento” lleva e salario real de enero de 17 a niveles del tercer trimestre de 2016.

Esta nueva dinámica, mirar hacia delante y no para atrás en las paritarias, es el resultado de una política monetaria que se ocupa del control de la inflación y de la existencia de un termómetro creíble para medir la evolución de los precios. También, el endurecimiento en las condiciones del mercado de trabajo (por ejemplo el desempleo en la Ciudad de Buenos Aires pasó del 7,2% en el tercer trimestre de 2015 a 9,8% en el tercer trimestre de 2016) permiten que los actores relevantes para la negociación paritaria acepten los niveles de salario real de mediados de 2016 como “válidos”; generando un ajuste del salario nominal en torno al 23% mientras que la inflación se ubica casi 10 puntos porcentuales por encima de esos niveles, un hecho inédito en la historia reciente.

Teniendo en cuenta el valor indicativo de la negociación de bancarios para el resto de las paritarias, estimamos que las negociaciones salariales se ubicaran este año en torno del 25% (promedio de las variaciones entre puntas por convenio).

Hacia adelante vemos que la recomposición del salario real respecto a los niveles de fines de 2016 permitirá un repunte en los niveles de consumo, en especial en el tercer trimestre (cuando la mayoría de los acuerdos estén cerrados).

Si efectivamente la inflación se ubica por debajo del 20% (y no se produce una sorpresa) el nuevo escenario de salarios y precios aumenta la credibilidad de la política monetaria no sólo para el año en curso sino para 2018 y 2019. En este marco, las nuevas metas fiscales presentadas por Hacienda, buscan reforzar la señal de coordinación de la política económica no sólo a nivel nacional sino también provincial. Parte del desafío de la gestión de Nicolás Dujovne será generar acuerdos con las provincias en pos de una mayor responsabilidad fiscal. El objetivo es lograr reglas de gestión que fijen objetivos de estabilidad, en términos reales, del gasto corriente de las provincias.

En definitiva, la paritaria del sector bancario confirma los dichos recientes del Presidente del BCRA: “Las negociaciones salariales se están llevando adelante con un foco claro en el futuro. Está claro que la discusión paritaria hoy gira en torno de las metas de inflación y no sobre la inflación pasada”. Buenas noticias para los hacedores de política monetaria en su combate contra la inflación .

(*) Socio y director de Analytica Consultora

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